CONVERSACIONES SOBRE SOSTENIBILIDAD

La Moneda: "En la fiscalidad de consumo hay que penalizar productos no sostenibles"

El director de NESI Global Forum considera que debemos avanzar hacia un modelo mixto que recupere lo mejor de cada propuesta económica que se presenta

La crisis sanitaria del covid-19 ha dejado una situación incierta para numerosos sectores y negocios. Empresas y gobiernos están trabajando de forma conjunta en la creación del plan de recuperación, que se basa en dos pilares fundamentales: la sostenibilidad y la digitalización. Según Diego Isabel la Moneda, cofundador y director de Nesi Global Forum — foro global de nueva economía e innovación social—, "la fiscalidad debería premiar lo que se hace bien y penalizar productos y servicios no sostenibles". El compromiso con una recuperación verde es una realidad. Precisamente, desde Nesi Global Forum han impulsado Plan A, un programa de política económica basado en un modelo transformador centrado en las personas y en el planeta y que será presentado ante el Congreso de los Diputados para su evaluación.

La Moneda ha sido el noveno invitado a los encuentros del proyecto #aBetterWay de la plataforma de sostenibilidad Quiero. A raíz de estas conversaciones guiadas por Sandra Pina, directora general de Quiero, El Confidencial y Banco Sabadell han puesto en marcha el ciclo 'Economía con impacto', cuyo objetivo es analizar el efecto que tienen los modelos económicos actuales en el medio ambiente y en las personas y presentar soluciones que permitan desarrollar sociedades sostenibles.

Diego Isabel la Moneda, cofundador y director de Nesi Global Forum.
Diego Isabel la Moneda, cofundador y director de Nesi Global Forum.

PREGUNTA. Te hemos escuchado en muchas ocasiones, casi a modo de lema, hablar de “ser la economía que quieras ser en el mundo”. En este momento donde convivimos con diferentes propuestas de modelos (la economía verde, la economía del bien común, la economía naranja, la azul…), ¿cuál es el modelo que piensas que está preparado para afrontar los retos que tenemos?

RESPUESTA. Lo único que tenemos claro es que tenemos que transitar hacia un modelo diferente y nuevo. Si bien el actual nos ha traído cosas buenas, también nos ha creado problemas como el cambio climático o el incremento de la desigualdad. Es un momento donde aparecen muchas propuestas, pero creo que caemos en el error de pensar que hay un solo modelo mágico o perfecto. Hay que ver las diferentes propuestas de una manera holística: si cogemos un poco de cada una, quizás lleguemos a un modelo que nos permita mejorar.

P. En todas las agendas está el tema de la transformación. En la agenda ciudadana, en la agenda de las administraciones y en la de las empresas. Pensando en cada uno de estos agentes, ¿cuál es el gran pilar de la transformación para cada uno de ellos?

R. En economía hablamos siempre de la oferta, la demanda y la regulación. Sin duda, en oferta y demanda están las empresas, los servicios y quienes los compramos, que ya estamos en ese proceso de transformación. Más tarde llegan las políticas públicas. La regulación siempre llega después.

España puede liderar la transformación económica y social que se necesita

Si nos enfocamos en las personas, la clave es el consumo consciente. Y cuando hablamos de consciente no significa que siempre consumamos bien, sino a ser conscientes de las alternativas y lo que supone una decisión u otra. No es hacerlo siempre bien, sino ir avanzando en la dirección adecuada. En cuanto a las empresas, siguen la demanda. Tienen que entender que se quedarán atrás si no siguen la tendencia de la sostenibilidad. Por último, en los gobiernos y las políticas públicas es donde está el gran reto. Y no es que los gobernantes no lo sepan hacer bien, sino que el sistema y los procedimientos a veces hacen muy difícil cambiar las leyes. Es fundamental que vayamos hacia una mayor flexibilidad.

P. La regulación va por detrás porque regular algo que no se conoce es difícil. Pero vemos casos interesantes, como por ejemplo en Holanda, donde se está hablando de reducir el IVA para productos de la economía circular. En España nos faltan conversaciones de este estilo.

R. Sí, sin duda. Por eso desde NESI estamos trabajando en propuestas para presentar al Gobierno dentro de lo que hemos denominado Plan A. Algunas propuestas van en esa dirección. Es verdad que las realidades son muy diferentes. Holanda tiene pleno empleo, mientras que en España llevamos más de una década por encima de 14% de desempleo. Pero hay muchas políticas que son de sentido común. Por ejemplo, en la fiscalidad de consumo se tiene que premiar al que lo hace bien y penalizar a los productos que no son sostenibles. En cuanto al tema del desempleo, hay una propuesta muy interesante para España que es disminuir las cotizaciones al trabajo, uno de los mayores ingresos del gobierno junto al IVA. Es una gran iniciativa porque si incorporamos más gente al mundo laboral, dejamos de pagar los subsidios de todos los que entran en el sistema.

