HACIA EL 39º CONGRESO FEDERAL

Reunión de Eduardo Madina con su gente en Madrid para cerrar filas con Susana Díaz

El diputado reunió a sus partidarios este lunes en un céntrico restaurante. Aunque con "dudas", mostraron su apoyo a la presidenta, a la que piden que "integre" a cuadros diversos en su equipo

Foto: El diputado Eduardo Madina, durante su rueda de prensa con José Carlos Díez en Ferraz, el pasado 27 de enero en Ferraz. (Inma Mesa | PSOE)
El diputado Eduardo Madina, durante su rueda de prensa con José Carlos Díez en Ferraz, el pasado 27 de enero en Ferraz. (Inma Mesa | PSOE)

Los ejércitos se van pertrechando de cara a la batalla final. Aunque aún quede mucho tiempo y la carrera sea (demasiado) larga. Pero en el PSOE no hay bloques compactos ni uniformes. Igual que el espacio crítico se ha fragmentado en dos candidaturas, la de Patxi López y la de Pedro Sánchez —y cada una con infanterías no idénticas—, el oficialismo que se aglutina en torno a Susana Díaz también alberga distintas sensibilidades, heredadas de procesos anteriores. Y una de esas familias es la que se nuclea en torno a Eduardo Madina.

El diputado vasco todavía mantiene, casi tres años después del congreso extraordinario en el que compitió contra Sánchez, y en el que fue derrotado por él, una poderosa red de contactos con dirigentes de todos los territorios. Cuadros medios que, como él, han ido haciendo en su mayoría, antes o después, el tránsito hacia Díaz. Eso fue lo que Madina pudo comprobar en una reunión con una parte de ellos este lunes: el sentir unánime es que "no se puede volver al pasado", a Sánchez, y la opción de futuro, aunque "con dudas" y algunos recelos, pasa por la presidenta de la Junta. Ayer salió, por tanto, un cierre de filas con ella, aunque también el mensaje de que debe saber "integrar" en su equipo a más gente para propiciar la "unidad" del PSOE en caso de que, como esperan, venza.

A la cita acudieron parlamentarios como Sánchez Amor y Lemus, varios secretarios provinciales, diputados autonómicos o el alcalde de Mislata

Los madinistas llevaban tiempo sin verse y tenían ganas de sentarse tranquilamente a analizar "la situación del partido" y el proceso congresual. El diputado lanzó la propuesta para quedar en los últimos días, y convinieron, a través de su grupo de WhatsApp con el que están permanentemente conectados, celebrar la reunión ayer lunes, en un restaurante cercano a la Cámara Baja, a partir de las 16.30 horas. Algunos de ellos llegaron antes para comer juntos. No Madina, que tenía comprometido previamente un almuerzo. Según confirmaron distintas fuentes a este periódico, a la cita con el parlamentario vizcaíno, con el candidato al que ellos apoyaron en su viaje de 2014, acudieron el diputado en el Congreso por Badajoz Nacho Sánchez Amor, el senador por Extremadura Rafa Lemus; Miriam Andrés, Miguel Ángel Morales y Pablo Bellido —secretarios provinciales de Palencia, Cáceres y Guadalajara—, Carlos Fernández Bielsa (alcalde de Mislata, en Valencia), Alberto Pérez Cueto (Asturias), Joaquín Martínez (Murcia), Chema Dávila (edil del Ayuntamiento de Madrid), Rafa Esteban (Guadalajara) y los diputados autonómicos por Madrid Juan Segovia y Juan Lobato (regidor también de Soto del Real), entre otros.

Los ausentes

A la comida, aunque no a la reunión posterior, se unió la exsenadora alavesa Yolanda Vicente. Pero otros dirigentes aún encuadrados en el madinismo no pudieron desplazarse a la capital, como Fernando Pablos, secretario provincial de Salamanca; el alcalde de Mérida, Antonio Osuna; la exvicepresidenta del Gobierno canario Patricia Hernández o la murciana Susana Hernández. La gallega Laura Seara, aunque sigue siendo amiga del diputado, no quiere participar en ningún encuentro precongresual para hablar de candidatos, para preservar su posición de "exquisita neutralidad", dada su pertenencia al gabinete de Mario Jiménez, portavoz de la gestora. Lo mismo ocurre con Borja Cabezón, exlíder de la agrupación madrileña de Majadahonda, dado que ahora trabaja en Ferraz al lado de Seara.

