HACIA EL 39º CONGRESO FEDERAL DE LOS SOCIALISTAS

Díaz lanza su precampaña con el reto de desmontar su imagen a la derecha del PSOE

La presidenta da un paso más hacia su candidatura y esboza su proyecto: el de un partido "ganador", más rival del PP que de Podemos, que exhibe músculo sin descuidar las bases y con guiños al PSC

Foto: Susana Díaz, aclamada por alcaldes, concejales y militantes socialistas, este 11 de febrero en el pabellón de la Fundación ONCE de Madrid. (EFE)
Susana Díaz, aclamada por alcaldes, concejales y militantes socialistas, este 11 de febrero en el pabellón de la Fundación ONCE de Madrid. (EFE)

Susana Díaz está ya a un paso de su candidatura. Caminando sobre el espinoso alambre de las primarias del PSOE, avanzando poco a poco, controlando sus tiempos y cerrando cada vez más la puerta a una eventual y cada vez más improbable retirada. Su última prospección en la piscina de los apoyos internos, cuentan los suyos, le satisfizo: ve que hay agua, de sobra. Más de 2.500 personas congregadas en Madrid llegadas de todas las partes de España para aclamarla como el referente del futuro. Así que todo marcha según lo previsto. La presidenta de la Junta, la dirigente socialista con más poder institucional del partido, dará el paso definitivo a la vuelta del 28-F, el Día de Andalucía. Comienza para ella una larga precampaña interna en la que sabe que tiene que emplearse a fondo para desmontar su imagen a la derecha del PSOE y de aspirante de las élites y no de las bases, la etiqueta que más le pesa y la que más ha calado en parte de las bases en los últimos meses de guerra fratricida. Pero esa operación de reconstrucción de su perfil también está en marcha.

Había que navegar más allá de las palabras. Más allá del "tengo fuerza, tengo ilusión, tengo ganas, estoy animada, me encanta ganar" que rápidamente se convirtió en el titular ineludible y que era el sucedáneo de postulación que Díaz, a estas alturas del combate, se podía permitir. Porque su estreno en Madrid, en un acto convocado para remarcar el compromiso de los socialistas con el municipalismo pero que desde el principio no era más que un evento montado para calentar la maquinaria y mostrar músculo, era todo un despliegue de gestos internos y externos. Un avance del proyecto con el que se someterá al escrutinio de la militancia, y cuyo principal reclamo es el de un PSOE "ganador" y que no solo se conforme con adelantar a Podemos.

Díaz proclama que tiene "ganas" y "ánimo" y promete que va a "empujar" para que el PSOE pueda ganar "muy pronto" las locales y las generales

Abel Caballero, alcalde de Vigo y organizador del acto en un atestado pabellón deportivo de la Fundación ONCE de la capital —el mismo escenario que Pedro Sánchez ocupó para lanzar su precampaña de las elecciones generales del 26-J—, sincronizó su discurso con el de la presidenta andaluza, al recalcar la necesidad de articular un partido "hegemónico, capaz, que gane elecciones, sea primera fuerza y gane España" y al presentarla como "lo mejor" de lo que dispone el PSOE ahora mismo. "Os doy mi palabra de que todos y todas vamos a empujar para ganar las próximas elecciones municipales y después en España. Y lo vamos a hacer muy pronto", recogió Díaz en cuanto tomó la palabra. La baronesa aseguró que los socialistas no se quedarán "agachados", que se van a "levantar", apoyados en la "fuerza" de sus alcaldes y concejales, porque "siempre" que el PSOE llega a la Moncloa ha estado precedido de una victoria en las municipales.

Orgullosa de la labor de la oposición

La carta a la que apuesta Díaz, pues, es la de un PSOE que ambicione superar al PP y que recupere la "ilusión". Rehúye, por tanto, añadir más etiquetas al partido —"una izquierda exigente", dice Patxi López, un partido "autónomo", repite Pedro Sánchez—, reivindica la historia y los logros de los Ejecutivos socialistas, y defiende, frente a sus competidores, la labor de la gestora y la "oposición útil": la subida del salario mínimo un 8%, la paralización de las reválidas o el camino hacia un pacto de Estado contra la violencia de género. “Si esto lo hemos hecho con 85 escaños, ¿cuánto vamos a hacer cuando volvamos de nuevo al gobierno?”, esgrimió.

