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La quiebra del 'banquero rojo' y Luis Alfonso de Borbón devora los ahorros de Venezuela

Un tribunal de Curazao ha declarado en quiebra al Banco del Orinoco, utilizado por miles de venezolanos para asegurar sus ahorros fuera del alcance del Gobierno de Nicolás Maduro

Foto: Víctor Vargas (izquierda) y Luis Alfonso de Borbón.
Víctor Vargas (izquierda) y Luis Alfonso de Borbón.

Miles de venezolanos, muchos residentes en España, habrían perdido sus vitales ahorros en moneda extranjera debido a la quiebra del Banco del Orinoco (BDO) en la Antilla holandesa de Curazao, propiedad del magnate venezolano Víctor Vargas y del que es directivo su yerno Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez-Bordiú.

Los depositantes de la entidad denuncian haber sido engañados por Vargas —apodado ‘el banquero rojo’ por sus nexos con el fallecido Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro-. Aseguran que el banco —filial del grupo venezolano Banco Occidental de Descuento— les prometió asegurar sus fondos lejos de las turbulencias financieras del país caribeño. Cuando quisieron recuperarlos, fue demasiado tarde.

El magnate venezolano Víctor Vargas, en una comparecencia. (Reuters)
El magnate venezolano Víctor Vargas, en una comparecencia. (Reuters)

La semana pasada, el Tribunal de Primera Instancia de Curazao declaró en quiebra al Banco del Orinoco por considerar que la entidad no puede hacer frente a sus cuantiosas deudas tras comprobar que había utilizado “documentos falsos” para justificar su solvencia financiera.

El Banco Central de Curazao y San Martín ya había intervenido el banco para investigar la “existencia y cantidad” de activos externos con el objetivo de cumplir con los acreedores. Su radiografía fue demoledora: su posición financiera es “deplorable”, con “muy pocos activos y deudas considerables” y un supuesto patrimonio “inexistente”.

“Desafortunadamente, el Banco [Central de Curazao] no ha sido capaz de ubicar ningún activo sustancial del Banco del Orinoco. Esto significa que actualmente los fondos son insuficientes para satisfacer a los acreedores del Banco del Orinoco ni para pagar las nóminas o ningún otro beneficio laboral”, dijo el banco central en una circular distribuida entre los empleados.

Fachada de la sede del Banco Central de Venezuela. (Reuters)
Fachada de la sede del Banco Central de Venezuela. (Reuters)

Por el momento, se desconocen con precisión tanto el número de afectados como los montos de los depósitos en vilo. La Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores de Venezuela indicó que unas 300 personas han acudido a la asociación para adherirse a cualquier acción que se pueda ejecutar para recuperar sus ahorros. Algunos afectados hablan de 19.000 clientes con problemas y unos 750 millones de dólares de depósitos en juego, pero El Confidencial no ha podido confirmar de forma independiente estas cifras.

En el último balance del Banco del Orinoco (enero de 2019), la entidad aseguró disponer de unos activos valorados en 1.165 millones de dólares y 700 millones de dólares en depósitos. Sin embargo, el grueso de estas cifras podría estar sustentado en la cartera de bonos soberanos y de la petrolera estatal PDVSA, que tiene anotados en su balance al precio de adquisición. Pero la crisis económica del país ha derrumbado el precio de los papeles en los mercados por el creciente temor a un 'default' y la demora en el pago de intereses.

Vargas ha acusado al Banco Central de Curazao en declaraciones a la prensa de tomar “medidas irracionales y discriminatorias” y ha solicitado un arbitraje internacional contra el Gobierno de Curazao y el banco central “para proteger los activos del banco”. Además, el banquero aseguró que en el momento de la intervención la entidad contaba con 55 millones de dólares disponibles en caja que ahora han desaparecido. El Confidencial contactó con el Banco del Orinoco y con el Banco Occidental de Descuento —casa matriz del grupo financiero de Vargas— para que expusieran su versión del caso, pero hasta el momento no han contestado.

El Banco Occidental de Descuento salió al paso de las insinuaciones publicadas por algunos medios venezolanos, y replicadas por algunos diarios en España, que de que Luis Alfonso de Borbón podría ser investigado por la Fiscalía de Curazao debido a la quiebra de su filial Banco del Orinoco. "En virtud de que algunos medios digitales han hecho eco de informaciones falsas, que han corrido de forma anónima en medios sociales sobre una supuesta imputación o investigación contra el señor Luis Alfonso de Borbón y otros directores del Grupo FInanciero BOD, aclaramos que esa información no es cierta, y no existe tal investigación en la Isla de Curazao ni en ninguna otra jurisdicción", dijo el grupo financiero.