Entrega de los avales de Edu Madina en las anteriores primarias, el 26 de junio de 2014. En el centro, su jefa de campaña de entonces, Imma Aguilar, rodeada de Nacho Sánchez Amor, Laura Seara, Bernardino León y Patricia Hernández. (EFE)
Entrega de los avales de Edu Madina en las anteriores primarias, el 26 de junio de 2014. En el centro, su jefa de campaña de entonces, Imma Aguilar, rodeada de Nacho Sánchez Amor, Laura Seara, Bernardino León y Patricia Hernández. (EFE)


La cita se alargó cerca de tres horas. Fue "unánime", según el relato de varios de los asistentes, la convicción de que Sánchez "no puede ser una opción en ningún caso", se tuvo la "conciencia clara de que las primarias no pueden ser una especie de revancha o de segunda vuelta", de que urge "pasar página". Patxi López, a su vez, aunque genera "más tranquilidad" —los contrarios al exlendakari siempre valoran su "cultura de partido"—, "no suscita ningún entusiasmo". Así que la única opción "por ahora posible", admitieron, es la de Díaz.

Aunque de la conversación se concluyó ese "cierre de filas" con la baronesa andaluza, la posición de todos los integrantes del grupo no es idéntica. Madina, ahora coordinador de la ponencia política del 39º Congreso y uno de los hombres claves de esta etapa de transición, respalda sin fisuras a la jefa de la Junta. Y desde hace tiempo. Él defendía un modelo de partido completamente distinto al de Díaz en las primarias de 2014, y por eso decidió mantener su candidatura viva pese a todas las presiones que recibió para que se retirara —entre ellas, la de uno de sus más poderosos avalistas, José Luis Rodríguez Zapatero—, a sabiendas de que podía perder, ya que solo contaba con el aliento de dos aparatos regionales, el de Extremadura (Guillermo Fernández Vara) y el de Asturias (Javier Fernández). En vista de que no conseguía la renuncia del diputado vasco, Díaz se replegó a sus cuarteles de invierno y volcó todas sus energías en la victoria de Sánchez, que finalmente se impuso con holgura (48,67% frente al 36,25%). Muy pocos meses después, en cuanto la baronesa se desengañó del secretario general, recompuso por completo sus relaciones con Madina.

Madina recompuso sus relaciones muy pronto con Díaz. Pero en su círculo había hasta ahora quien no acababa de ver la candidatura de la andaluza

Pero no todos los partidarios del parlamentario vasco evolucionaron igual. Unos se alinearon sin ambages con la presidenta, como Miriam Andrés o Juan Segovia. Otros, en cambio, entendían que el modelo de PSOE por el que pelearon en 2014 es diametralmente opuesto al que encarna Díaz, una mujer experta en la fontanería del partido y procedente de la federación más poderosa pero también menos vanguardista, a juicio de sus detractores. A ello se sumaban las "dudas" de que la presidenta de la Junta disponga del perfil que necesita el PSOE en estos momentos, con una competencia feroz por su izquierda con Podemos, máxime si no tiene dedicación completa a la secretaría general, ya que ella cree que es posible llevar las riendas de Ferraz y al tiempo dirigir el Gobierno andaluz. El madrileño Juan Lobato es tal vez el que más ha mostrado sus reticencias en las últimas semanas, no por "deslealtad" con Díaz, sino porque interpreta, según su entorno, que hay que salir de la dinámica de confrontación del pasado y la polarización entre ella y Sánchez y porque hace falta "oxigenar" el ambiente.

Reunión de Eduardo Madina con su gente en Madrid para cerrar filas con Susana Díaz

Esa inquietud, compartida con otros dirigentes como los diputados Isabel Rodríguez e Ignacio Urquizu o el eurodiputado Jonás Fernández, llevó a Lobato a pensar que tal vez no era disparatado sopesar el lanzamiento de una cuarta candidatura, liderada por cuadros jóvenes y sin ligazón con el ayer más inmediato. Pero su entorno más próximo —el encabezado por Segovia, Cabezón y Dávila en Madrid—, así como el propio Urquizu y también Madina le han persuadido de que ese espacio es a día de hoy muy estrecho, más aún después de la casi segura postulación de la andaluza, evidente el pasado sábado.

