cambio de caras y estrategias tras vistalegre II

Iglesias refunda Podemos, asciende a Echenique y da portazo a los errejonistas

El secretario de Organización pasa a convertirse en el número dos de la formación para liderar, en tándem con Iglesias, la refundación de un proyecto que recupere su esencia antagonista

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, cierra la asamblea de Vistalegre II acompañado por su equipo. (Reuters)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, cierra la asamblea de Vistalegre II acompañado por su equipo. (Reuters)

Podemos se refunda. Nuevas caras y nueva estrategia política. Tras la aplastante victoria del sector oficialista en la segunda asamblea de Podemos, convertida en un duelo de liderazgos entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, aunque soterradamente lo era entre rupturistas y reformistas, la organización, que cuenta con apenas tres años de vida, no volverá a ser igual. En lo inmediato, el consejo ciudadano estatal (CCE), elegido en unas votaciones con la participación de 155.275 inscritos, se tornará en una mayoría de afines al secretario general. Este órgano será el encargado de determinar la composición de la nueva ejecutiva, el denominado consejo de coordinación, donde Errejón dejará de ser el número dos.

El tándem Iglesias-Errejón forma ya parte de la historia del partido. El nuevo número dos de la formación será Pablo Echenique. Un primer cambio que tienen claro tanto errejonistas como pablistas. Estos últimos destacaban a pie de escenario, tras conocerse los resultados, que eran los inscritos quienes lo habían colocado en esa posición, al ser el segundo más votado en listas abiertas, con amplia ventaja sobre Errejón, a pesar de concurrir en séptimo lugar. Por otra parte, argumentan que, si hay que jerarquizar, el papel de la secretaría de Organización debe predominar sobre la política.

El líder aragonés se mantendrá como secretario de Organización y pasará a ser la mano derecha del secretario general. Primero deberá dimitir como secretario autonómico de Aragón para ajustarse al principio de 'una persona, un cargo' que él mismo incorporó al documento organizativo de la candidatura pablista. Iglesias asegura que su intención pasa por integrar a Errejón en la futura ejecutiva, que pese a defraudar sus expectativas, representa con sus tesis a un tercio de los inscritos que apoyaron su candidatura.

El nuevo número dos de la formación será Pablo Echenique, un primer cambio que tienen claro tanto errejonistas como pablistas

Su cargo en este órgano no será el de secretario político, al menos con las atribuciones actuales, pues el propio Iglesias deslizó durante la campaña interna que había sido "un error" concentrar tantos poderes en esta secretaría, así como en la suya propia. Entre su equipo, predomina la idea de que debe desaparecer la secretaría política, y en los documentos que defendieron en Vistalegre se cuestiona su continuidad. Para Juan Carlos Monedero, sin puestos de responsabilidad pero puntal de la campaña pablista, es directamente "un disparate" que siga existiendo.

De entre los errejonistas, Iglesias también quiere salvar al diputado Pablo Bustinduy, manteniéndolo al frente de la secretaría de Internacional que actualmente ocupa. Hasta aquí, la representación que este sector tiene asegurada en el consejo de coordinación. Todo lo demás se ceñirá a los acuerdos que logren cerrarse en las negociaciones previas a la primera reunión del CCE, todavía sin determinar, pero que los ganadores quieren celebrar "cuanto antes", previsiblemente el próximo sábado.

Iglesias refunda Podemos, asciende a Echenique y da portazo a los errejonistas

A pesar de que Iglesias cuenta con mayoría en el nuevo CCE, quiere negociar con los errejonistas a cambio de que entierren el hacha de guerra y eviten el fantasma de las "dinámicas de corrientes". La mayor obsesión del líder del partido. Si logra conseguir este objetivo, es posible que la cuota de los integrantes de la lista liderada por Errejón aumente. Sin embargo, el optimismo es nulo debido a la fratricida campaña en la que se dinamitaron todos los puentes entre ambos, políticos y personales, además de las acusaciones cruzadas de traición sobre las que difícilmente se logrará reconstruir la confianza necesaria para que fructifique un acuerdo de estas características. De la mayor integración o no, o de la "purga" que temen los errejonistas, dependerán las posibilidades de producirse un cisma.

Los precedentes de la organización en Madrid, tras la asamblea autonómica en la que se enfrentaron Ramón Espinar y Rita Maestre, tampoco dibujan un escenario halagüeño para los errejonistas. Entonces, la revisión de cargos orgánicos no se hizo esperar y llegaron incluso hasta la Asamblea de Madrid, con el relevo del portavoz parlamentario José Manuel López, cuyas funciones pasó a ocupar la diputada regional Lorena Ruiz-Huerta. La integración de errejonistas en el consejo de coordinación, tras una batalla entre sectores que sirvió como preludio de la guerra civil en la que se convirtió Vistalegre II, se limitó a una consejera, a quien se adjudicó una secretaría sin apenas relevancia.

