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Lynda Gratton: "Tras la pandemia, vamos a querer trabajar de manera distinta"
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WORLD BUSINESS FORUM MADRID

Lynda Gratton: "Tras la pandemia, vamos a querer trabajar de manera distinta"

Esta gurú, experta en el futuro del mercado laboral, pronostica que algunos hábitos adquiridos aceleradamente a causa del covid-19 se mantendrán en los años venideros

Foto: Lynda Gratton. (Cortesía de WOBI)
Lynda Gratton. (Cortesía de WOBI)

Lynda Gratton (1955) sabe cómo trabajaremos en los años venideros. O, al menos, hay quien considera sus pronósticos como mantras premonitorios. A la británica le avala una bibliografía a su nombre dedicada casi en exclusiva al mercado laboral del futuro —ese futuro que "ya está aquí", titula Gratton uno de sus ensayos—, un puesto como profesora de Gestión en la London Business School, un asiento en el Consejo de Liderazgo del Foro Económico Mundial y varios meses como asesora del ex primer ministro japonés Shinzo Abe.

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"El futuro del trabajo se ha acelerado", expone la consultora y actual consejera de la petrolera Equinor durante su ponencia en el World Business Forum Madrid, celebrado este año de forma 'online' y del que El Confidencial vuelve a ser 'media partner'.

La culpa de este acelerón la tiene, en primer lugar, la tecnología. Y tras una pandemia que ha tenido al mundo entero encerrado en casa durante varios meses, aún más. "Algunas de las tareas que ahora desempeñamos manualmente se van a automatizar", pronostica. "Y estas actividades, si son rutinarias, ya las puede hacer un robot o un 'chatbot'", sentencia, con la seguridad de ser una de las mayores gurús del mundo del entorno laboral que viene. "No obstante, a la vez, aparecen nuevos puestos de trabajo gracias a la digitalización", narra.

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Los que se 'salvan' de la automatización serán aquellos cargos que requieran destrezas analíticas y sociales: toma de decisiones, gerencia, liderazgo, empatía, tareas de cuidado, donde los humanos ganamos a la máquina.

placeholder Lynda Gratton, durante su charla.
Lynda Gratton, durante su charla.

El segundo factor que transformará el trabajo es que "cada vez vivimos más años", cuenta Gratton. De ahí que el ex primer ministro nipón contara con ella para asesorar a su gobierno sobre longevidad, ámbito en el que el país del Sol naciente bate récords mundiales. Y, en paralelo a este envejecimiento progresivo, aparece la caída de la natalidad en las economías desarrolladas. "Japón ha sido el primer país donde esta transición —más ancianos; menos hijos— se ha visto", explica. Y este fenómeno ya repercute en la actividad de las corporaciones.

Prosperar en el futuro

La vida, según Gratton, ya no es la sucesión de 'escuela', 'trabajo' y 'jubilación'. Adiós al 'sota-caballo-rey' de las generaciones pasadas. "Hoy, formarse debe dejar de estar concebido como algo que hacemos al inicio de nuestra existencia", declara la consultora. Ahora —prosigue—, estas etapas ni son lineales ni son de uso único: aprender ya no es un intervalo cerrado y los años sabáticos son más populares —para quien pueda permitírselos— que antes para afrontar el inicio de la vida laboral.

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"Imaginad la historia de vuestra vida: pasado, presente y futuro", pide la gurú a los asistentes del Word Business Forum. "Nuestros abuelos tenían pasados similares y su futuro era una vía muy marcada, casi única, que podían prever". Pues esta 'comodidad', ya no existe, expone la británica. "Actualmente, todos nosotros tenemos varias identidades posibles: podemos modificar lo que estamos haciendo ahora y la cambiante tecnología posibilita esta apertura".

Foto: Lynda Gratton, durante su paso por Barcelona. (Foto: WOBI)

El alargamiento de la vida implica también la necesidad de prestar más atención a nuestra salud. "El periodo en el que uno está enfermo antes de morir sigue existiendo y sigue durando lo mismo, pero es proporcionalmente menor que años atrás", resume. Además, un buen estado físico y mental contribuye a explotar mejor las habilidades que brindan las nuevas herramientas y a reducir sus efectos nocivos; lo que aumenta la productividad y la satisfacción.

Teletrabajo

La pandemia del coronavirus ha sido, precisamente, uno de los mayores acelerones a la popularidad del trabajo a distancia en todo el mundo. El teletrabajo, argumenta Lynda, es un buen ejemplo de sus tesis, ya que es, en definitiva, la aplicación acelerada —imprevista, a causa del covid-19— de la tecnología a las ocupaciones laborales, a las que ha modificado, quizá irrevocablemente.

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Cuando la enfermedad sea solo una mala experiencia pasada, sí se mantendrán en nuestra vida algunos hábitos cotidianos y métodos que la enfermedad transformó. "La gente va a querer entonces trabajar de manera distinta", pronostica Gratton. Es por eso que cobrará aún más importancia el aprendizaje continuo con las herramientas disponibles, la actualización activa.

"Si las personas afrontan cambios en su trabajo antes de que se vean obligados a ellos, tendrán más posibilidades de reinventarse y obtener nuevos trabajos en el futuro", sentencia. "No dejéis que la automatización os sorprenda", recomienda. Por ello, todos estos cambios que los empleados afrontan deberían caminar hacia la "adquisición de destrezas" y las "tareas no rutinarias", que se librarán de la robotización.

"No dejéis que la automatización os pille por sorpresa. Analizad si vuestra labor es rutinaria o no. Si lo es, podrá ser robotizada"

Ojo, no todo es de color de rosas con la digitalización: los gestores deben estar atentos a las complicaciones que llevan consigo métodos como el teletrabajo y contribuir a solucionarlas. "Hay gente joven que vive en pequeñísimos pisos, para quienes teletrabajar es complicado", señala.

No solo digital

El trabajo que viene no será solo digital. "Este factor claro que será importante", expone Gratton, manteniendo una charla a través de Internet, a sus 65 años, con los asistentes al Word Business Forum Madrid, celebrado este año en formato 'online'. Los puestos que sobrevivirán al futuro "serán la combinación de otras cosas": inteligencia emocional —en eso ganamos a las máquinas; el triunfo de la víscera sobre el 'chip'—, sabiduría y herramientas —por encima del mero almacenamiento de información— y creatividad.

"Los 'chatbots' —aplicaciones digitales que conversan con el usuario— no van a poder sustituir siempre a los gerentes", expone. "También se necesita escucha activa y pensamiento crítico". Y eso, hoy por hoy, es monopolio humano. "La inteligencia artificial solo sabe analizar hechos que ya han sucedido. Pero nuestro cerebro sí puede ser creativo e imaginar lo que puede ser y lo que queremos que sea, no solo lo que ya ha pasado", concluye Gratton.

Lynda Gratton (1955) sabe cómo trabajaremos en los años venideros. O, al menos, hay quien considera sus pronósticos como mantras premonitorios. A la británica le avala una bibliografía a su nombre dedicada casi en exclusiva al mercado laboral del futuro —ese futuro que "ya está aquí", titula Gratton uno de sus ensayos—, un puesto como profesora de Gestión en la London Business School, un asiento en el Consejo de Liderazgo del Foro Económico Mundial y varios meses como asesora del ex primer ministro japonés Shinzo Abe.

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