HACIENDA ESTABLECE UN CAMBIO DE METODOLOGÍA

Montoro se la juega a Mas y las nuevas balanzas fiscales incluirán las pensiones

La nueva metodología para calcular las balanzas fiscales incluye un cambio sustancial respecto de la situación actual. Por primera vez desde que se publican de forma oficial, se realizará un análisis cualitativo y desagregado por partidas

Foto: El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (i), conversa con el presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro (i), conversa con el presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

La nueva metodología para calcular las balanzas fiscales incluye un cambio sustancial respecto de la situación actual. Por primera vez desde que se publican de forma oficial (durante el primer Gobierno Zapatero), se podrá calcular no sólo la cuantía de los flujos monetarios entre la Administración central del Estado y las comunidades autónomas (una vieja reivindicación de los nacionalistas catalanes), sino que, al mismo tiempo, se realizará un análisis cualitativo y desagregado por partidas. Es decir, que no se tendrán en cuenta sólo las transferencias de dinero, sino que describirán las características de la población a la que van dirigidas, por ejemplo, el gasto destinado a envejecimiento, a pagar las pensiones o, por supuesto, las inversiones públicas.

Estos flujos ya aparecen de forma agregada en la doble metodología con que ahora se elaboran las balanzas fiscales (flujo monetario y carga-beneficio). La diferencia, sin embargo, estriba en que con el nuevo sistema se podrá saber realmente por qué y en qué se gasta ese dinero. Y lo que es más relevante para Hacienda, en quiénes se gasta, independientemente de la naturaleza del territorio.

Lógicamente, una comunidad autónoma con población más envejecida y con mayores bases de cotización a la Seguridad Social tenderá a recibir más fondos en pensiones, mientras que otra con menores dotaciones de capital fijo lo lógico es que reciba más para igualarse con el resto. Lo relevante será, por lo tanto, el nivel de prestación de servicios públicos. Hasta ahora, al presentarse las balanzas fiscales, simplemente se tenían en cuenta las cantidades, y es con ese sistema con el que se quiere acabar porque se considera escasamente representativo.

Con la nueva metodología, y como gran novedad, también se podrán conocer las cuentas de las comunidades forales (País Vasco y Navarra) con el resto del territorio, algo que siempre ha resultado polémico habida cuenta de los regímenes fiscales propios que existen en ambas comunidades y que les son muy favorables por la valoración que se hace de las transferencias.

Análisis homogéneo

En palabras de Ángel de la Fuente, uno de los expertos contratados por el Ministerio de Economía para elaborar las nuevas balanzas fiscales (que formalmente se denominarán Cuentas Públicas Regionalizadas), “se trata de crear una herramienta estadística que permita calcular los flujos económicos de forma instantánea”. O lo que es lo mismo, el objetivo es conocer cuánto dinero destina el Estado a pagar pensiones, sanidad o becas de forma homogénea.

El método tradicional de calcular las balanzas fiscales, según De la Fuente, no era homogéneo, ya que “sumaba peras con manzanas”. O dicho en otros términos, se suma el gasto en defensa, embajadas o inversiones como si ese dinero se distribuyera de forma homogénea. Por ejemplo, el gasto en diplomacia (en términos económicos, no políticos) beneficia fundamentalmente a Madrid, pero no a otras comunidades. Una comunidad envejecida, igualmente, tenderá a tener superávit, ya que se destina más dinero a pagar pensiones, pero eso no significa que tenga sobrefinanciación. Ahora lo que se pretende es precisar todas las partidas, “con todo detalle”, como sostiene De la Fuente.

El cambio de metodología no es, desde luego, inocuo. El Gobierno de Cataluña, que es quien de forma insistente reclama la publicación de las balanzas fiscales, vería cómo las cifras cambiarían de forma radical al incluirse factores como el gasto en pensiones. Un estudio de la propia Seguridad Social llegó a calcular que el déficit de las pensiones en Cataluña se sitúa en 1.371 millones que deben ser financiados por el resto del país.

Este es el mensaje que quiere transmitir el ministro Montoro con la publicación de sus balanzas fiscales. El sistema se basa en la solidaridad y sólo se pueden calcular sabiendo a quiénes beneficia, no dónde se gastan los recursos públicos, como pretende el Gobierno catalán. Según la Generalitat, el desequilibrio se situó en 2010 en una cifra que oscila entre 11.258 millones y 16.543 millones, en función de la metodología utilizada.

Los economistas Ezequiel Uriel y Ramón Barberán, ambos del IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) dirigen también la nueva metodología, que será presentada en marzo y tendrá como base los resultados del año 2011. La última decisión, en todo caso, la tendrá Hacienda, toda vez que las nuevas balanzas fiscales deben formar parte del sistema estadístico nacional con su correspondiente publicación anual.

Solidaridad interregional

La información que se suministre es distinta a la que se publica en países como Alemania, de carácter federal, donde sólo se da cuenta de las liquidaciones anuales, como en España actualmente. En Alemania no hay balanzas fiscales.

Cristóbal Montoro y Andreu Mas-Colell (EFE)
Cristóbal Montoro y Andreu Mas-Colell (EFE)
Uriel y Barberán son dos de los mayores expertos del país en financiación autonómica. Y ambos, en alguna ocasión, han estimado que la forma en que se han difundido los saldos del estudio de la Generalitat de Cataluña “ha inducido a error”. ¿Por qué? En su opinión, porque en el enfoque de flujo monetario (una de las dos metodologías que se han venido utilizando hasta ahora para conocer las balanzas fiscales) no se incluye la parte alícuota de los gastos generales de la Administración Pública central que corresponden a Cataluña, ya que “sólo se computan los gastos generales que se efectúan en esta comunidad”. Por el contrario, el saldo del enfoque carga-beneficio (la otra metodología) sí refleja la aportación a la solidaridad interterritorial.

Un ejemplo muestra mejor la diferencia entre ambos procedimientos. De acuerdo con el enfoque de flujo monetario, las inversiones en la línea del AVE de Madrid a Barcelona, la parte más sustancial del gasto, se asigna a la comunidad con mayor cantidad de inversión, que será Aragón, ya que es la región en la que se han tendido más kilómetros de línea férrea. En el enfoque de carga-beneficio se asignaría de acuerdo con la procedencia o destino de los pasajeros: en este caso, la mayor parte de la asignación correspondería a las comunidades de Madrid y Cataluña. Esta es la metodología que ahora da por superada el Gobierno.

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