PÉRDIDAS DE 517 MILLONES EN 2019

Abengoa pide un nuevo rescate de 250M a la banca y el ICO escudándose en el covid

Entró en 'default' en 2019 al no poder abonar parte de la deuda pendiente de pago. Aflora otro agujero de 388 millones en una filial, negocia 300M en avales y renegocia deuda con proveedores

Foto: Empleados, en la entrada de la sede de Palmas Altas en Sevilla. (Fernando Ruso)
Empleados, en la entrada de la sede de Palmas Altas en Sevilla. (Fernando Ruso)

Tercer rescate financiero que lanza Abengoa a la banca en cuatro años, esta vez con la sombra del covid pero también tras no poder abonar en 2019 parte de las deudas pendientes del segundo rescate. Lo que técnicamente se conoce como default y que dejó a Abengoa con pérdidas netas de 517 millones el pasado año, y con patrimonio neto negativo. La empresa ha presentado sus resultados anuales casi dos meses después de lo habitual, ya que su auditor PwC exigió un nuevo plan de viabilidad y negocio que hiciera creíbles esas cuentas. Y en ese plan, la empresa concreta que negocia un nuevo préstamo de 250 millones a cinco años con banca e ICO acogiéndose al marco de apoyo del Gobierno por el coronavirus (el Estado avala hasta el 70% del préstamo). Es una de las cuatro medidas en que trabaja para seguir adelante.

El motivo oficial alegado por Abengoa para no entregar sus cuentas a finales de febrero fue que se estaba haciendo una reevaluación del valor de la participación de Abengoa en su filial Abenewco 2. Ese análisis ha aflorado un agujero de 388 millones en la matriz Abengoa SA que hay que tapar, y que no está provocado por el impacto del covid. Y es que la empresa reconoce que esta situación de desfase patrimonial procede en buena medida de los 682 millones de deuda vencida con proveedores y otros acreedores, lo que se suma al impacto en su cuenta de resultados del 'default' en su deuda bancaria.

La compañía quiere encauzar la situación con los proveedores asignándoles derechos preferentes de cobro en caso de venta de activos o entradas de caja previstas, convirtiendo deuda en capital y llegando a acuerdos para evitar salidas de caja ahora y a futuro. Con respecto al 'default' en que incurrió en 2019, Abengoa explica que está negociando dispensas con los acreedores de tres tramos de la deuda reestructurada cuyos vencimientos no se han podido afrontar. Y también les ofrecerá capitalizar deuda, algo ya previsto entre las condiciones en que se cerró el segundo rescate el año pasado.

Esos tres tramos suman 3.200 millones sobre 6.000 millones en total a cierre del año pasado. Tras el impago, han pasado contablemente a clasificarse a valor de reembolso en los resultados de 2019 y han influido de manera determinante en la generación de pérdidas netas. En general, Abengoa resume todas estas acciones como "una modificación significativa de la deuda comercial y financiera de Abengoa SA, principalmente a través de la conversión de la deuda en préstamos participativos con el fin de restablecer el equilibrio patrimonial de Abengoa SA".

Obras y licitaciones paradas

Junto a esa futura liquidez de 250 millones, la renegociación de pagos a proveedores en mora, y los cambios y reestructuración de las condiciones de varias emisiones de deuda (algunas de ellas, en 'default'), Abengoa explica que en cuarto lugar va a negociar líneas de avales por 300 millones para poder licitar. Proyectos en marcha, y licitaciones, se han visto paralizadas dentro y fuera de España estos últimos meses por problemas con suministradores o por decisiones de las autoridades en cada país. Al mismo tiempo, Abengoa negocia con los bancos que le dieron avales previamente, incluida la entidad semipública Cesce, cambios en las condiciones de esos avales para reducir su coste y extender su vencimiento.

Abengoa prevé tener enfilado en junio todo este plan de choque para lograr sobrevivir. La compañía facturó 1.493 millones en 2019, un 15% más, y un resultado bruto antes de impuestos y gastos financieros de 300 millones, un 60% más. Incluyó esa subida algunos ingresos extraordinarios y la entrada en operación de una gran planta en México. La cartera de obras a cierre de 2019 se redujo a 1.514 millones, desde 1.775 millones a cierre del año anterior. Los nuevos contratos sumaron 1.100 millones, la cifra más baja de los tres últimos años. La firma cerró el año con 14.000 empleados.

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