PESE A LOS TIPOS NEGATIVOS

Familias y empresas elevan sus depósitos en la banca a máximos para afrontar la recesión

Los hogares ya habían batido varios récords pese a los tipos, pero dispararon la liquidez en marzo. En las empresas, el repunte es mayor, aunque les cuesta dinero, más de 600 millones

Foto: Foto: iStock.
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El primer objetivo para afrontar esta crisis ha sido el de hacer acopio de liquidez. Esto es lo que han hecho bancos y, por el lado de su pasivo, familias y empresas. El volumen de depósitos de los hogares y del sector empresarial sumó en marzo los 1,12 billones (millones de millones) de euros, un 2% más que en febrero. La cifra supone un nuevo récord de la suma de efectivo en cuentas corrientes y depósitos a plazo.

Los récords están siendo habituales en las familias, y son novedad en las empresas. La recuperación económica y el proceso de desendeudamiento tras la burbuja inmobiliaria han ido incrementando la renta disponible de los hogares, que han elevado también su ahorro. Tanto en depósitos como en fondos de inversión, que han sido las dos vías que han aumentado en los dos últimos años.

Sin embargo, en marzo hubo un repunte en depósitos y lo contrario en fondos, como suele suceder cada vez que hay turbulencias en los mercados. El último ejemplo fue el de 2018. En este caso, la verticalidad de la caída asustó a los partícipes, que realizaron reembolsos netos de 5.500 millones en marzo en fondos, según datos de la patronal Inverco.

Las salidas se produjeron principalmente en la banca y en productos conservadores, y, a tenor de los datos publicados este miércoles por el Banco de España (BdE), una parte importante se trasladó a los depósitos, que se incrementaron en más de 10.000 millones, un 1,2%, hasta los 861.469 millones de euros, o un 5,3% respecto al año anterior. Los bancos temen que este trasvase sea más intenso tras el estado de alarma, para lo que están tomando medidas preventivas.

Los depósitos o las cuentas corrientes no llevan coste aparejado para las familias si cumplen ciertas condiciones que suelen demandar las entidades tradicionales, como domiciliar la nómina. Pero la remuneración de los depósitos a plazo es exigua, y, con niveles de inflación cercanos al 1%, supone perder poder adquisitivo. En febrero, según los últimos datos disponibles del BdE, la rentabilidad media ponderada de los depósitos fue del 0,05%, con un 0,01% en las posiciones hasta un año, un 0,08% en las de uno a dos años, y del 0,32% en los depósitos con un plazo mayor.

Las empresas pagan por sus depósitos

No obstante, el movimiento es más costoso para las empresas, ya que los bancos sí cobran al sector empresarial por sus depósitos, salvo compañías muy vinculadas con la entidad y que generan negocio, y por lo tanto ingresos, con otros productos. El tipo medio ponderado de los depósitos es del -0,24%. El grueso de los depósitos es de corto plazo, con un tipo medio del -0,25%, mientras que en plazos de uno a dos años el promedio es del 0,01%, y en más de dos años, del 0,02%.

Pese a este coste, los depósitos de las empresas crecieron en marzo en 11.000 millones, un 4,25% respecto a febrero, hasta alcanzar un récord de 262.148 millones. Los depósitos ya habían crecido en febrero, cuando había una incipiente incertidumbre por las restricciones aplicadas en China para contener el coronavirus, que ya afectó al comercio global, y la llegada del virus a Italia y España.

De esta forma, el aumento es ya de 18.000 millones en dos meses. Haciendo un cálculo que sirva de aproximación, si se aplica un 0,24% al total de depósitos, el coste que asumen las empresas por esta liquidez en los bancos es de 630 millones. Pero los directores financieros de las compañías privadas han priorizado tener reservas para afrontar esta crisis sobrevenida.

El grueso del crecimiento, en ambos casos, se produce en los depósitos a la vista. En las empresas, acaparan el 92%, mientras que en las familias es el 84%. Todo el aumento de liquidez se produce en estos depósitos que implican tener liquidez por la libre disposición. De hecho, en los hogares, desciende en 2.100 millones el volumen de depósitos a plazo, hasta los 131.900 millones.

Para los bancos, esto supone un coste adicional contra sus cuentas de resultados. En el caso de las familias, si hay reembolsos de fondos, coincidiendo además con una caída de los saldos por el efecto mercado, se reducen los ingresos por comisiones. Pero los depósitos cuestan dinero a la banca. El tipo de facilidad de depósito está en el -0,5%, lo que implica que la banca paga por sus reservas hasta esta cantidad al Banco Central Europeo (BCE), donde las entidades españolas tenían 121.000 millones en depósitos en marzo, también máximos históricos.

Las entidades financieras no han trasladado el coste de los depósitos a las familias, y solo parcialmente a las empresas. Sí lo han trasladado a los inversores institucionales, que también tienen depósitos. Los fondos de inversión no monetarios cerraron marzo con 33.670 millones en depósitos, un 2,7% más que en febrero, mientras que el colectivo de fondos de pensiones y seguros tenía 27.534 millones, un 4,4% más. Por su parte, las administraciones públicas redujeron la cuantía en un 6%, hasta los 49.926 millones, mínimos desde mayo de 2018.

Para los bancos, la gestión de la liquidez es crítica y, desde luego, nunca han tenido una posición tan sólida como ahora. Las entidades están realizando fuertes provisiones contra resultados en el primer trimestre para prepararse, y el coste del riesgo (provisiones sobre crédito total) seguirá en los próximos trimestres. La producción hipotecaria está registrando un desplome de entre el 60% y el 80% en abril, según las primeras cifras aportadas por Banco Santander y Bankia. Por el contrario, las entidades prevén que se dispare el crédito a empresas.

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