Descolgados, también, como David Cerdán

En la reunión de este lunes se pudieron escuchar "dudas" como las de Lobato y otros dirigentes que mantienen sus reservas hacia Díaz. Pero la "reflexión compartida" es que la opción más potente para vencer a Sánchez, cuya eventual vuelta conciben como un "alto riesgo" para el PSOE, solo es la de la baronesa andaluza. Al menos por ahora, a falta de que arranque formalmente el proceso, que no se convocará hasta el siguiente comité federal, que se celebrará con bastante probabilidad el 1 de abril. Esas "dudas" se traducirán en una "mayor o menor implicación" en la campaña de Díaz de los dirigentes madinistas. "Esto no es un bloque, cada uno tiene sus opiniones, aunque todos estamos de acuerdo en que la opción contraria a Susana es quedarnos sin partido", advertía uno de los presentes, que a su vez recordaba que el izquierdismo al que se ha aferrado Sánchez es "impostado" —"no es ni mucho menos la vanguardia del proletariado"—, porque él, en aquellas primarias de 2014, "encarnaba la derecha" del partido, el 'establishment', y el discurso más a la izquierda lo lideraban Madina y José Antonio Pérez Tapias.

La convicción "unánime" es que Sánchez no puede ganar. Pero sí creen que Díaz debe componer un equipo amplio para garantizar la "unidad"

Otros cuadros se han descolgado de la línea del parlamentario vasco. Directamente. Es el caso del secretario provincial de Alicante, David Cerdán, que no comparte que la apuesta sea la jefa de la Junta, cuando ella encarna un modelo de organización muy distinto al propugnado por Madina hace menos de tres años. Cerdán se ha aproximado más al espacio de Sánchez, aunque fuentes cercanas a Madina recuerdan que ese movimiento se explica más por su enfrentamiento, en clave valenciana, con el president de la Generalitat, Ximo Puig.

Los diputados sanchistas Odón Elorza y Adriana Lastra, este 13 de febrero en un encuentro con militantes socialistas en la agrupación madrileña de Alcorcón. (EFE)
Los diputados sanchistas Odón Elorza y Adriana Lastra, este 13 de febrero en un encuentro con militantes socialistas en la agrupación madrileña de Alcorcón. (EFE)


De la reflexión colectiva de los madinistas congregados este lunes en el centro de la capital salió otra conclusión: que Díaz ha de saber "integrar" en su equipo a cuadros diversos para garantizar la "unidad". En ese sentido, consideran que es "positivo" que se rodee de dirigentes como el diputado vasco, que puede "contrarrestar" sus carencias, en muchos casos, aducen, maximizadas por sus rivales internos, ya que hay "etiquetas que tiene adosadas", "muy injustas", que no se corresponden con la realidad, como que está escorada "hacia la derecha", una percepción muy extendida en el PSOE, de la que ella es consciente y que ya ha comenzado a intentar corregir. Madina, además, tendría "mejor entrada" en las capas urbanas del centro y norte de la Península, donde a priori la jefa de la Junta tropezaría con más dificultades.

Cena el viernes con la baronesa

Así, los madinistas consideran importante "influir" en Díaz para que "mejore su perfil público y su posición política" y para que se dé cuenta de que no todos los que le apoyan son incondicionales seguidores suyos. "No creo que haya que acudir a ella para tapar sus defectos. Simplemente es que ella tendrá que tirar de todo el mundo para que sea un proyecto ganador, porque a ella le viene bien tener a todo el mundo dentro. A Edu y a otra gente. En definitiva, ella tiene que integrar a todos, porque el partido está descosido", sintetiza uno de los asistentes a la cita. El extremeño Nacho Sánchez Amor ha defendido públicamente la conveniencia de un tándem de Díaz y Madina. Incluso el presidente de la Junta, Fernández Vara, otro de sus defensores, ya le ha advertido de que debe saber rodearse de un vasto equipo de colaboradores para dar el salto a Ferraz. Ella sabe que no podrá "trasladar el aparato del PSOE andaluz a Madrid, porque eso no funciona", según reconocen varios de sus interlocutores.

