la mayor empresa de autopistas de España

Globalvía gana el arbitraje por Itínere y emplaza a Sacyr a darle el control del grupo

La Corte Arbitral invalida la venta del 15,5% de Sacyr a Corsair al considerar caduco el derecho al que se acogió el fondo para forzar la operación. La constructora deberá dar las acciones a Globalvía

Foto: Audasa, una de las concesiones de Itínere.
Audasa, una de las concesiones de Itínere.

Nuevo vuelco en la guerra por hacerse con el control de Itínere, la mayor empresa de autopistas de España. El laudo arbitral al que se sometieron las partes ha fallado en favor de Globalvía, al concluir que cuando Sacyr vendió su 15,5% de Itínere a Corsair (antiguo Citi Infraestructuras), el pasado febrero, había caducado el derecho de primera oferta a que se acogió el fondo estadounidense para forzar a la constructora presidida por Manuel Manrique a traspasarle sus acciones.

El efecto práctico de este fallo es que queda invalidada esta venta y, en consecuencia, se abren ahora dos opciones para Sacyr: reclamar a Corsair sus títulos y vendérselos a Globalvía, como tenían pactado desde 2018, lo que daría a la concesionaria presidida por Juan Béjar el control de Itínere, o pagarle 100 millones de euros y dejar que el antiguo fondo de Citi se quede con el 60% de la empresa de autopistas.

Estas dos opciones surgen del pacto que la constructora firmó en julio de 2018, cuando junto a Kutxabank y Abanca acordó vender en bloque su participación en Itínere a Globalvía, quien valoró en 1.300 millones de euros la totalidad de la empresa de autopistas. En ese acuerdo se incluyó una penalización de 100 millones para quien lo incumpliera.

El fallo arbitral conocido ahora, que cuenta con dos votos a favor y uno en contra, tiene efecto desde el pasado 5 de febrero de 2018, es decir, antes de que Sacyr ejecutara la venta de su participación a Corsair, lo que invalida esta transacción.

Javier Pérez Gracia, consejero delegado de Itínere.
Javier Pérez Gracia, consejero delegado de Itínere.

En concreto, el laudo anula el pacto de accionistas que sellaron hace una década las tres cajas y Sacyr con el antiguo Citi Infraestructuras y que, entre otros aspectos, reconocía el derecho de primera oferta y daba el control del grupo a la firma estadounidense, a pesar de contar solo con el 38% del capital, a cambio de que esta les facilitara su desinversión cuando lo solicitaran, algo que no hizo y que abrió la puerta a este proceso.

El problema que se abre ahora para la constructora es que los títulos ya no están en su mano, sino en una cuenta ligada a Corsair y al fondo de pensiones holandés APG, con el que el antiguo Citi se alió para poder financiar toda esta guerra empresarial.

El arbitraje invalida la venta de Sacyr a Corsair al considerar caduco el derecho de primera oferta a que se acogió el fondo para forzar a la constructora

Si Corsair no accede al requerimiento de Sacyr de devolverle las acciones, o si entiende que no está obligado a hacerlo y toma nuevas acciones judiciales para defender sus intereses, sería cuando Globalvía podría reclamar a la constructora los 100 millones de euros, y eso a pesar de que el fallo arbitral reconoce que Sacyr no actuó de mala fe.

No obstante, es previsible que la compañía presidida por Manuel Manrique se cubriera ante esta eventualidad antes de traspasar sus acciones con algún tipo de cláusula que obligara a Corsair a ser ella quien respondiera por esta cantidad.

A esto se une que todavía está pendiente de resolverse la causa que inició Globalvía en el Juzgado de Primera Instancia número 82 de Madrid para defender, precisamente, el acuerdo de venta conjunta que alcanzó en julio de 2018 y evitar que Sacyr pudiera vender a ningún otro, como terminó haciendo.

Largo conflicto

Hay que remontarse hasta el verano de 2016 para encontrar el origen de este conflicto. Entonces, Sacyr y las tres cajas accionistas de Itínere —Kutxabank, Abanca y Liberbank— decidieron romper con Corsair, al que acusaban de estar incumpliendo su obligación de facilitarles una salida, y organizar formalmente un proceso de venta del 62% del capital que sumaban entre las cuatro.

Rápidamente, Globalvía cogió este guante, ya que hacía tiempo que había mostrado su interés por hacerse con la antigua Empresa Nacional de Autopistas (ENA), dueña de cerca de 600 kilómetros de vías de peaje en nuestro país.

Sin embargo, esta suma de fuerzas pronto se agrietó, ya que Liberbank decidió cambiar de bando y unirse a Corsair después de que la firma le prometiera adquirir su participación, del 5,8%, a un precio similar al valor en libros en que la entidad financiera tenía reconocida esta inversión.

Globalvía reaccionó acordando con las otras dos cajas y con Sacyr la compra del 55,6% que sumaban por 723 millones, acuerdo que la constructora rompió al acatar el derecho de primera oferta que le planteó Corsair el pasado otoño y que, ahora, los árbitros han invalidado.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios