Federación Empresarial de la Dependencia

La patronal de residencias pasa al ataque: el 75% de nuestros centros no ha tenido covid

La FED, patronal de las residencias, asegura que la inmensa mayoría de sus centro ha estado libre de covid durante la pandemia, a pesar de haber carecido de recursos y apoyos básicos

Foto: Dos trabajadoras de la residencia DomusVi en Outeiro de Rei (Lugo)
Dos trabajadoras de la residencia DomusVi en Outeiro de Rei (Lugo)

“Nos han demonizado”, “las víctimas somos nosotros”, “no somos centros sociosanitarios”. Con expresiones como ésta se ha manifestado esta mañana el sector de las residencias en la presentación del informe “Radiografía del sector de las residencias para la tercera edad en España”, elaborado por PwC para la Federación Empresarial de Asistencia a la Dependencia (FED), patronal del sector nacida en 2006, que tras meses recibiendo ataques por cómo se ha gestionado la crisis del Covid-19 en estos centros, ha decidido poner números a la realidad de este sector.

Y la primera está directamente relacionada con cuál ha sido el impacto de la pandemia en las residencias, centros cuya vulnerabilidad es superior a la media tanto por la mayor edad de los ancianos como por el hecho de que se trata de espacios de vivienda colectiva y de trato estrecho entre el personal y los residentes por la necesidad de estos últimos de recibir cuidados personales. Sobre esta realidad, Ignacio Fernández-Cid, presidente de la FED, ha asegurado que “el 75% de las residencias ha estado libre de Covid-19”, cifra con la que el sector intenta dar la vuelta a la imagen que se ha dado de él.

La patronal asegura haber obtenido este dato de la información que ha ido recabando de sus asociados, que suman 2.400 centros residenciales (todo el sector son 5.600), con 154.000 plazas (sobre el total de 381.000), repartidos por toda España. Una industria que genera una actividad económica de más de 4.500 millones de euros al año, que emplea de forma directa a casi un 1% de la población activa y que se enfrenta al reto del envejecimiento de la población, lo que exigirá tener alrededor de 785.000 plazas residenciales en 2050, el doble de las existentes en 2018.

Para llegar a esa cifra, según PWC, España necesitará construir más de 100 residencias nuevas cada año durante las próximas tres décadas, para así dotarse de 400.000 plazas adicionales y operar con los criterios que recomienda la OMS –Organización Mundial de la Salud- de tener cinco plazas por cada 100 personas mayores de 64 años, tasa que ya cumplen países como Holanda, Suecia, Bélgica, Finlandia, Alemania y Francia, pero a la que España, con una ratio de 4,4 plazas, todavía no llega. Lo que presenta un déficit de alrededor de 66.000 plazas.

GRAF9376. LUGO, 03 09 2020.- Efectivos sanitarios trasladan este jueves a una usuaria de la residencia de ancianos de O Incio al Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Un total de 17 ancianos residentes en dos centros geriátricos de Lugo han sido ingresados en las últimas horas en centros hospitalarios tras dar positivo por covid-19 y 'por precaución', habida cuenta de que todos ellos presentaban patologías previas, según ha informado la Xunta de Galicia. EFE Eliseo Trigo
GRAF9376. LUGO, 03 09 2020.- Efectivos sanitarios trasladan este jueves a una usuaria de la residencia de ancianos de O Incio al Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Un total de 17 ancianos residentes en dos centros geriátricos de Lugo han sido ingresados en las últimas horas en centros hospitalarios tras dar positivo por covid-19 y 'por precaución', habida cuenta de que todos ellos presentaban patologías previas, según ha informado la Xunta de Galicia. EFE Eliseo Trigo

“Duplicar la actual cifra de residencias supondría, aproximadamente, una inversión de 35.000 millones de euros y la generación de 150.000 puestos de trabajo adicionales, lo que consideramos un reto factible y razonable pero que requiere de las condiciones necesarias para favorecer la inversión y de ese espíritu de colaboración con la Administración que, históricamente, ha funcionado en nuestro país”, señala Fernández-Cid. Actualmente, alrededor de un 51% de las plazas disponibles son públicas o concertadas, aunque la gestión se delegue finalmente en el sector privado o el Tercer Sector.

Otro mito caído, según los datos del informe de PwC es que la mayoría de estas residencias está en manos de grandes fondos, cuando la realidad es que el 75% tiene detrás a pymes española, mientras que sólo el 8% pertenece a fondos. Respecto al coste, la FED ha denunciado que mientras el coste que tiene para la administración una plaza pública es de 170 euros al día, en las plazas de concierto con la iniciativa privada, esta cifra se reduce a 54 euros al día, diferencia que permite aventurar que las arcas públicas sí tienen capacidad de abordar el reto del envejecimiento generacional al que se enfrenta España, y que el problema parece ser de gestión de los recursos.

Otra diferencia entre lo público y lo privado es que mientras el IVA que paga la administración por una plaza es del 4%, el que afronta el privado es del 10%, cuando “el IVA es un impuesto que se grava en función el producto, no del pagador”, ha recordado José Alberto Echevarría, secretario general de la FED, cuyo informe también indica que, actualmente, hay proyectos en cartera de alrededor de 270 centros residenciales, con más de 25.000 plazas, de las cuales, un 61% son del sector privado, ya sea de forma directa o mediante concesión-.

Pero, más allá de los números económicos, donde la patronal ha querido poner también el acento ha sido en aclarar qué son las residencias, ya que considera que se les está exigiendo un papel que no les corresponde. “La residencia es el hogar de los mayores, si la convertimos en un hospital, ¿quién quiere vivir en un hospital? La residencia es, y tiene que seguir siendo, el hogar del mayor”, ha subrayado Echevarría.

De hecho, desde la FED se sostiene que un error grave cometido durante la pandemia ha sido el de tratar de asimilar estos centros con centros sanitarios, cuando el personal médico que tienen es para cuidar las enfermedades que ya tienen los ancianos, pero no para curar y, menos aún, un virus desconocido. A esto se unió la falta de equipos (EPIs) para el personal y de test, como también pasó con el sistema sanitario, lo que llevó a que el 30% del personal tuviese que cogerse la baja, agravendo así todavía más la gestión de estos centros.

No obstante, de cara a la nueva ola que se espera, desde la FED se muestran convencidos de que están mucho mejor preparados y de que abordarán el rebrote con mejores resultados. Además, se ofrecen a las administraciones a que, con todos los datos del estudio, se aborden en serio soluciones ante el reto del envejecimiento y el cuidado de los mayores.

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