Alcanzan los 892.811 millones

Las familias siguen blindándose para capear la crisis: nuevo récord en depósitos

El fin del estado de alarma no ha logrado revertir la tendencia al ahorro de los hogares, que mantienen aparcado en depósitos un equivalente al 80% del PIB nacional

Foto: Las familias españolas mantienen más de 892.800 millones de euros en depósitos.
Las familias españolas mantienen más de 892.800 millones de euros en depósitos.
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Las familias españolas siguen acumulando liquidez para enfrentarse a la crisis del coronavirus. Las incertidumbres económicas desencadenadas por la pandemia internacional han empujado a los hogares del país a acumular liquidez en cuentas accesibles y sin riesgo hasta niveles récord. Así se desprende de los últimos datos publicados por el Banco de España, que muestran que los depósitos de los hogares se situaron al cierre del mes de julio en 892.811 millones de euros, un incremento de más de 700 millones frente al registro del mes anterior.

De este modo, las familias españolas han prolongado la tendencia a la acumulación de liquidez que se viene registrando desde el pasado mes de febrero, cuando los efectos del virus comenzaron a hacerse patentes en España. En este periodo, el saldo de depósitos de las familias españolas se ha incrementado en más de 44.000 millones de euros, situando esta referencia ya por encima del 80% del PIB estimado para España en 2020. Al cierre de 2019, los depósitos suponían poco más del 68% del PIB español.

La acumulación de ahorros durante los primeros meses de la crisis fue explicada por la situación de confinamiento en que se vio sumido todo el país y que imposibilitó u obligó a posponer un importante número de gastos. Entonces, se esperaba que la reanudación de la actividad permitiera el desbordamiento de una demanda bloqueada que revirtiera esta tendencia y supusiera una importante recuperación del consumo.

Pero lo cierto es que ni siquiera el fin del estado de alarma ha significado una reducción de los ahorros destinados a depósitos, que, si bien han ralentizado en el último mes su ritmo de crecimiento, han seguido evolucionando al alza, estirando una tendencia que viene de lejos y que reflejaba ya antes de la crisis una limitada disposición de las familias al consumo y la inversión.

Que las familias hayan sido capaces en este periodo de engordar sus colchones de liquidez para hacer frente a las posibles turbulencias venideras puede ofrecer una lectura positiva. Los esfuerzos de la Administración para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores ante el 'shock' de la crisis, a través de mecanismos como los ERTE, han sido, sin duda, una palanca esencial para que los hogares españoles hayan podido mantener una significativa capacidad de ahorro, que les otorga mayor margen para absorber las dificultades venideras que aún puedan derivarse de esta crisis.

Sin embargo, el hecho de que estos ahorros se estén canalizando en gran medida a través de productos como los depósitos bancarios, que hoy en día apenas ofrecen rentabilidad —y, en circunstancias normales, ni siquiera cubren la pérdida de poder adquisitivo que provoca la inflación—, es una evidencia de la desconfianza imperante, que lleva a los particulares a situar su liquidez en productos y cuentas de disponibilidad inmediata y no expuestos a los riesgos de mercado que sí afectan a otros activos de ahorro o inversión.

Julio suele ser un mes propicio para el descenso de los depósitos, por el mayor gasto que registran las familias por las vacaciones de verano

Este ahorro preventivo se convierte, así, en un freno para la recuperación del consumo y un problema para el crecimiento de la economía, al quedar aparcado fuera de los canales productivos. Julio es un mes tradicionalmente propicio para el aumento del gasto, vinculado en gran medida al ocio y a los viajes, y, de hecho, el de este año es el primer aumento intermensual de los depósitos en un mes de julio desde el año 2010. En 2019 y 2018, el descenso de los depósitos entre junio y julio había superado los 10.000 millones de euros.

"En las circunstancias actuales, creo que podemos omitir cualquier interpretación positiva de estos datos, que son solo el reflejo de la parálisis económica y el grado de incertidumbre que afectan a la economía española", observa Andreu García Baquero, consultor del área de Análisis Económico y de Mercados de Afi.

En su opinión, "sería positivo que viéramos en los próximos meses un descenso de estas cifras, vinculado a una reactivación del consumo", pero dadas las nuevas incertidumbres generadas por los rebrotes del covid-19, se muestra escéptico. "En los próximos meses, creo que la mejor noticia que podemos esperar sería que se produjera una estabilización, porque la reactivación del consumo se va a retrasar con la situación actual", apunta.

Precisamente, las distintas políticas de estímulo puestas en marcha por el Banco Central Europeo (BCE) tienen como finalidad incentivar la circulación del dinero y, por ende, la inversión y el consumo, con el objetivo de reactivar la economía.

Pero el aumento de los depósitos no es, ni mucho menos, un fenómeno particular de España. Este mismo jueves, el BCE también dio a conocer los datos de depósitos en la eurozona, donde los hogares incrementaron sus tenencias en un 7,4% interanual, el mismo ritmo que el mes anterior, en lo que supone la tasa de crecimiento más elevada desde 2009.

Las empresas reducen

Frente al incremento de los depósitos de los hogares, las empresas sí han visto descender esta partida por primera vez desde el pasado enero, hasta situarse en los 288.054 millones de euros, frente a los 294.644 millones del mes de junio. Este movimiento puede entenderse como la primera evidencia de la necesidad de las empresas españolas de tirar de reservas, en un periodo esencial para el negocio de sectores muy importantes en España, como son todos aquellos ligados con el turismo, y en un momento en que los ingresos han estado muy por debajo de los habituales en años anteriores.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que también en el caso de las empresas, julio ha sido históricamente un mes en el que las empresas han visto descender sus depósitos, como consecuencia de las necesidades de liquidez a las que suelen enfrentarse en este periodo, en el que muchos negocios ven caer su actividad y otra elevada proporción cierra sus puertas por las vacaciones estivales.

Si se mira en términos interanuales, el volumen de depósitos de las empresas españolas se sitúa al cierre de julio un 15,2% por encima del mismo mes del año anterior. Este incremento es semejante, aunque ligeramente inferior, al experimentado por las empresas de la eurozona, que han elevado sus depósitos un 20,4% en los últimos 12 meses, la mayor tasa de toda la serie histórica.

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