Siete diferencias entre PharmaMar y Oryzon al vender sus 'avances' sobre el covid-19
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Siete diferencias entre PharmaMar y Oryzon al vender sus 'avances' sobre el covid-19

José María Fernández Sousa lleva más de un mes alimentando las expectativas sobre el posible uso de su medicamento

placeholder Foto: El medicamento de PharmaMar utilizado para un ensayo. (EFE)
El medicamento de PharmaMar utilizado para un ensayo. (EFE)

Mientras China y EEUU lideran la carrera contrarreloj por descubrir la vacuna o tratamiento contra el coronavirus, algunas firmas españolas asoman la cabeza para reclamar su cuota de atención en este reto global de la industria farmacéutica. Y como en botica, hay de todo, casos de grosero oportunismo y otros más ajustados a la ortodoxia, como demostró el pasado viernes la catalana Oryzon Genomics. Nada que ver con el mes de 'show' de la gallega PharmaMar. Estas son las siete diferencias.

1.- El pasado 24 de abril, Oryzon informó al mercado sobre la aprobación de la Agencia Española del Medicamento para llevar a cabo un ensayo clínico en Fase II con vafidemstat en enfermos graves de covid-19. Es, al menos, el mínimo producto viable. Hace un mes, el pasado 13 de marzo, PharmaMar anunció los resultados “positivos” en fase preclínica de su fármaco Aplidin llevados a cabo por investigadores del CSIC, después de la liebre que soltó en una rueda de prensa 10 días antes.

2.- El martes 3 de marzo, José María Fernández de Sousa compareció en rueda de prensa como presidente de PharmaMar con motivo de los resultados de 2019, donde perdió más de 11 millones de euros. En esa cita, donde afirmó tener “altas expectativas” sobre la capacidad terapéutica de su fármaco contra el coronavirus, obvió informar sobre las dudas manifestadas por la Agencia Europea sobre el antitumoral Yondelis, el medicamento estrella de la empresa. Ese día, subió en bolsa más del 15%.

Foto: El presidente de PharmaMar, José Mª Fernández de Sousa. (EFE)

3.- El primer comunicado oficial de PharmaMar apenas aportaba información relevante. Ni siquiera contó que la aplidina, por sus efectos secundarios, no está aprobada ni en España ni en la Unión Europea. Oryzon, sin embargo, ha dado detalles sobre la estructuración del ensayo (tiempos y costes), dejando claro que es algo embrionario y aclarando que no son expertos en virología. La gallega tampoco es experta en el área, pero prefiere obviarlo, pues las investigaciones las hace en realidad el CSIC.

4.- Si las diferencias están en los matices, en la bolsa priman las expectativas. PharmaMar acumuló un importante 'rally' antes de la semana negra del 9 de marzo gracias a su puesta en escena. El desplome de los mercados no le ha impedido acumular una revalorización superior al 100% en siete semanas (vale 1.200 millones) y estar en máximos desde 2008. En el caso de Oryzon, el impacto bursátil ha sido también positivo, casi un 30% en dos sesiones, aunque no llega a 200 millones de capitalización.

5.- Para conseguir este tirón, Fernández de Sousa ha seguido avivando la llama de la expectación. A comienzos de abril, la farmacéutica informó de la presentación ante la Agencia Española del Medicamento de su ensayo clínico, ni siquiera su aprobación, como hizo Oryzon. Y por el camino, el empresario gallego ha concedido entrevistas por doquier, sin miedo a contradecirse —“podremos confirmarlo en menos de un mes”—, para sembrar la esperanza sobre su medicamento.

Foto: (EFE)

6.- Para llevar a cabo esta estrategia, se ha servido de personajes populares como Jesús Calleja, que ha entrevistado desde su cuenta de Instagram al científico del CSIC que lleva a cabo el ensayo clínico y también al propio Fernández de Sousa. Munición para cebar al inversor popular. El que fuera alma mater de Zeltia ha conseguido ser el centro de atención y rebautizarse (no por ‘El Mundo Today’) como “el bioquímico y millonario empresario gallego que podría curar el covid-19 con la ayuda del mar”.

7.- En la entrevista con el presentador, el presidente de PharmaMar da a entender que el regulador no les deja empezar, problema que no ha tenido Oryzon. Pero se atreve incluso a pronosticar que el fármaco debería darse en etapas iniciales de la enfermedad (a un amplio porcentaje de la población), sin advertir de los posibles efectos secundarios, pues este fármaco —Aplidin— ni siquiera se aprobó en Europa como cuarta linea de tratamiento para el mieloma múltiple en pacientes crónicos.

PD. En el mundo científico, las pruebas de laboratorio no son concluyentes hasta que no se prueban en personas. Así acaban de hacerlo gigantes como Sanofi o Gilead para informar de los resultados negativos de sus primeras pruebas. Cabe el consuelo de que PharmaMar al menos ha sido excepcionalmente clara en una cosa: las investigaciones realizadas con Aplidin son en el coronavirus humano HCoV-229E, uno muy similar al covid-19, pero no el que nos ocupa y preocupa desde hace meses.

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