DE NUEVO EN EL PALACIO DE LA ZARZUELA

Felipe VI exhibe la vuelta a la estabilidad en el mensaje navideño desde su despacho

El mensaje navideño del Rey, el más importante para la Jefatura del Estado, tuvo lugar en su habitual despacho y rodeado de fotografías familiares, evocando la vuelta a la normalidad tras un año difícil

Foto: Felipe VI se dirige a los españoles en el tradicional mensaje de Nochebuena desde su despacho. (Casa Real)
Felipe VI se dirige a los españoles en el tradicional mensaje de Nochebuena desde su despacho. (Casa Real)

Felipe VI realizó el tradicional mensaje de Nochebuena -el tercero en su reinado- desde su despacho habitual en el Palacio de la Zarzuela, dando carpetazo a un intenso año de bloqueo político en España. Si las pasadas navidades el Rey se decidió por un escenario completamente novedoso -el Palacio Real de Madrid- dada la extraordinaria situación de entonces en el que está considerado el discurso más importante de la Jefatura del Estado cada año, este 2016 con un Gobierno en plenas funciones que ya comienza a rodar ha optado de nuevo por su residencia familiar dando una sensación de estabilidad total y vuelta a la normalidad.

Precisamente, el monarca hizo referencias expresas a esta cuestión durante una declaración que duró algo más de doce minutos: “Hemos superado una compleja situación política que conocéis bien. Es importante que en nuestra sociedad se haya recuperado serenidad y que los ciudadanos tengan la tranquilidad necesaria para poder llevar a cabo sus proyectos de vida”. Sentado delante de su mesa -la misma que utilizó su padre, el rey Juan Carlos, durante 38 años y que fue confeccionada por una familia de marqueteros del barrio de Chamberí-, con las banderas de España y la Unión Europea de fondo como símbolos principales, el Rey dedicó gran parte de su discurso a insistir en la necesaria “convivencia” y “respeto” en nuestra sociedad. En este sentido, hubo guiños y ‘recados’ en varios sentidos.

Por un lado, al desafío independentista -haciendo hincapié en el requerimiento de una “convivencia democrática basada en el respeto a la Ley”; y, por el otro, hacia la nueva pluralidad política que muy a menudo brinda espectáculos en las propias instituciones: “La convivencia exige respeto y consideración a las ideas distintas a las nuestras. La intolerancia o el desprecio a la opinión ajena no pueden caber en la España de hoy”.

El Rey, con las banderas de España y la UE al fondo. Sobre la mesa, fotografías familiares. (Casa Real)
El Rey, con las banderas de España y la UE al fondo. Sobre la mesa, fotografías familiares. (Casa Real)

Las fotografías, como venía siendo habitual, juegan de nuevo un rol fundamental. Sobre la mesa, destacan dos imágenes familiares y sus objetos habituales de escritorio. Ya en las estanterías, además de varios libros, reposan varias fotografías institucionales y personales. La primera, una de la Familia Real -don Felipe, la reina Letizia, las infantas Leonor y Sofía y los reyes eméritos- en el balcón del Palacio Real el día de la proclamación de Felipe VI, otra de don Juan Carlos y el actual Rey cuando todavía era Príncipe de Asturias el día de la Jura de la Constitución de don Felipe cuando cumplió 18 años, la tradicional imagen veraniega de los Reyes y sus hijas en Marivent este verano y, por último, otra fotografía de don Juan Carlos y doña Sofía.

De nuevo, la sensación de normalidad y estabilidad familiar, aunque eso sí, con una pretensión evidente de defender la continuidad de la monarquía en España -con imágenes de los reyes eméritos, padres de de los actuales, y de la representación del futuro de la institución, sus hijas Leonor y Sofía-. Y, sobre todo, sin rastro de las hermanas del monarca, las infantas Elena y Cristina, que con el inicio del reinado de Felipe VI dejaron de ser miembros de la Familia Real, para ser únicamente Familia del Rey.

De hecho, en el primer discurso de Nochebuena de Felipe VI, la Casa Real optó por ensalzar el papel de la nueva monarquía mostrando fotografías sólo de don Felipe, doña Letizia y sus dos hijas. No hubo imagen de los reyes eméritos. El segundo, el del año pasado y apenas cuatro días después de las elecciones del 20 de diciembre con un escenario de completa ingobernabilidad, Felipe VI trasladó el mensaje al Palacio Real de Madrid -el lugar más emblemático para la institución monárquica en la capital y gran símbolo del Patrimonio Nacional- para reforzar un histórico discurso y dejando a un lado las imágenes familiares. En el tercero, el presente, don Felipe -que ha afrontado un convulso año en el que el jefe del Estado ha sido una de las piezas clave- se decantó por la vuelta al Palacio de la Zarzuela, aunque en esta ocasión eligió su despacho, en un ambiente muy sobrio, y no uno de los salones de la residencia familiar.

Lo que no faltó fue la tradicional Flor de Pascua, en esta ocasión de gran tamaño en una maceta junto al sillón del Rey. Y además de la imagen interior, el mensaje del monarca dio comienzo con una panorámica nocturna de la fachada principal de la Zarzuela mientras se escuchó el himno nacional. El detalle principal de este mensaje, como no podía ser de otra manera, recayó en un cuadro de Carlos III como imagen de fondo el año en el que se conmemora el tercer centenario de su nacimiento, con exposiciones en varios puntos a lo largo y ancho de Madrid, una de ellas en el Palacio Real, y siendo además el Rey que más admira Felipe VI.

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