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Del independentismo, al pragmatismo: la burguesía catalana solo tiene al PSC
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JORNADAS DEL CERCLE D'ECONOMIA

Del independentismo, al pragmatismo: la burguesía catalana solo tiene al PSC

Entre bambalinas, el sarao evidenció otra tendencia en clave doméstica: sin opciones políticas fiables a la derecha, todo el espacio político en Barcelona es para el PSC

Foto: El lider del PSC, Salvador Illa (c), junto a varios compañeros de partido. (EFE/Q. G.)
El lider del PSC, Salvador Illa (c), junto a varios compañeros de partido. (EFE/Q. G.)
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Quedan pocos independentistas de bandera entre las élites catalanas. Al menos que sigan luciendo lazo amarillo en la solapa en eventos de altura, como por ejemplo las jornadas del Cercle d’Economía celebradas esta semana en Barcelona. Los salones del hotel vela W han acogido durante tres días a parte de la burguesía local, a los líderes políticos nacionales, al rey Felipe VI y a la máxima autoridad europea Ursula von der Leyen. Todo esto intercalado con turistas en bermudas y joyería de mucho brillo que contemplaba atónita el despliegue: "¿Señor, qué pasa aquí?".

El financiero Xavier Faus, presidente saliente del Cercle, ha vuelto a gozar del don de la oportunidad con la organización de la cita: el 'timing' le brindó el año pasado la oportunidad de marcar la agenda con el tema de los indultos por el 'procés' y esta semana ha vuelto a liarla, ahora con el cruce de agendas de los presidentes Pedro Sánchez y Pere Aragonès a cuenta de las escuchas de Pegasus. Eso de puertas afuera. Entre bambalinas, el sarao evidenció otra tendencia en clave doméstica: sin opciones políticas fiables a la derecha, todo el espacio político en Barcelona es para el PSC.

Pragmáticos, moderados, posibilistas, renegados… una amplia mayoría de los asistentes repitieron satisfacción e irritación a partes iguales con la presencia de la alcaldesa Ada Colau. Pocas veces se exponen de manera tan abierta críticas y reproches políticos como con la lideresa de los 'comunes'. Les sobran motivos y les faltan alternativas. Huérfanos de partidos amigables con la clase empresarial, todo lo que existe en la Ciudad Condal para lograr un relevo en la casa consistorial sin sesgo 'populista' o 'indepe' pasa por el socialista Jaume Collboni. No hay más. Es su voto útil.

Y eso ha sido moneda de cambio entre los asistentes, tanto la falta de referentes como el rol silencioso de los socialistas catalanes

Y eso ha sido moneda de cambio entre los asistentes, tanto la falta de referentes como el rol silencioso de los socialistas catalanes. De hecho, más de uno reconoce la importancia del 'soft power' del PSC a la hora de desinflamar el clima político y social en Cataluña gracias a su ascendente en Madrid y a sus formas suaves en la región. Y ese protagonismo ha estado presente estos días, implícitamente, por la variedad de perfiles que se han visto, con patrones como Salvador Illa, Pere Navarro o Josep Montilla, o afines como Maite Costa, David Vegara, Antoni Llardén o Marc Murtra.

Hasta el viernes, con la intervención de Alberto Núñez Feijóo, poco se supo del Partido Popular, asumiendo que Josep Piqué no es identificado como alguien genuino de Génova. Lo más parecido fue la presencia de la exministra Fátima Báñez y el exsecretario Iñigo Fernández de Mesa como escuderos de Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE. Ya el año pasado fue un clamor, cuando Pablo Casado era víctima del madrileñismo político tras cosechar los peores resultados históricos del PP en Cataluña, pero pesaba todavía más la normalización de Casa Real.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, inaugura las jornadas del Cercle d'Economia. (EFE/Quique García)

A medida que se van conquistando espacios de normalidad, llama más la atención la ausencia de interlocutores cualificados en el centro-derecha, siendo un hecho la desaparición de Ciudadanos. No extraña, por tanto, que Vox se dejara ver por las jornadas del Cercle una de las tardes, con su líder Ignacio Garriga a la cabeza, aunque por la poca soltura desplegada debía tener claro que allí había poco que rascar, más allá del gesto. Más réditos pudo cosechar Colau, que al menos tuvo sitio y voz en la sesión inaugural para dirigirse a su público con el aliciente de hacerlo en terreno hostil.

El único avance para los intereses del PP lo representó Feijóo. Habló como si fuera un empresario de lo público

No pasó por el Barcelona W el otrora referente Sandro Rosell siendo presidente del Barca… y eso que allí tenía a muchos amigos, de los que incluso fueron a verle mientras estuvo (injustamente) en prisión, aunque sí lo hizo una semana antes en el trofeo de tenis Conde de Godó, la cita donde "estem tothom". El ruido existente sobre su posible candidatura para las elecciones municipales es buena muestra de lo abandonada que está la burguesía que habita en la Ciudad Condal, repitiendo una fórmula que ya probó hace no tanto el oportunista Manuel Valls. Y el eco de ese fracaso todavía retumba.

El único avance para los intereses del PP lo representó Feijóo. Habló como si fuera un empresario de lo público, con la jerga propia del Cercle ("el 'procés' ha sido un mal negocio"), y manejó recursos catalanistas (habló de "nacionalidad") con naturalidad. Además, enfatizó mensajes políticos compartidos durante estos días (decadencia, retraso, reconexión) y dejó una coda positiva con guiño local: "amigos para siempre". Sin embargo, su discurso tardará en germinar, en caso de hacerlo, cuando el PSC es ahora el voto útil de la burguesía. Primero en Barcelona. Veremos en otras citas electorales.

Quedan pocos independentistas de bandera entre las élites catalanas. Al menos que sigan luciendo lazo amarillo en la solapa en eventos de altura, como por ejemplo las jornadas del Cercle d’Economía celebradas esta semana en Barcelona. Los salones del hotel vela W han acogido durante tres días a parte de la burguesía local, a los líderes políticos nacionales, al rey Felipe VI y a la máxima autoridad europea Ursula von der Leyen. Todo esto intercalado con turistas en bermudas y joyería de mucho brillo que contemplaba atónita el despliegue: "¿Señor, qué pasa aquí?".

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