ESPERA CAÍDA EN LA DEMANDA DE EMPRESAS

La banca endurecerá el crédito a pymes y familias cuando acabe el efecto ICO

La ‘nueva normalidad’ de los bancos pasa por endurecer el crédito a empresas y familias. En el primer caso esperan una caída de la demanda y en el segundo una recuperación

Foto: Banco de España (Efe)
Banco de España (Efe)

Los bancos ya preparan la ‘nueva normalidad’, en la que el grifo del crédito será más restrictivo que en los meses más duros de la pandemia. Pese a los avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y que se han lanzado a pedir liquidez al Banco Central Europeo (BCE) con tipos negativos, las entidades planean endurecer los criterios de concesión durante el tercer trimestre, según la Encuesta sobre Préstamos Bancarios del Banco de España (BdE).

Después de variaciones récord de la demanda de crédito por parte de empresas no financieras y familias, con un aumento en el primer caso y un desplome en el segundo, los bancos esperan ahora un movimiento contrario entre julio y septiembre. En sus respuestas al supervisor, las entidades prevén que disminuya la demanda de empresas, que se lanzaron a pedir préstamos en el trimestre anterior con las garantías públicas y han disparado su liquidez en depósitos. Por el contrario, los bancos esperan un aumento de la demanda de hipotecas y de préstamos al consumo desde los hogares.

Esta predicción iría en contra de lo visto en el trimestre anterior, con una oleada de préstamos de empresas para asegurar su circulante y supervivencia, y decisiones de compra con financiación pospuestas de forma masiva en las familias. En el conjunto de la eurozona, los bancos prevén otro aumento de la demanda de crédito de las empresas y también de los hogares, coincidiendo en este segmento con la dinámica española.

En lo que hay consenso es en que las entidades financieras pondrían fin a la suavización de criterios de aprobación de préstamos. Es decir, van a restringir el crédito tanto a las empresas como a las familias. En el trimestre anterior, los bancos españoles afirman que relajaron las exigencias para las empresas, así como las condiciones generales de los préstamos. Es decir, los abarataron. Mientras que endurecieron en ambos criterios y condiciones para las familias, ahondando en la caída de la demanda.

La introducción de la línea de crédito ICO “sería la razón principal que explicaría la expansión de la oferta crediticia” en el segundo trimestre, explica el BdE. Asimismo, añade, “las condiciones generales de las nuevas operaciones se habrían relajado algo en el segundo trimestre del año, debido también al impacto de la línea de crédito ICO y, en menor medida, a un cierto descenso de los costes de financiación y a una mayor presión de la competencia, aunque la mayor percepción de riesgos por parte de las entidades financieras habría influido en sentido contrario”.

Sólo entre febrero y mayo, según los últimos datos del BdE, el saldo de préstamos a las empresas se disparó un 10% o 46.822 millones hasta los 514.028 millones de euros. Por su parte, el volumen del crédito vivo por hipotecas y préstamos al consumo bajó de los 700.000 millones de euros por primera vez desde abril de 2006.

El Gobierno desplegó avales por valor de 100.000 millones de euros en varios tramos para facilitar el crédito hacia las empresas, asegurando la liquidez de las compañías viables. En muchos casos, eso sí, fuentes bancarias admiten que se ha priorizado el criterio de cuánto negocio da la empresa que solicita la financiación frente a sus capacidades económicas para sobrevivir a esta crisis.

En rojo, bancos españoles; en azul, bancos del conjunto de la eurozona. Fuente: BdE
En rojo, bancos españoles; en azul, bancos del conjunto de la eurozona. Fuente: BdE

En cualquier caso, el ICO ha sido fundamental para que los bancos abrieran el grifo del crédito en un momento de incertidumbre radical. Asimismo, estos préstamos han contado con tipos de interés de media del 2,1% en pymes y del 2,2% en grandes compañías, según el supervisor, “cifras significativamente inferiores” a las de operaciones realizadas al margen de estas garantías, cuyo coste osciló entre el 2,6% y el 2,8%.

El Banco de España pidió en su informe anual de 2019, presentado el 30 de junio con un monográfico sobre el covid-19, una ampliación de las líneas de avales públicos. El Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó el 3 de julio en Consejo de Ministros otros 40.000 millones con foco en impulsar la actividad inversora en sostenibilidad medioambiental y digitalización y aprobó también un fondo de 10.000 millones para apoyar la solvencia de empresas consideradas estratégicas.

Los bancos han contado con avales públicos que cubren el 80% de pérdidas potenciales en créditos a autónomos y pymes, y el 70% en nuevas operaciones con grandes empresas o el 60% si son renovaciones. Asimismo, el BCE suavizó las exigencias de capital y de provisiones, facilitando que las entidades abrieran el grifo del crédito y evitar una contracción (‘credit crunch’) como en crisis anteriores. Así lo hicieron los bancos españoles en el segundo trimestre, según la encuesta, mientras que en el conjunto de la zona euro las entidades endurecieron aún así el crédito.

Para el tercer trimestre, tanto las entidades españolas como del resto de la eurozona planean un endurecimiento, al tiempo que esperan un impacto en la morosidad que condicione la oferta. Por sectores, el comercio sufrirá el mayor endurecimiento de condiciones, así como el mayor encarecimiento junto a la industria manufacturera, según la previsión de las entidades españolas.

Los bancos aseguran que percibieron “un deterioro en las condiciones de acceso a casi todos los mercados mayoristas”, más acusados en renta fija o en transferir riesgo fuera de balance, por ejemplo a través de derivados, mientras que mejoraron las condiciones de acceso en los mercados minoristas, a través de los depósitos.

Sin embargo, los bancos también han contado con abundante liquidez. El BCE ha puesto encima de la mesa nuevas rondas de financiación a largo plazo (LTRO) a tipos negativos de hasta el -1% para que resultara atractivo para las entidades. Según datos del BdE, la deuda de la banca española con el BCE alcanzó en junio una cifra récord de 196.370 millones, un 50% más que en febrero.

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