CRISIS EN LA CASA SOCIALISTA

Los díscolos del PSOE justifican su no a Rajoy por "responsabilidad y coherencia"

Los ocho diputados que no se abstuvieron y que no son del PSC presentan un texto de alegaciones conjunto ante la dirección del grupo y piden que no se les releve de sus cargos institucionales

Foto: Zaida Cantera, Susana Sumelzo y Margarita Robles, este 7 de noviembre en el Congreso. (EFE)
Zaida Cantera, Susana Sumelzo y Margarita Robles, este 7 de noviembre en el Congreso. (EFE)

Por "responsabilidad", por "coherencia", por el "compromiso adquirido con los votantes". Porque era un "voto en conciencia". Todas esas razones están plasmadas en el escrito que ocho diputados socialistas presentaron este lunes, apurando al máximo los plazos, ante el presidente de la comisión de disciplina del grupo en el Congreso, Luis Carlos Sahuquillo. Esperando que sus explicaciones sirvan para frenar la más que probable multa de 600 euros por haber votado no a Mariano Rajoy en la sesión de investidura del pasado 29 de octubre. Y confiando, también, en que no sean relevados de sus puestos institucionales, una decisión previsible y que podría materializarse en los próximos días. 

[Consulte aquí en PDF el escrito presentado por los díscolos]

Sahuquillo abrió expediente disciplinario el pasado lunes a los 15 parlamentarios socialistas que no se abstuvieron y desobedecieron, por tanto, la directriz del comité federal del PSOE. Siete de ellos, los siete del PSC, ya expusieron sus razones casi enseguida [aquí en PDF], alegando que el consell nacional de su partido les había ordenado mantener el no a Rajoy en primera y segunda votación. Así que quedaban por hacerlo los otros ocho diputados que se saltaron el mandato del máximo órgano: las independientes Margarita Robles y Zaida Cantera, números dos y seis de la lista por Madrid el 26-J, Odón Elorza (Gipuzkoa), Susana Sumelzo (Zaragoza), Luz Martínez Seijo (Palencia), Rocío de Frutos (Ourense) y los dos representantes de Baleares, Sofía Hernanz y Pere Joan Pons. Todos ellos consensuaron un texto único —en cuya redacción ha estado muy encima Robles, exmagistrada del Tribunal Supremo— que fue el que presentaron a Sahuquillo, justo en el último día de plazo. 

El escrito subraya, tras manifestar el "respeto a la conciencia de los compañeros" que sí se abstuvieron, que la votación del 29 de octubre era "excepcional para la credibilidad del sistema democrático y trascendental para la vida de un proyecto político centenario como el del PSOE", en medio de una "profunda crisis" del partido. El mandato imperativo y la disciplina de voto "no resolvían la complejidad de la situación" a la que los socialistas tenían que enfrentarse. En ese marco, explican, realizaron su "voto en conciencia" en el pleno de investidura, y con él "se ha reforzado la democracia representativa y puesto en valor el pluralismo de posiciones existente en el PSOE y entre sus votantes" ante la reelección del líder del PP. 

Los díscolos del PSOE justifican su no a Rajoy por "responsabilidad y coherencia"

Lo que dice el reglamento interno

Los diputados que se saltaron el mandato del comité argumentan que rechazaron a Rajoy "por razones de conciencia y desde una concepción ética de la política", teniendo en cuenta que Espaañ atraviesa una "etapa de incumplimientos de promesas electorales y de casos de corrupción". "Mi voto fue un ejercicio de responsabilidad y coherencia, que me llevó a rechazar el incumplimiento de un compromiso de especial relevancia política que manifestamos ante los electores, como era el de no posibilitar un Gobierno de Rajoy, así como para salvaguardar la credibilidad del proyecto de cambio del PSOE para el futuro", escriben. 