La presidenta no quiere entrar en el cuerpo a cuerpo con sus rivales. "No se ha metido con nadie. Su discurso fue impecable", valora un barón

No hubo referencias directas de Díaz a las primarias, que sí las mientan sus rivales constantemente. Y no se le oyeron ataques a López ni a Sánchez, a quien sus partidarios atribuyen el batacazo electoral. La presidenta no quiere entrar en el cuerpo a cuerpo con sus contrincantes, mientras el exlíder "destila división", oponía una seguidora. "No se ha metido con nadie. Su discurso fue impecable", valoraba al término del acto uno de los barones autonómicos que la apoyan y que había seguido atentamente lo que sucedía en Madrid. Más bien parecía que se pretendía soslayar la batalla encarnizada por el liderazgo que se recrudecerá en las próximas semanas y la ruptura en pedazos del partido.

Díaz lanza su precampaña con el reto de desmontar su imagen a la derecha del PSOE

La energía la volcó hacia los enemigos exteriores, los dos que celebran este fin de semana sus congresos y a los que quería dar la réplica. PP y Podemos. Más el primero que el segundo. Y tampoco por casualidad, reconocían en su equipo: Díaz necesita reforzar su perfil de oposición frente a los populares después de haber auspiciado la abstención a Mariano Rajoy. La baronesa calificó el cónclave de los conservadores como el de la "apatía" y la "resignación", azuzó al jefe del Ejecutivo por ser un presidente "al que le da igual todo" y que ha caído en el "ridículo" frente a Donald Trump. Y aprovechó para criticar a Cristina Cifuentes por "enfrentar" a ciudadanos y territorios. De la formación morada, sin embargo, se acordó algo menos. Tan solo para advertir que los que "galoparon sobre la indignación" dieron "la espalda" a la gente y para vincularla al PP: ahora que los "populismos de derecha siembran el miedo" y los "populismos de izquierda siembran la ira", los socialistas se dedicarán a "sembrar esperanza y confianza". Díaz no repitió la catarata de reproches que suele dirigir a Podemos.

Díaz marca más distancias con el PP que con Podemos. Los suyos admiten que es su "obligación" borrar la "falsa percepción" de ser la derecha

"Es su obligación desmontar la falsa percepción de que representa la derecha del PSOE, porque no es verdad", alegaban fuentes del equipo de la presidenta. A los susanistas les subleva que se ubique a su candidata como la dirigente más conservadora, y siempre recuerdan que el que ha dado "bandazos", hasta situarse, "por conveniencia", en el ala izquierda del partido, es Sánchez. Los partidarios del ex secretario general y del exlendakari también apreciaron ese primer intento de Díaz de desprenderse del fardo de una imagen impopular entre las bases. Los sanchistas, más críticos, advertían de que no le servirá. "Llevan muy mal que se la muestre como la derecha del PSOE. Pero dará igual. Es misión imposible. Llevan el pecado original: la abstención y cómo se gestionó. Por eso tanto interés ahora en desmarcarse del PP y en ensalzar la oposición útil", indicaba a este periódico uno de los fieles capitanes del exlíder.

"Gente nueva" con ella

Pero tanto o más tiene apegada Díaz a su espalda esta otra etiqueta: la de candidata de las "élites" del partido, de los aparatos. El acto de este sábado pretendía destruirla. La presidenta se rodeó no de los barones, ni de los referentes y notables socialistas, sino de alcaldes, concejales, cargos públicos y militantes. Sus partidarios insistían ayer, como hacían en los días previos, en que el respaldo de los cuadros medios del PSOE, de los regidores, es "clave", pues ellos son los más apegados al terreno y los que tienen más poder de prescripción sobre las bases. "Y se ha visto que los militantes no son patrimonio exclusivo de Pedro, ni mucho menos. Ella también los tiene de su lado", recordaba una veterana dirigente. Los susanistas se afanaban en recalcar que los que se desplazaron a Madrid —en avión, en coche, en autobuses fletados desde todos los puntos del país— eran "militantes de verdad", con derecho a voto en las primarias, y no "simpatizantes o gente sin carné", que suponen que son los que llenan los actos de Sánchez. Caballero lo remarcó cuando teloneó a la protagonista: "Aquí estamos militantes del PSOE, la base de este partido".

Los susanistas enfatizaban la importancia del apoyo de los alcaldes y de que estuviera rodeada de "militantes de verdad", de los que pueden votar

"Lo mejor es que Susana estuvo rodeada de gente nueva", elogiaba un barón, buen conocedor de los contactos que la presidenta andaluza ha ido tejiendo en los últimos meses en varias federaciones. Otros dirigentes se fijaban en el momento en que Díaz comenzó a citar los nombres, uno por uno, de alcaldes socialistas de toda España, síntoma de que "conoce a todo dios" en el PSOE y otro gesto de proximidad dedicado a las bases, a las que apeló directamente en su discurso, al recordar que son las agrupaciones las primeras que inculcan a los nuevos afiliados —como a ella misma, hace 25 años, recordó— los valores del socialismo.

