manifestación convocada por el ayuntamiento

PNV, Bildu, PSOE y Podemos se unen contra la actuación de la AN en Alsasua

Respaldan una masiva manifestación en este municipio navarro en defensa de los siete jóvenes encarcelados por la agresión a los guardias civiles y sus parejas

Foto: Los manifestantes congregados en el centro de Alsasua. (EFE)
Los manifestantes congregados en el centro de Alsasua. (EFE)

Pasan las 13.00 horas y el centro de Alsasua está desierto. Los que están en la calle forman parte de la manifestación que a esas horas recorre el municipio en contra de la decisión de la Audiencia Nacional de juzgar la agresión a dos guardias civiles y sus parejas como un delito de terrorismo, y los que no, la inmensa mayoría, permanece en sus casas. Un grupo de media docena de personas mayores desafía al frío en la calle junto al club del jubilado al calor de algún cigarrillo. El local se ha cerrado de forma momentánea y aguardan a que las puertas se vuelvan a abrir.

Hace unos minutos que las persianas se han bajado por precaución. El bar del club está regentado por la familia de María José, la novia del teniente que se llevó la peor parte de la brutal agresión del pasado 15 de octubre en la que participaron unos 40 radicales, y hay temor a que los manifestantes la tomen con el local al paso de la marcha como represalia por la actuación de la Audiencia Nacional. El pueblo ha convertido a la víctima de la agresión en verdugo. “Es mejor prevenir que curar”, afirma, resignado por el circunstancial cierre, uno de estos jubilados, parapetado en varias capas de ropa, mientras propone al resto del grupo subir a su casa a tomar un vino para calentarse hasta que la persiana del local vuelva a subir.

Cae medio agua nieve. La manifestación convocada por el Ayuntamiento de esta localidad navarra, y a la que se ha sumado el Gobierno de la Comunidad Foral, en apoyo de los nueve encausados, siete de los cuales permanecen en prisión, se aproxima al club del jubilado pero no lo abraza. Discurre por una calle paralela. Nadie dice nada. No hay gritos ni consignas. Y no porque los manifestantes no tengan ganas de sacar el odio que llevan dentro y que delatan sus miradas. Se ha impuesto el silencio. “Ante las provocaciones, el silencio y la cordura es la mejor respuesta”, reza un papel repartido a los manifestantes que clama por una marcha “silenciosa”.

La parlamentaria de Podemos, Tere Saez saluda uno de los familiares de los detenidos. (EFE)
La parlamentaria de Podemos, Tere Saez saluda uno de los familiares de los detenidos. (EFE)

No hay palabras, solo atronadores aplausos al paso de la cabeza de la marcha. Pero ya hablan mucho las pancartas que engalanan todo el pueblo y que saludan a la movilización. Hay decenas de carteles en defensa de los siete jóvenes que están en la cárcel, que se enfrentan a penas de entre 10 y 15 años, y en contra de la actuación de la Audiencia Nacional. Alsasua ha convertido la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en un “montaje” policial, mediático, político y judicial. Es su sentencia. Aquí no cabe otro veredicto. “Fuera de aquí”, “dejadnos en paz” o “el pueblo nunca perdonará” son los gritos silenciosos de la marcha que resuenan con fuerza.

Alsasua ha convertido la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en un “montaje” policial, mediático, político y judicial. Es su sentencia

El Ayuntamiento justifica la convocatoria de la manifestación para “limpiar” la imagen “equivocada” y “manipulada” que se ha trasladado del pueblo tras la brutal agresión. Pero el trasfondo de la movilización, como se evidencia en las calles de esta localidad, es bien distinto: exigir la “inmediata liberación” de los siete detenidos. Así lo refleja el comunicado leído al final de la movilización, que da cuenta de las verdaderas intenciones de la movilización. Pero no sólo habla el comunicado. La marcha se abre con el aséptico lema municipal de ‘Altsasu’ (Alsasua en euskera) pero inmediatamente después otra pancarta y un mosaico con letras claman “los queremos en casa”.

El alcalde del municipio, Javier Ollo, de Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra, está al frente de la pancarta institucional, que suma a un representante municipal de EH Bildu, de Podemos y del PSOE junto a familiares de los arrestados. Sólo UPN se ha quedado fuera de esta defensa a ultranza de los detenidos y de esta contundente denuncia contra la Audiencia Nacional. Los socialistas navarros han desautorizado en un par de ocasiones a sus dos concejales en este municipio por sumarse a las tesis de los nacionalistas.

En un primer momento avalaron la denuncia de la “masiva presencia” de la Guardia Civil en el pueblo y que “no ayuda a crear un clima de convivencia” y, tras la decisión de la Audiencia Nacional, hicieron suyo el sentir de las familias de los detenidos, que se encuentran “indefensas, desamparadas y muy preocupadas por el futuro de sus hijos”. Pero estos tirones de oreja no han impedido que la edil Julia Cid proteste en primera línea codo con codo con el alcalde para exigir a la Audiencia Nacional que se desentienda de la causa y ésta se derive al Juzgado de Instrucción número 3 de Pamplona, donde comenzó la instrucción.

