ante la próxima junta general

Globalvia confía al frente vasco su nueva ofensiva en la guerra por el control de Itínere

El próximo 25 de junio, Itínere celebra su junta general de accionistas, una cita que promete ser de alta tensión, en línea con el enconado enfrentamiento que mantienen sus dos accionistas

Foto: Audasa, una de las concesiones de Itínere.
Audasa, una de las concesiones de Itínere.
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El próximo 25 de junio, Itínere celebra su junta general de accionistas, una cita que promete ser de alta tensión, en línea con el enconado enfrentamiento que desde hace años mantienen Globalvia y Corsair por el control de la concesionaria, y cuya próxima batalla promete venir por el frente vasco.

En Bilbao, sede social de Itínere, se juzga el portazo que la concesionaria dio en noviembre de 2018 a la entrada de tres representantes de Globalvia. Entonces, la empresa presidida por Juan Béjar apeló al 40% que había comprado a Abanca (dueño de una participación directa del 23,8%) y Kutxa (otro 16,2% indirecto) para solicitar estar en el consejo de administración, petición que le fue denegada con el voto en contra de Corsair y Liberbank, y el argumento de que se trataba de un competidor.

Año y medio después, Globalvia vuelve a la carga, pero ahora con dos arbitrajes a su favor, un juicio en contra, nuevas cautelares y un cambio de escenario en cuanto a los protagonistas: con el fondo holandés APG como nuevo primer accionista y su compra de la portuguesa Brisa como cambio de paradigma.

Otro importante cambio ocurrido desde entonces tiene que ver con la participación de Kutxabank, que la entidad vasca tenía de manera indirecta a través de la sociedad Arecibo, donde controlaba el 30% y Corsair el otro 70%. Arecibo, a su vez, es propietario del 54,18% del capital de Itínere, lo que significa que quien controle esta instrumental domina la concesionaria.

Consciente de ello, cuando Kutxa, junto a Abanca, Liberbank (que tenía el 5,8%) y Sacyr (15,5%), decidió iniciar un proceso de venta, hace ya cuatro años, emplazó a Corsair a cumplir un acuerdo entre ambos que, en esencia, le confiere poder exigir una reducción del capital de Arecibo del 30% para convertir así su participación en Itínere en directa.

Lejos de atender su petición, Corsair se negó, ante lo que Kutxa acudió a la corte de arbitraje de Madrid, proceso que heredó Globalvia cuando compró su participación a la entidad vasca y que ahora, de cara a los próximos acontecimientos, gana cuerpo.

Logo de Kutxabank.
Logo de Kutxabank.

El pasado febrero, por segunda vez en un año, la corte de arbitraje dio la razón a Globalvia frente a Corsair, lo que allana el camino para que la concesionaria pueda tener el 40% de Itínere de manera directa, peso más que relevante para defender su derecho a estar representado en el máximo órgano de administración.

Un objetivo que volverá a defender en la próxima asamblea general, cita a la que ha enviado un escrito con 16 puntos como complemento a la convocatoria, muchos de los cuales giran, precisamente, en torno a su representación en el máximo órgano de administración y a los motivos que ha esgrimido Corsair para impedírselo.

Entre los puntos que ha incluido en la convocatoria a la junta hay varios relacionados con la compra de la concesionaria portuguesa Brisa por parte de APG. El fondo holandés es, desde hace un año, el accionista único de la participación que gestiona Corsair, gracias a que compró su posición al resto de fondos que estaban en el antiguo Citi Infraestructuras.

A esta adquisición se sumó el acuerdo para quedarse con el 5,8% de Liberbank y, posteriormente, el 15,5% de Sacyr, participación por la que también se ve las caras en los juzgados con Globalvia y cuyo destino final todavía está por definirse, tras las cautelares que acaban de imponerse.

Sede corporativa de Globalvia.
Sede corporativa de Globalvia.

A todas estas operaciones se suma la protagonizada hace apenas un mes, cuando APG compró el 80% de Brisa, la mayor empresa de autopistas de Portugal, papel comparable al que tiene Itínere en España. Dicho con otras palabras: APG ha pasado a controlar a un competidor directo.

Esta adquisición ha cargado de argumentos a Globalvia para exigir a Itínere que explique cómo valora esta operación de su accionista sobre un rival, si se ha hecho un examen de competencia a Brisa o por qué no se le aplica el mismo régimen. Preguntas que, al formularse en la junta, la compañía está obligada a responder, pero que, probablemente, se responderán con evasivas.

El problema para Corsair es que, en paralelo, en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao, se está juzgando el veto a la entrada de los representantes de Globalvia, para quien sí podrá tener relevancia todo lo que se argumente en la asamblea a este respecto. Un fallo en su contra, unido al ya recibido por el arbitraje de Kutxa, convertiría el frente vasco en la gran ofensiva de Globalvia.

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