'el confidencial' los localiza en costa rica

Los tres costarricenses que alquilaron el ático a González son indigentes con embargos

El ático que Ignacio González comenzó a alquilar en 2008 pertenecía a una sociedad panameña, Waldorf Overseas Investment, pero es técnicamente imposible que esa firma pudiera adquirirlo

Foto: Gráfico de los testaferros
Gráfico de los testaferros

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, nunca ha llegado a estar imputado por el escándalo de su ático, pero la sombra de la sospecha era tan alargada que el Partido Popular no ha esperado a una resolución judicial para dejarlo fuera de las autonómicas de mayo. Sobre el papel, la vivienda de lujo de 496 metros cuadrados que el jefe del Ejecutivo madrileño comenzó a alquilar en Marbella en 2008 pertenecía a una sociedad panameña, Waldorf Overseas Investment, que curiosamente sólo había adquirido el inmueble unos días antes de que González y su familia comenzaran a disfrutarlo. Pero es técnicamente imposible que Waldorf Overseas Investment afrontara la compra de una propiedad de esas características, valorada en 1,1 millones de euros.

Waldorf Overseas Investment pertenecía supuestamente a tres socios. Según el Registro Mercantil de Panamá, se trataría de Walter Céspedes Alpizar, Irene Roig Vargas y Orlando Heilbron Barrantes. Los tres habrían sido los encargados de adquirir primero el ático de Marbella, alquilárselo luego automáticamente a González y, finalmente, vendérselo en diciembre de 2012 después de que se destapara el escándalo.

Sin embargo, los datos de cada uno de ellos ponen seriamente en duda que las cosas sucedieran tal y como ha defendido desde el primer día González. El Confidencial, en colaboración con Semanario Universidad, ha localizado a los tres propietarios de Waldorf Overseas Investment. Según ha podido averiguar este diario, los tres son naturales de Costa Rica. Y la información que existe sobre ellos pone en cuestión que en algún momento hayan estado en condiciones de efectuar una operación de ese calibre al otro lado del Atlántico.

Vista de la urbanizaciónde Marbella, donde se encuentra el ático. (Efe)
Vista de la urbanizaciónde Marbella, donde se encuentra el ático. (Efe)

Dos coches con más de 30 años

El primero de ellos es Jorge Walter Céspedes Alpizar, un contable de 59 años que reside en la localidad de Puntarenas, uno de los destinos más turísticos de Costa Rica, situado en la costa del Pacífico. Sin embargo, Walter no tiene el perfil de un veraneante. Sus ingresos anuales declarados apenas ascienden a 626.000 colones costarricenses, unos 1.070 euros al cambio. Sus dos únicos bienes en propiedad son además un Ford modelo Aerostar del año 1986 valorado en 1.720 euros (1.000.000 de colones) y un Volkswagen de 1979 que está tasado en 706 euros (410.000 colones). Ha estado a punto de quedarse sin esos modestos vehículos en varias ocasiones. Sobre el primero han llegado a pesar dos órdenes de embargo y, sobre el segundo se han cernido otras tres. El propio Walter tiene una deuda personal con la Hacienda local de 1.541 euros (895.161 cólones), el equivalente a su salario de año y medio. Pese a ello, según el Registro Mercantil de Costa Rica, tiene cargos directivos en cuatro sociedades de ese país. Waldorf no figura entre esas empresas, al tratarse de una firma con sede en Panamá.

Por su parte, Irene Eugenia Roig Vargas, la segunda socia de Waldorf, tiene 34 años. Es natural de San José, la capital del país, y sigue residiendo allí, concretamente, en el distrito industrial de San Francisco de Dos Ríos. Su patrimonio tampoco parece el necesario para adquirir una vivienda de lujo de 496 metros cuadrados como la que le alquiló entre 2008 y 2012 el aún presidente de la Comunidad de Madrid. Según ha podido averiguar El Confidencial, sus ingresos durante todo 2014 sumaron únicamente 1.500 euros (824.000 cólones). No tiene ninguna vivienda en propiedad. Su única posesión en un Suzuki modelo Sidekick de 1997 valorado en 4.900 euros (2.860.000 colones). Sin embargo, su nombre aparece vinculado con 46 sociedades anónimas de Costa Rica.

El tercer socio de Waldorf también es Orlando Gerardo Heilbrón Barrantes, un ingeniero jubilado de 70 años que reside igualmente en San José. No tiene propiedades de ningún tipo, ni coches ni viviendas, ni tampoco declaró haber tenido entrada de fondos en el último ejercicio. Pero al igual que sus otros dos socios, su identidad aparece en un amplio número de mercantiles. En concreto, en 22 compañías radicadas en Costa Rica y en al menos otras tres de Panamá.

Unos compradores sin perfil de inversores

Parece difícil que estos tres costarricenses, con niveles de ingresos próximos a la indigencia, fueran capaces de ponerse de acuerdo para constituir una sociedad en Panamá con la ayuda del prestigioso bufete de abogados Mosack Fonseca & Co. y, tras utilizar una segunda sociedad ubicada a su vez en Delaware, acabaran comprando una vivienda como la de Marbella, valorada según los investigadores policiales en 1,1 millones de euros. Su perfil no encaja precisamente en el de inversores adinerados. Se aproxima más al de simples testaferros.

Costa Rica es precisamente uno de los países preferidos por los despachos panameños para encontrar los hombres de paja para ocultar el origen y la identidad de sus clientes. Hasta hace menos de un lustro, las autoridades costarricenses permitían incluso la venta del nombre y los apellidos a un tercero con fines comerciales. La ley prohíbe actualmente esa práctica, pero se sigue utilizando y es una importante fuente de ingresos en ese diminuto país. De hecho, ni Walter, ni Irene, ni Orlando serían los primeros testaferros de Costa Rica. Como ya reveló El Confidencial en el marco de la investigación sobre la lista Falciani, el presidente y apoderado de Sheraton Trading SA, una de las sociedades que empleó el exconsejero de la Comunidad de Madrid Francisco Granados para el presunto cobro de comisiones ilegales, es precisamente otro costarricense, Bernal Zamora Arce, un humilde cartero que figura al frente de otras 630 mercantiles.

Estos nuevos datos sobre los tres socios de Waldorf Overseas Investment confirmarían las sospechas de los investigadores y de la propia jueza de Estepona que desde hace dos años instruye este caso. Los agentes que iniciaron las pesquisas siempre han sospechado que la vivienda de Marbella fue desde el primer momento propiedad de Ignacio González y que el dirigente del PP habrían recurrido a las sociedades de Delaware y Panamá para tratar de ocultar su verdadera relación con el inmueble. En apariencia, sólo era un simple inquilino de la vivienda. La Policía cree, sin embargo, que es el auténtico responsable de todo el entramado societario. Sin duda, parece difícil que los tres costarricenses pudieran serlo. 

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