López reprochaba a Díaz su exhibición de poderío orgánico. "En primarias, siempre es mejor escuchar a los militantes que moverlos para que vengan a donde ti [sic]", escribía en Twitter. El exlendakari reivindicaba así su formato de campaña, basado en encuentros reducidos con afiliados, muchos sin cobertura mediática, y a los que permite que tomen la palabra para expresar sus inquietudes.

Díaz lanza su precampaña con el reto de desmontar su imagen a la derecha del PSOE

Sánchez no respondió a través de redes sociales, aunque sí difundió imágenes de su participación en un foro progresista en Sudáfrica. Los suyos, aun reconociendo la capacidad de movilización de la presidenta —"Era esperable"—, advertían de que ni mucho menos se podía colegir que el poder municipal estaba de su lado: "Hay casi 21.000 concejales socialistas en toda España. Tienen más mérito nuestros actos, en los que reunimos a mil personas o más, que asumen el riesgo de que les señalen. Algunos irían porque Susana les gusta, pero muchos otros fueron intimidados, porque hubo toque de corneta, por compromiso o cumpliendo instrucciones de los de arriba. Iban a rendir pleitesía a Susana". Esa sospecha de "coacción" enerva a los defensores de Díaz, que niegan cualquier tipo de presión. "Soy una militante que piensa por sí misma", enfatizó Carolina López, regidora de Brañuelas, en la cuenca minera leonesa.

La presencia de Dante Pérez

Ella fue la segunda en intervenir. Una alcaldesa anónima, como María Dolores Fernández, la de Villanueva de la Fuente, en Ciudad Real. O como Dante Pérez, el primer edil de Gimenells i el Pla de la Font (Lleida), el que abrió fuego en el pabellón de la ONCE. En catalán. Otro gesto. Igual que el mimo que le dirigió Díaz al PSC por su "sensatez y altura de miras" en medio de la convulsión soberanista. La baronesa también necesitaba mandar el mensaje a las bases de que ella no quiere romper los lazos fraternales con el partido hermano, pese a que semanas atrás ella era una de las más partidarias de revisar en profundidad las relaciones orgánicas. Es más, los guiños al PSC pretendían evidenciar que Díaz no da por perdida Cataluña en su batalla interna, pese a que Sánchez y López parten con gran ventaja. Allí estaba el representante catalán de la plataforma susanista y el que, por tanto, coordinará su campaña en una comunidad hostil, Joaquim Fernández, secretario de Organización del Baix Llobregat, la federación más grande del PSC —como lo es Andalucía para el PSOE—, y de la que proceden dirigentes como la exministra Carme Chacón y su escudero y ex número dos del partido, el diputado Pepe Zaragoza, o el 'expresident' de la Generalitat José Montilla.

Los interlocutores de Díaz señalan que salió satisfecha del acto y recalcaban que había "reforzado" su más que probable candidatura

El reposicionamiento de la candidata 'in pectore' también es fundamental para atraerse al PSC, tradicionalmente más escorado a la izquierda. Los sanchistas no concedían más importancia, sin embargo, al gesto, porque entendían que la penetración de Díaz en Cataluña sigue siendo muy minoritaria frente a Sánchez y López. "Es que no somos anti-PSC. Lo que queremos es un PSC reconocible, catalanista y socialista, pero no con la deriva de los últimos años", contraponían desde el PSOE-A.

Susana Díaz y Abel Caballero, rodeados por los alcaldes de Brañuelas, Carolina López; Gimenells, Dante Pérez, y Villanueva de la Fuente, María Dolores Fernández, este 11 de febrero. (EFE)
Susana Díaz y Abel Caballero, rodeados por los alcaldes de Brañuelas, Carolina López; Gimenells, Dante Pérez, y Villanueva de la Fuente, María Dolores Fernández, este 11 de febrero. (EFE)


En el equipo de la presidenta restan valor a las críticas de sus contrarios. Las dan por descontadas. Respiraban alivio y entusiasmo. "El acto ha ido muy bien, estaba petado y estamos muy contentos y con buenas vibraciones. Ha sido un chute de ilusión, de energía y de optimismo", señalaba pletórico un miembro del Gobierno autonómico. Díaz trasladó a sus colaboradores e interlocutores con los que charló tras su mitin en Madrid que se sentía plenamente satisfecha y que creía haber superado la prueba con holgura. Sus seguidores contraponían la imagen de una baronesa segura, suelta y sin papeles en el escenario frente a un Sánchez "que continúa leyendo sus discursos". "Lo de este sábado es un elemento que refuerza la posible candidatura de Susana", admitía un miembro de su equipo, que hacía hincapié en que el acto había servido para proyectar "ilusión" sobre las bases. Ese es el nuevo 'leitmotiv' de la precampaña de la baronesa: #SusanaIlusiona. También para deshacer la imagen de una dirigente distante, casi de burócrata del PSOE.