Fuera de control

Carlos Castellanos, un jubilado venezolano de 82 años, fue uno de los primeros en avisar de las irregularidades que acabarían derribando el banco. “A partir de 2016, empezaron a poner problemas para retirar mis ahorros. El dinero estaba en certificados de depósito, que cada cierto periodo se renuevan automáticamente. Así que cada vez te hacían rellenar formularios y presentar requisitos como manera de perder tiempo para que se te venciera el plazo y tus fondos volvieran estar inmovilizados”, relata a El Confidencial.

Castellanos fue afortunado y, después de años de reclamar por todas las vías posibles y airear sus denuncias en algunos medios, el banco le devolvió 87.000 dólares de sus ahorros. Este antiguo productor avícola, que ahora reside en Colombia, continuó denunciado por redes sociales a la entidad para evitar que otros se vieran en su misma situación.

El férreo control cambiario —vigente en Venezuela desde 2003— hacía que el negocio fuera muy tentador para los potenciales clientes. El Banco Occidental de Descuento, el quinto más grande del país con casi seis millones de clientes, llevaba casi una década captando depositantes en Venezuela, a los que ofrecía dólares a un precio preferencial, ya fuera para ahorrar o para realizar transacciones comerciales. Los fondos eran depositados en alguna de las filiales del grupo en el extranjero (Curazao, Panamá, Antigua o República Dominicana) y pagaban intereses a cambio de permanencia.

“El banco me dijo de cambiar los bolívares a dólares a una tasa muy buena y durante los primeros años no hubo problemas. Por eso, como muchos venezolanos, cuando la crisis se agravó decidimos vender todo en Venezuela para emigrar”, relata.

Los primeros indicios de irregularidades surgieron el año pasado, cuando algunos medios se hicieron eco de las primeras quejas de clientes de los que el banco tenía “secuestrados” sus ahorros. Desde entonces, el número de denunciantes creció y se organizaron en varias asociaciones que todavía siguen reclamando sus fondos y estudian estrategias legales para recuperarlos.

La quiebra ha afectado a grandes y pequeños patrimonios. Es el caso de Jorge S., venezolano radicado en Madrid, quien da por perdidos los poco más de 2.000 dólares que tenía en el Banco del Orinoco. “Es una cifra chiquita, pero para mí es un dinero importante”, dice. Abrió su cuenta en Panamá en 2014, buscando una manera de repatriar los ahorros conseguidos durante años trabajando en el extranjero.

“Un amigo me habló de esto y fui a una de las oficinas que quedan en el sector financiero de Caracas, en El Rosal. Me trataron maravillosamente. Llené las planillas [formularios] y a los días me dieron las tarjetas. Durante años las estuve utilizando, también en España, hasta que un día descubro que el dinero está atrapado y ya no puedo sacarlo. Lo doy por perdido”, dice.

La intervención del Banco del Orinoco ha generado un efecto dominó sobre todo el grupo Banco Occidental de Descuento (BOD), del que Vargas es presidente y Luis Alfonso de Borbón es director suplente.

Luis Alfonso de Borbón. (EFE)
Luis Alfonso de Borbón. (EFE)

En Panamá, el regulador bancario intervino AllBank, en cuyo consejo también figuran Vargas y Borbón, mientras que las entidades de Antigua (Boi Bank) y República Dominicana (Bancamérica) están bajo vigilancia, amenazando con generar un pequeño cataclismo bancario en el Caribe. En Venezuela, las autoridades intervinieron el BOD durante 24 horas, para después retirar la medida sin más diligencias y con un comunicado en favor del propio banco investigado.

El Boi Bank de Antigua también ha sido señalado desde 2018 por algunos de sus depositantes, quienes organizaron una asociación de afectados para interponer una denuncia ante la Fiscalía venezolana que por el momento no ha prosperado. Vargas, quien reside en República Dominicana, también tiene aseguradoras, firmas de servicios petroleros e inversiones inmobiliarias. Pero la situación real de su patrimonio, afectado por la crisis financiera venezolana, sigue siendo un misterio.

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