las cuentas de andorra revelan negocios en común

Los Pujol se enriquecieron con John Rosillo, muerto en 2007 justo cuando iba a confesar

El clan del expresidente de la Generalitat de Cataluña habría alimentado su fortuna en Andorra con los pelotazos inmobiliarios que dio en Barcelona 92 con la ayuda de este empresario de Texas

Foto: Foto de archivo de la familia Pujol. (EFE)
Foto de archivo de la familia Pujol. (EFE)

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional asestó este martes el golpe más contundente que ha sufrido el clan Pujol desde que la Justicia española investiga por corrupción a la totalidad de sus miembros, pero los expertos en delitos económicos del cuerpo se han reservado pruebas que oscurecen aún más el futuro procesal de la familia más poderosa y protegida de Cataluña. Según consta en la comisión rogatoria remitida por Andorra a la Audiencia Nacional el pasado junio, el expresidente de la Generalitat y sus hijos se asociaron con un oscuro hombre de negocios de origen mexicano, Juan Manuel 'John' Rosillo Cerrejón, para dar pelotazos urbanísticos en la Barcelona olímpica.

Para los investigadores, no hay ninguna duda de que el clan Pujol aprovechó ese acontecimiento histórico para especular con los terrenos de la Ciudad Condal más cotizados en aquellos momentos. Rosillo, un viejo conocido de las autoridades españolas, habría jugado un papel fundamental en esos negocios. La información remitida por Andorra sobre las cuentas que tenía en Andbank el clan del fundador de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) refleja decenas de transacciones bancarias con Rosillo que estarían relacionadas con operaciones inmobiliarias.

Rosillo era un personaje de novela. Llegó a Barcelona como un huracán y desbancó al mismísimo Javier de la Rosa como ‘tiburón’ de los negocios. Llegó y besó el santo: orquestó una gran operación de fraude fiscal al comprar los terrenos para construir el centro comercial de Diagonal Mar, en aquel momento el mayor de Europa. Compró, construyó y no pagó los impuestos, pero la Justicia actuó contra él.

Se han despejado, ocho años después de la muerte de Rosillo en oscuras circunstancias, las incógnitas que existían sobre su relación con el clan Pujol

Sus habilidades le habían llevado a montar una estructura de empresas paralelas al frente de las cuales puso a un deficiente mental, Juan F.B., al que luego envió a Venezuela y soltó en Caracas con un traje de marca, un Rolex en la muñeca y un fajo de billetes en el bolsillo. Milagrosamente, un tiempo después, con el dinero consumido, el traje raído y el Rolex todavía en su poder, el deficiente vio un letrero donde ponía España y entró a pedir ayuda. Era una sucursal del Banco Exterior de España, que puso al desconcertado visitante en contacto con la embajada y descubrió todo el pastel.

Por el fraude fiscal cometido al comprar los terrenos (en una operación triangular para no pagar los impuestos correspondientes), fue condenado a dos años y medio de prisión y a una multa de casi cuatro millones de euros. El Constitucional rechazó sus recursos en 2006.

En el año 2000, Rosillo tuvo un accidente de tráfico en la Costa Brava. Su Bentley, fabricado a mano, invadió el carril contrario y chocó frontalmente contra otro vehículo, cuyo conductor, un joven de 18 años, murió en el acto. El industrial fue acusado de “homicidio culposo” y condenado a cinco años de prisión. Antes de conocer la sentencia, sin embargo, desapareció de escena y huyó a Panamá. Su vida privada ya era todo un poema: separado de su mujer, pasó a vivir en el barco que tenía atracado en el muelle mientras el capitán del mismo ocupaba su puesto en su domicilio de la zona alta de Barcelona. Doloroso canje que terminó por empujarle a la huida transoceánica.

Imagen del Canal de Panamá. (EFE)
Imagen del Canal de Panamá. (EFE)

El 23 de diciembre de 2002, un juez barcelonés emitía una orden de busca y por ello lo detuvieron en Panamá en septiembre de 2003. Sin embargo, al no haber tratado de extradición con Panamá por delitos económicos, fue puesto en libertad al día siguiente. Meses más tarde, fue reclamado de nuevo por homicidio culposo y el 8 de marzo de 2005 pasó otra vez por los calabozos. Como el homicidio culposo está penado en Panamá con dos años y medio, no eran suficientes para conceder la extradición. Sin embargo, pasó ocho meses en la prisión El Renacer, donde perdió 21 kilos de peso. Allí se hacía llevar la comida del exterior y pagaba protección.