La manifestación, masiva, cuenta con el aval institucional del Gobierno de Navarra, que está representado por su portavoz, María Solana, o del Ayuntamiento de Pamplona, cuyo alcalde, Joseba Asirón, de EH Bildu, saca pecho por la respuesta ciudadana. “Está todo Alsasua, toda Sakana (la comarca) y seguramente toda Euskal Herria”, enfatiza, hinchado de alegría. También el Parlamento de Navarra da su apoyo a los detenidos con su presidenta Ainhoa Aznárez. El fundador de Podemos Juan Carlos Monedero, acompañado del ‘número 2’ de esta formación en Euskadi, Eduardo Maura, no duda en sumarse a esta marcha contra la Justicia, a la que también acude el histórico dirigente de Batasuna Tasio Erkizia o la ex portavoz de EH Bildu en el Parlamento Vasco Laura Mintegi.

El cofundador de Podemos Juan carlos Monedero (c), en la manifestación en Alsasua. (EFE)
El cofundador de Podemos Juan carlos Monedero (c), en la manifestación en Alsasua. (EFE)

Antes del inicio de la marcha, Ollo insiste en su veredicto de que la actuación judicial es “una desproporción”. Pero no da ningún valor a la declaración de los guardias civiles y sus parejas de que existe odio, terror y miedo en el municipio. En su relato ante la juez Carmen Lamela, los agredidos han denunciado que no pueden realizar acciones tan cotidianas como comprar el pan sin ser objeto de una lluvia de insultos o amenazas. Hay quien incluso ha recibido un escupitajo a la salida del colegio al ir a recoger a sus hijos por el ‘delito’ de ser mujer de un guardia civil. Pero el alcalde no da validez ni credibilidad a estos testimonios. No hay sentencia en este sentido. Según defiende, “no comparte” esta sensación de odio o miedo que se respira en las calles del municipio.

No piensan lo mismo algunos de sus vecinos. En Alsasua no hay posibilidad de ser neutral. “O estás conmigo o contra mí”. Es el sentir de la calle. Incluso, hay quien asegura que algunos vecinos han ido a la manifestación “por si acaso”, para no tener problemas con el entorno. Y es que la marcha parece que es una especie de pase de revista. Y habrá más movilizaciones que pondrán a prueba al municipio. “Esto sólo es el principio”, asegura uno de los portavoces de la plataforma creada en apoyo a los detenidos, que denuncia el “despropósito” y la “deriva judicial”. Y advierte: “Nadie parará hasta que los siete jóvenes estén en casa. Que quede claro”. De momento, se ha puesto en marcha una recogida de firmas para exigir su liberación y se ha habilitado un cauce para dejar mensajes de ánimo a los encarcelados.

En Alsasua no hay posibilidad de ser neutral. “O estás conmigo o contra mí”. Es el sentir de la calle

La manifestación llega a su final una hora después de su inicio. Por el camino se ha parado entre una atronadora ovación junto al bar Koxka, donde el 15 de octubre se inició la agresión contra los dos guardias civiles y sus parejas y que continuó fuera del local. El director del instituto de Alsasua, Javier Casteig, y Amaia San Román, madre de uno de los dos menores que participaron en la paliza y que están a la espera de comparecer en el Juzgado de Menores de la Audiencia Nacional, dan lectura a un comunicado en el que denuncian que la imagen del pueblo “ha sido gravemente dañada”.

En ningún momento hablan de agresión y sí de “hechos sucedidos". Ante el “sinsentido” judicial, exigen la “inmediata puesta en libertad” de los arrestados y agradecen las “numerosas muestras de cariño” recibidas. “Nunca hemos visto al pueblo tan unido. Es increíble, emocionante”, resalatan a modo de conclusión. Ahora sí brotan los gritos. "Libertad para los detenidos", clama la plaza. E irrumpe el "Alde Hemendik, utzi bakean (Fuera de aquí, dejadnos en paz)" que es cortado de raíz por las protestas mayoritarias, que se ampara en el "silencio" para no dar 'carnaza' al "circo mediático".

Acaba la marcha y el club del jubilado sube de nuevo las persianas. El frío de la calle se ha transformado en calor en el interior del local. Pero a nivel social hace mucho frío. Lo que para algunos es “unidad” de un pueblo para otros es miedo, miedo a alzar la voz contra un pueblo que ha convertido a una víctima en verdugo, que ha obligado a una joven a abandonar el municipio del que es natural por temor a sus propios agresores. “Esto va para largo”, advierte uno de los jubilados.

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