Los díscolos recuerdan que el reglamento interno del Grupo Socialista [aquí en PDF], en su artículo 33, reconoce la posibilidad del voto por razones de conciencia, aunque siempre que así lo acuerde el plenario. Cosa que ya avisó el presidente-portavoz, Antonio Hernando, que no era factible, pues el mandato venía directamente del comité federal, y no cabía salirse de él. Sin embargo, los diputados creen que concurrían "situaciones excepcionales" para permitirlo, tanto por la "grave crisis del PSOE" como por las "consecuencias" de la votación en la confianza de los ciudadanos al proyecto del PSOE. Votar en conciencia, subrayan, era un "derecho innegable para cualquier diputado" socialista. 

El escrito sostiene que en el voto no a Rajoy pesó no solo el "compromiso" con los electores, sino la "opinión expresada por la militancia en innumerables agrupaciones socialistas de toda España", en las que las bases se mostraron contrarias a la abstención. Así que su voto fue "representativo del pluralismo de opiniones existente en el interior de la organización y del electorado socialista, no habiendo causado ningún daño al PSOE, ni significado ningún sacrifico de su proyecto, ni un ataque a su programa y valores". La indisciplina, advierten, tampoco ha impedido la gobernabilidad del país, puesto que solo se precisaban 11 de los 84 votos del Grupo Socialista para que Rajoy fuera investido presidente. Pero la abstención técnica estuvo descartada por la gestora desde el primer momento. 

El 67.2 de la Constitución

Hay una apelación última al artículo 67.2 de la Constitución —el que no admite el mandato imperativo y reconoce que el acta es del diputado— para recordar que la Carta Magna no obliga a los parlamentarios a obedecer a su partido

Los 15 diputados socialistas díscolos: (de izqda. a dcha. y de arriba a abajo) Margarita Robles, Susana Sumelzo, Odón Elorza, Rocío de Frutos, Zaida Cantera, Meritxell Batet, Joan Ruiz, Mercè Perea, Manuel Cruz, José Zaragoza, Lídia Guinart, Marc Lamuà, Pere Joan Pons, Sofía Hernanz y Luz Martínez Seijo. (EFE)
Los 15 diputados socialistas díscolos: (de izqda. a dcha. y de arriba a abajo) Margarita Robles, Susana Sumelzo, Odón Elorza, Rocío de Frutos, Zaida Cantera, Meritxell Batet, Joan Ruiz, Mercè Perea, Manuel Cruz, José Zaragoza, Lídia Guinart, Marc Lamuà, Pere Joan Pons, Sofía Hernanz y Luz Martínez Seijo. (EFE)


El último mensaje que dedican los que se apartaron de la orden del comité es de conciliación: reiteran su "total disposición" a seguir trabajando en el seno del Grupo Socialista. "En las responsabilidades y comisiones que se me han asignado", precisan, dando a entender que no quieren que se les releve de sus funciones institucionales en la Cámara, y para así "afrontar juntos los grandes retos del PSOE como opoisicón al PP en esta legislatura y en defensa del programa electoral comprometido". En otras palabras, piden pasar página de este capítulo doloroso. Sin más castigos. 

Los diputados dan por descontado, no obstante, que la multa de 600 euros llegará, pero piden pasar página y que no haya más castigo contra ellos

Los 15 parlamentarios disidentes, no obstante, dan por descontado que la multa de 600 euros acabará llegando. Sahuquillo elevará en los próximos días un informe a la dirección del grupo y aún cabría un recurso ante el comité permanente, que congrega a la cúpula parlamentaria y a los presidentes y portavoces de comisión. La duda es qué ocurrirá a partir de ahora. En la gestora y en el Congreso se asume que habrá un "reajuste general" de los diputados, aprovechando que las comisiones tendrán que acoplarse a la nueva estructura ministerial. La posibilidad de que se les dé de baja del grupo o se les eche del partido está contemplada en los estatutos, pero por ahora la gestora no se inclina por apretar el botón nuclear, porque ello podría ahondar la división interna. En todo caso, la estrategia preferida por Ferraz es intentar destensar, aunque actuando, entienden, con justicia. La cúpula provisional no se reunirá esta semana por problemas de agenda del presidente, Javier Fernández

 

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