Por el covid-19

Las bodegas y el Gobierno restringen la vendimia: los bares ya no compran vino

El Ejecutivo ha puesto determinados límites a los rendimientos a través de un real decreto mientras las denominaciones bajan la producción debido a la caída de la demanda

Foto: Vista de un camión donde se vuelcan las uvas recogidas. (EFE)
Vista de un camión donde se vuelcan las uvas recogidas. (EFE)
Adelantado en

Con la llegada de agosto todo el sector del vino comienza la vendimia, época clave en la que las bodegas se aprovisionan para todo el año. Sin embargo, a pesar de que el clima hacía disparar las previsiones y auguraba una recogida de uva récord, el covid, como con tantos otros sectores, ha cambiado radicalmente las normas. Tras la llegada de la pandemia todo apuntaba a que habría demasiada producción para la debilitada demanda y, por ello, tanto las denominaciones como el Gobierno la han restringido.

El Ejecutivo ha aprobado un real decreto que, por primera vez, ha establecido una limitación en los rendimientos de la cosecha. Concretamente, la normativa impone un máximo de 20.000 kilos por hectárea en el caso de la uva blanca y 18.000 en el de la tinta. Según el presidente de la Federación del Vino Española (FEV), José Luis Benítez, “se trata de algo histórico para el sector”, porque nunca antes se había limitado la producción por parte del Gobierno.

También destaca que, a pesar de que cada denominación ha tomado sus propias decisiones, sí que han observado desde su plataforma cómo han restringido su producción debido a la baja demanda. Destaca que “es muy complicado tomar estas decisiones para este tipo de compañías, debido a que requieren de mayorías muy amplias dentro de cada bodega y cuesta mucho ponerlas de acuerdo” y, sin embargo, “se han llegado a muchos consensos porque era necesario reducir la oferta inicial”.

Las principales agrupaciones hablan de un desplome de las ventas de entre el 35% y el 50% por el confinamiento

Las denominaciones ya no necesitan tanto vino porque el covid ha destrozado el consumo. Según los datos de la FEV, las empresas del sector han visto cómo su facturación cayó un 35% con el confinamiento y, según los de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, hablan de una reducción del 50%. Ambos coinciden en que la actual situación, a pesar de que es mejor que en el estado de alarma, sigue siendo especialmente negativa para las empresas.

Los bares, los restaurantes, los hoteles… todos esos negocios no compraron nada durante el confinamiento y solo les daban salida a través de la distribución. “La mitad del consumo venía de la hostelería y el frenazo ha sido clave”, explica Benítez.

Además, la demanda internacional también se ha resentido. Desde la patronal confirman que los pedidos han bajado. Según el Observatorio Español del Mercado del Vino, el país ibérico es el que más se ha visto afectado en sus exportaciones, con 83 millones de litros menos, junto a Sudáfrica (-67 millones) y Francia (-47 millones).

Todo esto en un contexto internacional en el que el volumen de exportaciones cayó en todo el mundo un 4,7%, lo que equivale a 157 millones de litros menos en ventas. A pesar de ello, algunos productores como Argentina, Italia y Nueva Zelanda han visto crecer sus encargos, siendo los únicos tres países en expandir su mercado vinícola durante la crisis del coronavirus.

El fin de la cuarentena también plantea problemas para el sector y es que, con el turismo mermado por los vetos internacionales sobre España y la caída en el número de viajeros, tampoco parece que el consumo vaya a despuntar. Y desde la patronal de hostelería y del vino coinciden en que, incluso los locales, acuden menos a sus bares y establecimientos habituales en esta nueva situación, lo que también reduce el consumo.

Una máquina cosechadora recolecta uvas en la localidad cordobesa de Montilla. (EFE)
Una máquina cosechadora recolecta uvas en la localidad cordobesa de Montilla. (EFE)

Y, pese a todo, la vendimia de 2020 será ligeramente mayor que la de 2019, según las estimaciones de las principales asociaciones del sector. El principal motivo es que 2019 fue un año muy flojo en el que se recogió un 22,5% menos que el anterior. Sin embargo, las buenas condiciones climáticas para la cosecha (especialmente las lluvias que ha habido durante el año) auguraban que se podrían haber logrado cifras récord.

Desde la FEV recuerdan que hasta que no acabe la recogida los últimos días de octubre no se puede saber al 100% cómo será, ya que el resultado final de la misma puede verse afectado por multitud de factores. Las estimaciones que se hacen previamente están siempre sujetas a importantes cambios. Pese a ello, todo parece indicar que se ha restringido un año que podría haber sido récord para el sector.

El vino será más barato

El actual golpe a la industria del vino no solo se notará en una menor vendimia, sino que en el sector apuntan a que también se verá en el bolsillo, ya que los precios descenderán por la menor demanda. Aunque desde la FEV apuntan a que la bajada será pequeña debido a que la mayor parte de los precios están ya fijados.

“Sin duda van a bajar”, explica su presidente. “Aunque hay precios de contratación e impuestos que ya estaban fijados de antes y que no van a cambiar lo más mínimo, por lo que no será algo muy exagerado”.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios