ENCUENTRO CON LYNDA GRATTON

"En China o India, los padres creen que a sus hijos les irá mejor que a ellos. En España no"

La autora de 'La vida de 100 años' y 'Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí' habla con El Confidencial sobre lo que distingue a España de otros países y el porvenir que nos espera

Foto: Lynda Gratton, durante su paso por Barcelona. (Foto: WOBI)
Lynda Gratton, durante su paso por Barcelona. (Foto: WOBI)

La profesora de la London Business School Lynda Gratton lo desvela con orgullo ante el atento auditorio: apenas unas horas antes escribió en su casa de Sitges con vistas a la playa la última frase del que será su próximo libro. Se titula provisionalmente 'A Human' ('Un humano'), y como sus anteriores trabajos, es una reflexión (¿vaticinio?) sobre el futuro. Ya no se trata de la longevidad, como en el exitoso 'La vida de 100 años' (Lettera) o el empleo, como en 'Prepárate: el futuro del trabajo ya está aquí' (Galaxia Gutenberg), las obras que la convirtieron en gurú empresarial, sino de la propia experiencia humana.

"El mundo está cambiando tan rápido que tenemos que decidir qué significa ser humano", explica a El Confidencial después de su conferencia en el World Leadership Forum, el congreso organizado por WOBI el pasado mes de mayo en Barcelona. "Si nos centramos en construir un relato que confiera significado a nuestra vida, si construimos comunidades con nuestros amigos, familiares y allegados, y somos capaces de explorar, seremos felices". Una reflexión casi existencial planteada desde la particular perspectiva de la profesora, la del comportamiento organizacional, que le ha llevado durante los últimos años a trabajar para el gobierno japonés, como asesora de Shinzo Abe.

El negocio del futuro es la salud, y España debe posicionarse como el país que de verdad sabe cómo vivir bien

Occidente en crisis y oriente en auge: ¿dónde se sitúa España en ese panorama? Gratton abre un par de posibilidades. "Tenéis muchos recursos naturales y una fuerza laboral bien formada", sostiene. "La esperanza de vida es aún mayor que la de Japón, así que deberíais convertirlo en una marca como 'el país que de verdad sabe de salud'". La profesora de Liverpool recuerda que "la mayor parte del gasto en la próxima década se va a destinar a salud", y en ese aspecto, España ocupa "una posición de ventaja". Además, su fama empresarial internacional le precede: "Estuve cenando con Amancio Ortega la semana pasada, y es uno de los CEO más respetados del mundo", narra entusiasmada.

Y sin embargo, la sensación, para la mayoría de los españoles, es muy diferente. Especialmente si se les compara con los de los países de la Asia emergente. "Una de las preguntas más importantes que plantea la encuesta de Gallup es si consideras que a tus hijos les irá mejor que a ti", recuerda. "En Asia, quizá no en Japón, pero sí en China o la India, la mayoría de la gente considera que sí, pero en España no". Un sentimiento común a otros países occidentales, una sensación de pérdida de control sobre la propia vida que provoca que se busquen chivos expiatorios equivocados ("como la inmigración, aunque todos los datos muestren que ha sido positiva").

Asia como espejo negro

Gratton reconoce que disfruta analizando a los países como si fuesen empresas. Si España fuese una, razona, sería una compañía familiar, el modelo por antonomasia en nuestro país. Pero, de todas las naciones, la exitosa Singapur es el país-empresa por antonomasia. "Singapur es una multinacional, con un gobierno estable, unos servicios públicos muy bien remunerados...", explica. La peculiar situación de la autoritarista República singapurense es también una señal de lo que está por venir. "No disponen de recursos naturales ni de petróleo y es más pequeño que Londres, así que tienen que decidir bien en qué invierten su dinero".

El complejo de edificios Marina Bay Sands de Singapur. (iStock)
El complejo de edificios Marina Bay Sands de Singapur. (iStock)

Lo hacen, a diferencia de otros países, en formación: es el único país que invierte activamente en la formación de sus ciudadanos. "Es un dinero bien invertido, porque lo que recibes es muy superior a lo que gastas", razona antes de relatar su encuentro con uno de los altos funcionarios de Singapur, que, en una cena, le confesó que muchos de sus jóvenes compatriotas estaban destinando el dinero proporcionado por el Estado a aprender coreano. El principal culpable, el K-pop que está arrasando globalmente. "Le pregunté si eso le preocupaba", añade Gratton. "Me respondió que, mientras estuviesen aprendiendo algo, no. La moraleja es que no es tan importante lo que aprendas como la voluntad de hacerlo".

Lo cual responde, indirectamente, a otra de esas preguntas que todo el mundo se plantea. Si el mercado laboral es volátil y ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo en qué pasará en unos años, ¿a qué debemos destinar nuestro esfuerzo? "En primer lugar, las habilidades humanas (empatía, creatividad, juicio) siempre van a ser importantes", responde la profesora. El que consideraba que el trabajo de un periodista podía automatizarse estaba equivocado. "Pero la formación ya no es algo que aprendes en la universidad, sino una inversión que realizarás a lo largo de toda tu vida". Gratton consiguió convencer a su hijo para que estudiase Relaciones Públicas en lugar de Periodismo, y ahora, está trabajando para una empresa… china.

Una de las cosas más positivas de España es su estructura familiar, su organización en comunidades

Que una profesora de la London School of Economics y su hijo hayan terminado trabajando para compañías asiáticas quizá es más revelador sobre el devenir de la globalización que 20 volúmenes de geopolítica. Para Gratton, no es una supuesta diferencia de mentalidad entre oriente y occidente lo que explica su éxito. Ni mucho menos debe considerarse Asia como un todo. "La historia de Japón es larga, incluso hoy la artesanía es muy importante, y la inmigración ha provocado que no haya cambiado demasiado, lo que ha provocado un sentimiento de orgullo", explica. "Hoy está envejeciendo, y sus problemas son muy diferentes a los de China, donde desde la Revolución Cultural han cambiado mucho las cosas, se ha producido una industrialización masiva y muchos jóvenes están deseando cambiar las cosas: en China hay más emprendedores que en Japón". Y concluye: "Pero China también envejecerá".

Japón es vista desde la distancia como la distopía futurista que anticipa lo que ocurrirá décadas después. Hoy, la epidemia de soledad. "Todo el mundo allí quiere mudarse a Tokio, que es monstruosamente grande", explica. Una tendencia común a otros países occidentales, como Reino Unido o España, y que contradice lo que todos pensábamos hace apenas una década: que internet favorecería el teletrabajo. "No está ocurriendo, todo el mundo quiere vivir en las grandes ciudades", recuerda. "Los humanos amamos sentirnos cerca de los demás, no vivir solos en un pueblo, especialmente cuando somos jóvenes y aún no hemos encontrado a nuestra pareja". El gran reto es conseguir que la población tenga incentivos para residir en las zonas que se están despoblando.

Esto conduce una vez más a Gratton a uno de los temas que articularon su charla sobre los retos del futuro: cómo las relaciones humanas serán la tabla de salvación en un futuro incierto. "Una de las cosas más positivas de España es su estructura familiar, su organización en comunidades", recuerda antes de alabar el 'castell' catalán como la metáfora definitiva de la sociedad española, una torre en la que unos se apoyan en otros unidos por el pegamento de la mutua confianza.

Alma, Corazón, Vida

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