Entre los asistentes, destacaba el enlace de Díaz en Cataluña: Joaquim Fernández, número dos del Baix Llobregat, la federación más potente del PSC

A falta de que Díaz anuncie su postulación en las próximas semanas, ya se pueden intuir los trazos iniciales de este empinado camino al liderazgo de los socialistas. Un combate polarizado entre la presidenta y el exlíder con un López afanado en mostrarse como el candidato de la "unidad" pero al que los dos grandes contendientes sitúan "en tierra de nadie". Ya hay más carbón en la caldera, pero Díaz no quiere precipitarse. "Ahora, le toca Andalucía", esquivan los suyos. Aunque sin quitar ni un segundo el ojo a la batalla que ahora sí, tras muchos amagos, parece dispuesta a dar: la del control del PSOE.

La polémica que no escampa

Muchos ojos estaban puestos en el acto de este sábado de Susana Díaz en Madrid. ¿Quién lo convocaba? ¿Para qué? ¿Cuánto costó? ¿Quién lo pagó?

Hay preguntas de respuesta más sencilla que otras, fisuras que los críticos aprovecharon para explotar y desacreditar el evento. La primera es la más obvia: fue Abel Caballero, alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), quien citó a alcaldes y concejales socialistas. Convocó a los partidarios de Susana Díaz. No se trataba de ningún acto institucional, organizado por la FEMP, ni tampoco de uno montado por Ferraz. Era un evento de parte, programado para impulsar la precampaña de Díaz. Eso explica que regidores sanchistas o patxistas no fueran invitados, aunque algunos de ellos reconocen en privado que, pese a la protesta, no habrían ido a Madrid porque ella no es su candidata. Caballero no disimuló sus elogios hacia la jefa de la Junta: "Eres lo mejor que hay en este partido". 

Lo que suscitaba más confusión era el rótulo con el que se emboscó la presencia de la presidenta. 'Ayuntamientos socialistas comprometidos con la gente'. "Un acto público en el que hablaremos de financiación, de competencias, de servicios sociales, de acción municipal en definitiva", rezaba la convocatoria, lo que daba pie a la preguntaba de por qué, con un enunciado tan genérico, se restringían las invitaciones y se limitaba la participación a Díaz. 

¿Y los recursos? El pabellón deportivo de la Fundación ONCE, que se llenó con más de 2.500 personas (4.000, según la organización, más de mil de ellos alcaldes), podría alquilarse por en torno a 8.000 euros, según los cálculos de los críticos que conocen cifras de eventos de este tipo. Además, se contrató un satélite para retransmitir la señal de televisión, cuya factura pudo ascender a unos 3.000 euros. A ello habría que añadir el montaje de gradas, luz y sonido, que algunas fuentes estiman en "unos 12.000-15.000 euros". Los organizadores no dieron cifras del coste del macroacto, y precisaban que los gastos habían sido sufragados por los asistentes, "no por Ferraz ni por los aparatos del partido". Algunos asistentes reconocían que habían pagado de su bolsillo el viaje de bus. Otros habían llegado en su coche.

Los críticos decían que algunos autocares habían sido fletados por las direcciones locales. Que federaciones como la aragonesa o la valenciana pagaran el transporte hasta Madrid, decía este sábado la diputada sanchista Zaida Cantera desde Segovia, "va en contra de las primarias transparentes, limpias e igualitarias que deberían producirse". "Los candidatos son muy libres de presentarse y de hacerlo en los tiempos que consideren, pero no viene a cuento que se realicen actos de dudosa organización y sin explicar de dónde proceden los recursos", protestó la parlamentaria, en compañía de su compañera de bancada Luz Martínez Seijo.

Los susanistas quitaban todo hierro a la polémica y la atribuían a las ganas de críticos de arremeter contra la presidenta "sin argumentos". Recordaban que los sanchistas tampoco aclararon el coste del acto en Dos Hermanas, ni los patxistas lo que han invertido en los suyos. Y consideraban "pueril y ridículo" que patxistas y sanchistas se quejaran de no haber recibido la invitación. "Tampoco ellos invitaron a los nuestros a sus actos. Nosotros no estamos no obstante en los detallitos, sino en fortalecer al PSOE", avisaba uno de los estrechos colaboradores de Díaz. 

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