P. A través del Plan A, Gobiernos, empresas y sociedad se están sumando a la iniciativa para crear una economía al servicio de las personas y el planeta. Os estáis esforzando mucho en que esto no se quede solo en buenas palabras, sino que pase a hechos. ¿Cuáles son algunas de las iniciativas tangibles?

R. Estamos abordando varios bloques. Lo primero a tener en cuenta es cómo cambiar el modelo constructivo de este país de forma sostenible; cómo cambiar el sector textil ahora que está el valor añadido de la economía circular; cómo ser líderes en alimentación saludable y ecológica, ya que somos el gran huerto de Europa; o por qué no, cómo liderar desde España la transición energética, ya que podemos hacerlo: tenemos sol, viento… Otro bloque es el de la banca y las finanzas: es importante que el dinero vaya a las empresas alineadas con la transición ecológica. Por último, estamos trabajando también en gobernanza y regeneración democrática, en el futuro del trabajo y en las empresas con propósito.

P. Mencionas la inversión de impacto y es cierto que cada vez más claramente los índices bursátiles indican que quienes trabajan en sostenibilidad tienen mejores resultados. Los fondos e inversiones sostenibles, por ejemplo, han ganado relevancia y hace ya un par de años que los inversores reconocen esta realidad. Asimismo, cada vez más, el futuro de la empresa está en la inversión en fondos con impacto. ¿Cómo veis desde la red de expertos de NESI este futuro de la inversión de impacto?

R. La inversión de impacto es minoritaria en la actualidad, pero ha venido para quedarse. Hay algunos modelos muy buenos donde las administraciones públicas entran en esos proyectos. Estos mecanismos hacen que la rentabilidad sea mayor y que sea más estable en el tiempo. ¿Qué es lo que yo diría? Que quienes estén mirando cualquier inversión escuchen y empiecen a elegir a gestoras de impacto, que piensen en que su dinero debería seguir a sus valores como empresa. Ese es el camino.

P. Hablabas de economía real y, ciertamente, pareciera que en lo macro aún estamos alejados de esto. En muchas ocasiones hay que recurrir a los emprendedores para poder generar innovación disruptiva y vemos que la conexión entre el 'business as usual' y esta innovación cuesta. ¿Por qué falta esta conexión?

R. Hay que esperar y desear que ambas partes vayan en la senda de la nueva economía. Podría decirse que el modelo actual es semejante a una carrera de 100 metros: si ganas, partes en la siguiente carrera un metro más adelante que los demás. Obviamente, quienes llevan más tiempo corren con ventaja a la hora de mover e invertir dinero. Cuando eres nuevo, empiezas por detrás, tienes que buscar atajos. El gran problema es que el modelo no es igual para todos.

Sandra Pina, directora general de Quiero.
Sandra Pina, directora general de Quiero.

Las empresas grandes tienen un papel fundamental y es con los que más hay que trabajar, porque todavía tienen que ponerse en la senda de la transformación en muchos aspectos. Deberían tener talento que pueda alinearse con los valores nuevos de la sociedad: que apuesten por el género, la igualdad, el consumo responsable y que crezcan de forma organizada y alineada a los ODS. Es necesario atraer talento nuevo y fomentar el intraemprendimiento, también en la administración pública, para transformar las organizaciones. A nivel España, por ejemplo, tenemos una gran capacidad de ser creativos, trabajamos de maravilla y muchas veces nos creemos menos de lo que somos. Podríamos liderar, sin duda, la transformación económica y social que se necesita.

P. ¿Por dónde le dirías a un CEO que tiene que empezar si lo tuvieras delante? Aveces el problema no está arriba sino en la bajada coherente a cada rincón.

R. Lo bueno es que hay muchos CEO que ya están concienciados. Pero ven alrededor y no saben cómo transformar a veces el 'dinosaurio' de su organización. Yo les diría que se pregunten cómo quieren ser recordados por sus nietos: como el líder de una empresa que facturó mucho o como el líder de una empresa que transformó su sector en un momento histórico donde la situación era difícil. Hay que ponerse en lo emocional y buscar que el equipo de personas que trabajan en tu empresa vaya en la misma dirección. Busca gente buena e inspírales para que sigan tu inspiración.

P. Al final hablamos de que los líderes actúen como catalizadores. Liderar en la empresa es liderar en el sector. Hablabas también de legado. ¿Cómo puede un líder reconvertir al sector?

R. El modelo actual ha enseñado en las escuelas de economía a incrementar el retorno de los accionistas. Ese es el gran problema. La clave es que los accionistas estén inspirados por la visión del CEO y que el CEO les pueda convencer de que el mercado va por otro camino. Se puede hacer, lo hemos visto con CEO inspiradores de grandes multinacionales. Es una evolución y solo hay dos caminos: el distópico, que nos ha enseñado el covid, y el utópico, que es difícil pero posible.

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