Errores en el manejo de los tiempos

La Administración llegó tarde a la crisis de Nissan, así naufragó el eje Barcelona-Tokio

Ministerio de Industria y Generalitat presentaron juntos a principios de año un plan para traer un nuevo modelo a la planta de Zona Franca. Pero su momento ya había pasado

Foto: Protestas de los trabajadores de Nissan frente a la planta de Barcelona. (Reuters)
Protestas de los trabajadores de Nissan frente a la planta de Barcelona. (Reuters)
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Este jueves, Madrid, ocho de la mañana. El consejero delegado mundial de Nissan, Makoto Uchida, llama a la ministra de Industria, Reyes Maroto. La suerte está echada para las plantas catalanas de Nissan: 3.500 puestos de trabajo perdidos y la mayor crisis industrial de Cataluña en 20 años. Fue el final del camino para unas administraciones —Gobierno, Generalitat— que llevaban meses intentando salvar las factorías. Se había trabajado, sí. Pero se había llegado tarde.

El esfuerzo tenía que haber comenzado mucho antes, en enero de 2018, cuando Nissan dejó de fabricar el Pulsar en Zona Franca. Sin el Pulsar, Zona Franca quedaba al 40% de su capacidad productiva. Y desde entonces ha caído por debajo del 21%, lo que es igual a una rentabilidad imposible. Es lo que pasa con la política industrial, precisa del largo plazo, no puede improvisarse en unos meses, por mucha buena voluntad que se ponga. Así que esta es la historia en cómo fracasó el eje Barcelona-Tokio, desatando una grave crisis industrial.

Junio de 2019. Tokio. Reyes Maroto se reúne con el vicepresidente de asuntos gubernamentales de Nissan, Osamu Goto. La acompaña el embajador en Japón, Jorge Toledo. Hace meses que los sindicatos llevan advirtiendo a la ministra del peligro del cierre de Nissan. Maroto no se ve con Hiroto Saikawa, el consejero delegado predecesor de Uchita. La empresa está en ese momento sacudida por el escándalo de Carlos Ghosn y la alianza con Renault pende de un hilo. Es uno de los problemas de llegar tarde, puede que cuando llegues no sea el mejor momento. La ministra recibe buenas palabras pero ningún compromiso firme.

Noviembre de 2019. De nuevo Tokio. La 'consellera' de Empresa, Àngels Chacón, se reúne en la sede de Nissan de nuevo con Goto y con la directora de relaciones internacionales de la compañía, Miyuki Takahashi. Pese a las tensiones del 'procés', la Generalitat y el Ministerio de Industria van a una en el tema Nissan. Con las cosas de comer no se juega. De nuevo, buenas palabras. El optimismo que expresa de manera oficial la 'consellera' no responde a las percepciones sino a una voluntad de mantener viva la partida.

Trabajadores de Nissan queman neumáticos en las protestas. (EFE)
Trabajadores de Nissan queman neumáticos en las protestas. (EFE)

Por eso, el Ministerio de Industria y la Generalitat presentan de manera conjunta a principios de año un plan que estudian en Tokio para traer un nuevo modelo a la planta de Zona Franca, la reclamación histórica de los sindicatos. Pero en ese momento la situación de Nissan a nivel mundial ya se encuentra muy deteriorada, pérdidas de 5.668 millones en este año fiscal. Fuentes cercanas a la multinacional explican que el plan de las administraciones españolas no era malo. Implicaba una inversión de 300 millones, de los que un porcentaje sin determinar, en todo caso menor por los condicionamientos de la UE, serían fondos públicos. Además, se contaba con la complicidad administrativa a todos los niveles, incluido el Consorcio de la Zona Franca, propietario de los terrenos de la fábrica. El problema radicaba en que poner en marcha el proyecto suponía dos años. Hasta entonces, la planta de Barcelona seguiría dando números rojos. De nuevo, la cuestión era el tiempo. Y de nuevo, el precio de haber llegado demasiado tarde.

Hace tres semanas, cuando Nissan detectó nervios en los despachos oficiales, se inició una ronda de contactos con las administraciones públicas

Madrid, hace tres semanas. Nissan inicia una ronda de contactos. La prensa lleva días publicando que la factoría está sentenciada. Se comunica a la ministra Maroto que el plan del Gobierno está estudiándose pero “como una opción más” y que depende de otros factores. Una semana después, en Barcelona se hace lo mismo con la Generalitat. En los dos casos, en los despachos oficiales empiezan a temerse lo peor y es cuando los responsables políticos comienza a sobreactuar, no tanto porque vayan a convencer a la multinacional sino por temor a que sus actuaciones no hayan sido entendidas por los votantes. Chacón llega a manifestarse junto a los trabajadores en Plaça Sant Jaume, y el secretario de Industria, Raúl Blanco, fija el coste del cierre en 1.000 millones, lo que suena más a amenaza que a análisis financiero.

Diplomacia del cierre

Y ya es de nuevo jueves y estamos en Barcelona. El consejo de Nissan se ha reunido y Zona Franca se cierra. Informan a la ministra Gianluca de Ficchy, presidente de Nissan Europa, y Frank Torres, el nuevo director de la planta de Zona Franca, que tiene que tutelar el cierre, que se ha fijado para diciembre. Se inicia una frenética ronda de contactos con las federaciones sindicales, al más alto nivel en Cataluña. También con la Generalitat, y así se contacta con el vicepresidente económico, Pere Aragonès, y con la 'consellera' de Empresa, Àngels Chacón. Se cuidan, por tanto, las formas, manteniendo al tanto de la crisis tanto a ERC como a JxCAT, la coalición de gobierno en la Generalitat, Administración que tendrá que aprobar los 3.500 despidos. El eje Tokio-Barcelona ha seguido operativo hasta el final, pero ha terminado en fracaso.

La Administración llegó tarde a la crisis de Nissan, así naufragó el eje Barcelona-Tokio

Con tanta precipitación, a los políticos solo les queda el lamento. Quim Torra comparece en rueda de prensa asegurando que “no da por definitiva la decisión de Nissan”. Pablo Iglesias alude incluso al mantra de la “nacionalización”. Pero todos los factores han jugado en contra. La falta de un modelo de Nissan desde hace mucho, la sobrecapacidad productiva instalada de Renault tanto en España como en Europa, el fichaje de Luca de Meo por el gigante francés, que también ha llegado tarde. Nadie sabe qué hubiera pasado con Zona Franca si hubiese fichado por Renault un año antes. La caída de Carlos Ghosn, tensionando al máximo la alianza con Renault. Absolutamente todo se ha conjurado contra la planta de Barcelona. Si a esto se suma una falta endémica de política industrial en Cataluña, jaque mate.

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