Madina es uno de los dirigentes clave en la transición, pero también está llamado a ocupar un puesto de relieve en la dirección de Díaz, si gana

De cualquier modo, el parlamentario vizcaíno, que todavía sigue siendo el "referente claro" para sus partidarios, tiene todas las papeletas para ser uno de los hombres fuertes de la nueva dirección, en caso de que Díaz se imponga a López y Sánchez. Ya pilota uno de los trabajos esenciales de cara al congreso, la ponencia política, y mantiene una relación muy estrecha con ella. Sin ir más lejos, el pasado viernes, el diputado "pasó a saludar 15 minutos" a la presidenta a su hotel en Madrid, donde cenó con dos de sus dirigentes de confianza —Máximo Díaz-Cano y Juan Cornejo—, y con el secretario de Organización del PSC en el Baix Llobregat, Joaquim Fernández —su puente de entrada a Cataluña—, y el alcalde de Gimenells (Lleida), Dante Pérez, que intervino al día siguiente en el macroacto con alcaldes y ediles socialistas en la capital.

Reunión de Eduardo Madina con su gente en Madrid para cerrar filas con Susana Díaz

Díaz logra así tener amarrado el apoyo del madinismo. También de su lado a seis de los siete presidentes autonómicos —todos menos la balear Francina Armengol, que respalda a López—, a los dos expresidentes del Gobierno y a referentes del PSOE indiscutibles como el muy influyente Alfredo Pérez Rubalcaba y su entorno o al exministro José Bono. El poder orgánico y local está en su mayor parte con ella. Pero los que votan son los militantes. Y en estos tiempos tan volátiles, certidumbres hay pocas, aunque los susanistas creen que la victoria es segura.

El PSOE cree que puede abrirse un hueco ante el "pablismo-leninismo" que ha ganado en Vistalegre II

Aunque con matices, el PSOE respiró con cierto alivio tras certificarse la victoria arrolladora de Pablo Iglesias frente a Íñigo Errejón en Vistalegre II. La lectura de los oficialistas es que ha triunfado el Podemos más "radical", más "escorado a la izquierda", y eso abre un espacio electoral al PSOE que debe aprovechar para recuperar a sus antiguos votantes. 

El portavoz de la gestora, Mario Jiménez, dejó meridianamente clara esa lectura en una entrevista en el programa 'Más de uno', de Onda Cero. En la II Asamblea Ciudadana de la formación morada, señaló, ha ganado "el pablismo-leninismo", con lo que el partido emergente ha hecho "un viaje de la Puerta del Sol a Marinaleda", un "viaje a ninguna parte" que "ha roto todos los puentes con la izquierda". La razón es que el "giro a la extrema izquierda" y la "apuesta por la radicalidad" hará "muy difícil" que PSOE y Podemos puedan "trabajar juntos en las instituciones. 

Para Jiménez, se trata de una réplica de lo que propugnó Julio Anguita para IU, que "lo mejor para una parte de la izquierda es que la otra no gobierne", lo que significa que "el mejor aliado de esa parte de la izquierda sea la derecha". El dirigente andaluz añadió que Podemos "ha pasado de la pubertad política a la vejez sin haber sido nunca un partido maduro", porque esa apuesta por la radicalidad es la "misma" que condujo a España a unas segundas elecciones en junio de 2016. Jiménez llamó a la "gente sensata y moderada a construir un proyecto desde la izquierda, pero con el planteamiento de trabajar en las instituciones". A volver al PSOE, en definitiva. 

Otros dirigentes sostienen que "no cambia nada, es igual" que haya ganado Iglesias, porque "todo dependerá de lo que ocurra en el congreso del PSOE", ya que en función del camino que elija tendrá capacidad para recuperarse. Los susanistas advierten de que el mayor peligro sería la vuelta de Pedro Sánchez. Primero, porque impondría un modelo "presidencialista", sin dialogar con "nadie", y porque conduciría al PSOE hacia un ala más extrema, donde no está el electorado más templado. 

Los sanchistas también ven una oportunidad en el triunfo de Iglesias, porque eso abre la posibilidad de que los votantes de la formación morada retornen a un PSOE de izquierdas como el que lideraría el ex secretario general. "Deja más espacio", advierten, pero con una salvedad: "siempre y cuando no gane Susana, porque entonces Mariano Rajoy hace doblete", ya que el partido se "derechizaría" y los votantes progresistas se quedarían "huérfanos". 

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