El punto más oscuro de su biografía fue precisamente el último. El 21 de octubre de 2007 fue encontrado muerto por causas naturales en la habitación 207 del hotel Embassador de Panamá, donde tenía fijada su residencia. Al menos, eso dice el expediente 1.739 de la Policía Técnica panameña. El 4 de noviembre de ese año, aparecía una pequeña esquela anunciando el deceso en el boletín de la St. Jude Catholic Church. En aquellos momentos, había iniciado contactos para intentar regresar a España: según comunicó a un amigo con el que se carteaba con frecuencia, estaba dispuesto a pactar con Fiscalía su no ingreso en prisión por el fraude fiscal a cambio de realizar una detallada confesión de los sobornos que había realizado en Barcelona durante la década de los noventa. En otras palabras: la clase política catalana podía echarse a temblar.

En Barcelona, Rosillo había hecho grandes amigos, entre ellos los hijos del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. En los círculos políticos era muy comentada también su pasión por los cuadros de Doris Malfeito, esposa de Macià Alavedra, entonces consejero de Economía. Lo cierto es que en la sede de sus empresas se exponían varias de estas obras, que se declaraban vendidas a precios superiores al millón de pesetas para, de esta manera, estar consideradas como obras de arte.

Sus habilidades le habían llevado a montar una estructura de empresas paralelas al frente de las cuales puso a un deficiente mental

La amistad con los hijos de Pujol era intensa, especialmente con Josep Pujol Ferrusola, a quien invitó a su rancho de Texas en su luna de miel. Los Pujol cayeron rendidos ante sus encantos. No en vano John había sido un empresario muy cercano a Emilio Botín padre. Los Rosillo habían llegado a tener el 10% del Santander y ése era un pasaporte seguro para entrar en el selecto círculo de los amigos del clan. John nació en México DF y se crió en Texas, donde tenía multitud de negocios. En ese Estado norteamericano fue compañero de colegio de Jeb Bush, que acabó siendo gobernador de Florida.

Muchos empresarios fueron embelesados y les pidió dinero para invertir en la empresa texana Schlotzskys,de la que era accionista mayoritario a través de las holandesas Buxtehude Holding BV y Getov Holding BV. Su intención era crear una gran cadena de restauración en los Estados Unidos, pero el negocio quebró sin haberse iniciado. En la información a la que ha accedido la UDEF aparecen movimientos de fondos entre las cuentas de los Pujol y Buxtehude Holding BV, otra prueba más de la estrecha relación que existía entre el clan y Rosillo.

Ese negocio frustrado se produjo sobre el año 2000. En 1999, se llevó a Panamá a Josep Pujol Ferrusola con el objetivo de buscar oportunidades de negocio. Su contacto era Nicolás Barletta, presidente de la Autoridad de la Región Interoceánicca, el organismo que gestiona la zona del canal de Panamá. En el despacho de éste, ambos coincidieron con el periodista John Lee Anderson, que más tarde escribiría en 'The New Yorker' que Barletta daba a ambos tratamiento VIP, que incluía un paseo en helicóptero para ver propiedades disponibles. “Más tarde, [Barletta] me explicó que el señor Rosillo era un hombre de negocios español-norteamericano increíblemente rico, un financiero internacional muy interesado por invertir en Panamá (…) el señor Pujol, una ’figura mayor’ en el negocio español de la construcción, a menudo trabajaba con el señor Rosillo en ‘proyectos internacionales a gran escala’ (…) Resultó que el señor Pujol era Josep Pujol, uno de los varios hijos de Jordi Pujol, el presidente de la región autónoma de Cataluña, un ‘kingmaker’ en la política española. El gran amigo y socio del señor Pujol, el señor Rosillo, no era otro que Juan (John) Manuel Rosillo, que estaba libre bajo fianza y esperando a ser sentenciado por estafa”. Efectivamente, la Audiencia de Barcelona le condenó unos meses después a seis años y medio de prisión, sentencia que fue confirmada por el Tribunal Supremo en el año 2002.

La comisión rogatoria de Andorra ha despejado, ocho años después de la muerte de Rosillo en oscuras circunstancias, las incógnitas que aún existían sobre la verdadera relación del inversor con el clan Pujol. A juicio de la UDEF, ha quedado acreditado que empresario de Texas era uno de los socios de referencia de la familia del expresidente de la Generalitat y, también, uno de los que más contribuyó a que los Pujol amasaran un fortuna multimillonaria mediante negocios opacos y el cobro de comisiones ilegales que ha necesitado más tres décadas para salir a la luz.

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