La victoria moral de 'anticapis'

La necesaria confianza para nutrir de una pluralidad verdaderamente proporcional al consejo de coordinación sí es un plus para el sector anticapitalista. Minorizado por los medios de comunicación y castigado por el sistema de votación elegido en la consulta del pasado mes de diciembre —superar el 13% de los votos solo les ha proporcionado dos consejeros—, la corriente que lideran el eurodiputado Miguel Urbán y la coordinadora andaluza Teresa Rodríguez mantiene fuertes lazos de afinidad, políticos y también personales, con el secretario general. Este no dudó en aplaudir enérgicamente sus intervenciones durante la asamblea del pasado fin de semana. Urbán se sentará en el consejo de coordinación.

La coordinadora general en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el eurodiputado Miguel Urbán. (EFE)
La coordinadora general en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el eurodiputado Miguel Urbán. (EFE)

La secretaría que se baraja para el eurodiputado es la de Asuntos europeos. Además de esta secretaría, la primera que ostentarían los anticapitalistas después de que fueran derrotados por Iglesias y Errejón en la batalla del todo o nada del congreso fundacional, quieren negociar una segunda. Sería para la diputada madrileña Beatriz Gimeno, quien se encargaría de feminismo, movimiento del que es una histórica militante. Una secretaría de nueva creación, pero que dependerá finalmente del reparto de cuotas. Su presencia estaría pues asociada a la depuración de los errejonistas.

Más allá de su irrupción en el CCE, los 'anticapis' han visibilizado sus posiciones, cosechado las mayores ovaciones en Vistalegre y, pese a la polarización, han logrado una nada desdeñable representación, por lo que, como ya ocurre a nivel autonómico en Madrid y Andalucía, Podemos no se entenderá en el futuro sin su acento. Una de las afirmaciones más repetidas durante este congreso es que "la victoria moral de Vistalegre" fue para ellos. Antes de ello, el secretario general ya había reconocido que desde el congreso fundacional, "Podemos tiene una deuda con 'anticapis" que dijo estará dispuesto a saldar si se imponía su proyecto, como finalmente ha ocurrido.

Portavocía y hoja de ruta política

En el plano institucional, también se producirán relevos. La portavocía del Congreso, uno de los cargos con mayor visibilidad pública, que actualmente ocupa Errejón, está en el aire. Los cercanos al portavoz, que colaboran con él en la Cámara, dan por hecho que será relevado. El propio Errejón así lo daba a entender en una breve comparecencia a los medios tras darse a conocer los resultados de las votaciones.

Carolina Bescansa, que decidió mantenerse ajena al choque de trenes y no presentarse en ninguna lista, era la mejor posicionada para convertirse en la nueva portavoz. En este proceso ha tratado de reforzar su imagen como independiente, aunque solicitó el voto para Iglesias, y ha remarcado su perfil de consenso. Sin embargo, cunde la sensación de que "se pasó de frenada" con su intento de articular una suerte de tercera vía con el también dirigente de la formación Nacho Álvarez.

Bescansa ha tratado de reforzar su imagen como independiente, aunque solicitó el voto para Iglesias, y de remarcar su perfil de consenso

Es por esto —ya que la operación Bescansa no habría sido del agrado del sector pablista— que todos los focos se dirigen hacia Irene Montero, jefa de gabinete de Pablo Iglesias. Los afines a Errejón así lo difunden, y no por simpatía. "Antes que para Bescansa, la portavocía sería para Irene Montero", afirmaban al cierre del congreso con tono de resentimiento, y es que los dardos más envenenados de la campaña, que inauguró Luis Alegre, si dirigieron hacia ella.

La portavoz adjunta de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)
La portavoz adjunta de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)

En lo político, la nueva hoja de ruta marcada por el proyecto de 'Podemos para todas' no tiene más aristas. El nuevo Podemos recuperará su esencia fundacional, con un programa rupturista más semejante al de las europeas que a sus sucesivas revisiones posteriores, para moderar las cuestiones menos transversales.

Prioridad de la lucha en las calles —"un pie en las instituciones y mil en la calle"—, profundización de la alianza con Izquierda Unida, las confluencias territoriales y los movimientos sociales, el denominado "bloque histórico" que mencionó Iglesias en su primer discurso tras ser reelegido secretario general, autonomía frente a un PSOE al que se asocia como parte de una "gran coalición" con PP y Ciudadanos y, en definitiva, convertirse en una fuerza antagónica con los "viejos partidos". A partir de este lunes, comenzarán a escribirse las páginas de un nuevo Podemos, la herramienta con la que Iglesias pretende derrocar al PP en 2020.

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