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Vodafone congela la venta de su fibra en España por 4.000 M tras la salida de su CEO
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PÉRDIDA DE NEGOCIO

Vodafone congela la venta de su fibra en España por 4.000 M tras la salida de su CEO

La multinacional británica, que había contratado a Evercore para buscar un comprador, frena la operación hasta la designación de un nuevo consejero delegado tras la salida de Nick Read

Foto: Logo de Vodafone. (Reuters/Nacho Doce)
Logo de Vodafone. (Reuters/Nacho Doce)
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Vodafone sigue dando bandazos y el negocio en España no es una excepción. Después de comprar ONO por 7.200 millones, provisionar más de 5.600 millones por la pérdida de valor de su filial y negociar hasta la pasada primavera la fusión con MásMóvil, la compañía británica ha decidido congelar los planes para la venta de su red de fibra, tras el despido este lunes de Nick Read, su consejero delegado. La compañía no tomará ninguna decisión corporativa hasta el nombramiento de un nuevo primer ejecutivo, en un momento muy delicado por la pérdida de clientes.

Read, que había apostado por el crecimiento orgánico en nuestro país, aseguró en 2019 que “nunca había sopesado la venta de España”, justo cuando El Confidencial publicó el interés de MásMóvil en fusionarse con la británica. Las negociaciones, tras varias reuniones en Londres, no prosperaron por una diferencia de 1.000 millones de euros. Posteriormente, los fondos KKR, Cinven y Providence se hicieron con MásMóvil por 5.000 millones, incluidos 2.000 millones de deuda, lo que multiplicó la rumorología sobre una siguiente fase de consolidación con la venta del que en esos momentos era el cuarto operador de telefónica a Orange o Vodafone.

Foto: El CEO de Vodafone, Nick Read. (Reuters/Sergio Pérez)

Meinrald Spenger, consejero delegado de MásMóvil, estuvo negociando hasta última hora con Read una fusión el pasado mes de febrero, que habría creado el segundo grupo de telecomunicaciones de España. Pero, ante las exigencias de precio de su homólogo inglés, que valoraba su compañía en cerca de 10.000 millones, Spenger decidió casarse con Orange, en una fusión cuya firma definitiva está pendiente de la aprobación por parte de las autoridades de competencia de la Comisión Europea. Una operación que dejó fuera de juego a Vodafone, lejos de Telefónica, el líder, y ya por detrás de la nueva sociedad surgida de la integración de sus dos competidores.

Ante la presión de sus accionistas por el desplome de la cotización, Read, que no consiguió darle la vuelta a los resultados en España, anunció esta primavera que estudiará la venta de algún activo. En octubre, contrató los servicios del banco estadounidense Evercore para analizar la desinversión de su red de fibra al hogar, ante el interés de los fondos de infraestructuras por este tipo de activos. Una transacción valorada en al menos 4.000 millones de euros que ahora, según fuentes del mercado, queda en stand by a la espera del nombramiento de un nuevo CEO.

Foto: Tienda Vodafone. (REUTERS/Neil Hall)

Desde que Read se hizo con las riendas de Vodafone, las acciones han perdido un 44% de su valor. O lo que es lo mismo, han visto evaporarse 33.000 millones de libras de capitalización. Por primera vez en cerca de 25 años, los títulos se cambian en la Bolsa de Londres a menos de una libra. En los últimos cinco años, el derrumbe asciende al 60%, lo que ha reducido el valor del grupo a algo menos de 25.000 millones y ha provocado el aterrizaje en su capital de fondos activistas que exigen medidas drásticas para reconducir la situación.

En España, el valor de las participaciones de Vodafone Holdings Europe, que agrupa todos los negocios en el país, se ha deteriorado en 5.689 millones de euros desde 2018 a 2021. Un importe que se acerca mucho a la cifra (7.200 millones) que pagó por ONO en 2014 cuando compró la que en aquel momento era una rival. Un dinero que se ha volatilizado, mientras la dirección en Madrid ha aplicado varios expedientes de regulación de empleo que han desanimado a la plantilla.

Tendrá que vender una serie de activos para reducir su elevada deuda

Pese a la decisión de frenar cualquier decisión sobre la red de fibra en España, el grupo británico tendrá que vender una serie de activos para reducir su elevada deuda, que supera los 45.500 millones de libras, casi dos veces su valor en bolsa. Pero la multinacional se encuentra con dos problemas. El primero es que su negocio en la península Ibérica se ha deteriorado mucho. El segundo es que se ha quedado sin compradores posibles que puedan pagar un precio alto si se consuma la fusión entre Orange y MásMóvil, cuyo objetivo prioritario era en realidad Vodafone.

Telefónica, cuya cotización ha tenido un comportamiento similar desde que José María Álvarez-Pallete se hizo con las riendas del grupo, está a la expectativa de unas decisiones de Londres de las que se podía beneficiar en un futuro si finalmente se pone de acuerdo para compartir la red con su competidor británico.

Vodafone sigue dando bandazos y el negocio en España no es una excepción. Después de comprar ONO por 7.200 millones, provisionar más de 5.600 millones por la pérdida de valor de su filial y negociar hasta la pasada primavera la fusión con MásMóvil, la compañía británica ha decidido congelar los planes para la venta de su red de fibra, tras el despido este lunes de Nick Read, su consejero delegado. La compañía no tomará ninguna decisión corporativa hasta el nombramiento de un nuevo primer ejecutivo, en un momento muy delicado por la pérdida de clientes.

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