El XVIII congreso del PP arranca con debate

Un PP dividido salva a Cospedal de las incompatibilidades y a Rajoy de primarias

La ponencia de estatutos, con bronca y votaciones reñidas, cambia la organización del PP, que terminará "gradualmente" con la acumulación de cargos pero sin limitación de mandatos

Foto: El presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, arropado al inicio del Congreso por María Dolores de Cospedal y Fernando Martínez-Maillo. (EFE)
El presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, arropado al inicio del Congreso por María Dolores de Cospedal y Fernando Martínez-Maillo. (EFE)

El XVIII Congreso Nacional del PP arrancó con más debate del previsible. Los 3.100 compromisarios reunidos en la Caja Mágica de Madrid cumplen con el guion de exhibir unidad en torno a Mariano Rajoy, pero vienen con ganas de discutir, al menos sobre la organización del partido. En la ponencia de estatutos, el coordinador del texto oficial, Fernando Martínez-Maillo, se tuvo que fajar, unas veces a gritos y otras haciéndose el sordo, antes para que no se votara sobre la limitación de mandatos, después para derrotar la "enmienda Cospedal" contra la acumulación de cargos y al final pactar para sacar adelante su propia fórmula de doble vuelta de elección de presidentes.

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El próximo congreso del PP se desarrollará de una forma muy diferente a la actual. Los militantes votarán en urna sobre los aspirantes a suceder a Mariano Rajoy, o al propio Mariano Rajoy si vuelve a presentarse. Esa variable dependerá básicamente de lo que dure la legislatura. En otra urna los afiliados elegirán a los compromisarios del congreso como han hecho toda la vida. Si en primera instancia un candidato barre, obtiene más del 50 por ciento de los votos, es el más votado en más de 30 provincias y saca más de 15 puntos sobre el segundo, resultará proclamado presidente. Si no es así, deciden después los compromisarios.

Esa es la fórmula ideada por el vicesecretario de organización, Martínez-Maillo, y sancionada por Rajoy frente a la propuesta de primarias puras al estilo PSOE o la doble vuelta efectiva que desde Madrid defendía el concejal de la capital Íñigo Henríquez de Luna.

Hubo que repetir la votación a mano alzada porque no estaba claro. Al final la propuesta fue derrotada por 328 compromisarios frente a otros 303

En la refriega de las votaciones de la ponencia de estatutos, Martínez-Maillo salvó su sistema de doble vuelta; después de acordar con el propio edil madrileño que retirara otra enmienda, la que proponía limitar los mandatos de los cargos institucionales para que todos los dirigentes del partido se aplicaran el ejemplo de José María Aznar, quien no quiso estar en el poder más de ocho años.

El debate sobre la acumulación de cargos acabó en bronca. La enmienda del concejal de San Clemente (Cuenca), Francisco Risueño, contra la suma de puestos orgánicos e institucionales, conocida como "anti-Cospedal" porque es el ejemplo que ponía en el texto, casi sale adelante. Hubo que repetir varias veces la votación a mano alzada porque el resultado no estaba claro. Al final la propuesta fue derrotada por 328 compromisarios frente a otros 303 y después de que algunos militantes cambiaran de opinión al ver el lío en que iban a meter a la dirección del partido si desautorizaban la decisión de su jefe.

Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal en una de las votaciones del congreso nacional del PP. (EFE)
Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal en una de las votaciones del congreso nacional del PP. (EFE)

Rechazada la enmienda, en el texto aprobado la dirección admite que tendrá que imponer de "forma gradual" las incompatibilidades entre sus altos cargos para que un responsable del "aparato" del partido con dedicación plena no pueda tener otro de similar en un Ejecutivo. Cospedal, que es ministra y secretaria general, igual que lo fueron antes Javier Arenas y Francisco Álvarez-Cascos, se salva de la novedad pero su caso debe de ser el último.

La titular de Defensa protagonizó uno de los momentos clave de la primera jornada del congreso al entonar una reflexión autocrítica por la corrupción, justo en un día en el que tuvo lugar la primera condena por la trama Gürtel. "Irrumpieron los escándalos de corrupción que nos afectaron de lleno. Pedimos perdón entonces. En algún caso tardamos en actuar, nos parecía imposible que nos estuviera ocurriendo y por eso no fuimos ágiles en nuestra actuación", señaló Cospedal en el público 'mea culpa'.

En los debates de la ponencia, Martínez-Maillo se enfrentó a una exdiputada provida que insistía en incluir en los estatutos el principio de la defensa de la vida. El vicesecretario de Organización quería dejar esas enmiendas para la ponencia social, donde también figuran propuestas de ese tipo, y esgrimió que a él no tenían que darle lecciones sobre la defensa de la vida.También se opuso a la idea de otro compromisario que insistía en proponer que el PP abjurara de la socialdemocracia como si alguna vez hubieran tenido los populares la tentación de apuntarse a esa ideología. Para el dirigente del "aparato" resultaba ofensivo tocar el asunto en un partido definido como de centro reformista desde su refundación allá por 1990.

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