INDRA COORDINARÁ EL PROYECTO FCAS

Airbus presiona a Gobierno y Zarzuela por la coordinación del nuevo Eurofighter

Guillaume Faury ha estado ya con la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, y con el presidente de la SEPI, Vicente Fernández. Este miércoles visita la Moncloa y el jueves, la Zarzuela

Foto: La maqueta del futuro caza europeo FCAS. (Reuters)
La maqueta del futuro caza europeo FCAS. (Reuters)

Airbus se ha colado en los principales centros de poder en España esta semana, en medio del sainete político que vive el país. El grupo está desplegando toda su capacidad de 'lobby' ante la Administración por la decisión del Gobierno de elegir a Indra como empresa coordinadora nacional del nuevo caza militar Eurofighter en detrimento del gigante aeronáutico. El denominado FCAS (Future Combat Air System) tiene a España como uno de los tres socios clave junto a Francia y Alemania.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Industria, Reyes Maroto, así como el presidente de la SEPI, Vicente Fernández, entre lunes y martes; y la ministra de Defensa, Margarita Robles, seguida del rey Felipe VI cierran entre hoy y mañana esta ronda, la de más alto nivel desarrollada en España por Guillaume Faury desde que accedió al cargo en abril. El grupo europeo ha advertido al Gobierno de que elegir a Indra en lugar de a Airbus, en un programa que es el mayor de la defensa europea y el más relevante de las dos próximas décadas, pone en riesgo la estructura de la empresa en España.

Sin embargo, según documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, todos los representantes públicos han transmitido y transmitirán hoy los mismos mensajes a Airbus. Primero, que elegir una empresa 100% nacional es la mejor vía para desarrollar tecnológicamente la industria española, y no solo la vertiente de producción, para hacerla líder en alguno de los sistemas, equipos y radares que conformarán el FCAS. Segundo, que desean la cooperación entre Indra como coordinador y Airbus como contratista de referencia, aunque la decisión es firme y buscan que Indra se sitúe en posición de igualdad con la propia Airbus (coordinadora en Alemania) y Dassault (en Francia).

Felipe VI (d) recibe en audiencia al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
Felipe VI (d) recibe en audiencia al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

Airbus presiona. Ya ha puesto en cuestión las capacidades instaladas en España que dan trabajo a 12.600 empleados de forma directa si finalmente no gestionan un presupuesto de 6.000 millones de euros por parte de España en su inicio. Pero el Gobierno insiste en que se trata de una cuestión de soberanía nacional. En el Ejecutivo ven esto como "la decisión estratégica de defensa más importante tomada en los últimos 25 años en España" para el programa europeo de defensa con más ambición de la historia de Europa con unas exigencias presupuestarias muy elevadas y sin precedentes. El Ejecutivo resalta que así entra y se asegura igualdad de condiciones con Francia y Alemania: "Pone a una empresa española al nivel de Airbus, la coordinadora del Gobierno alemán, y Dassault, la coordinadora del Gobierno francés".

En este sentido, el Gobierno estima que FCAS es un programa crítico para España en clave de soberanía, desarrollo tecnológico e industrial y creación de empleo de alta cualificación. Sus efectos se extenderán a la industria española durante los próximos 20 años al menos. "Debe ser considerado como un proyecto de Estado". Así, España se encuentra ante la oportunidad de liderar algunos de estos pilares del programa y aprovechar la financiación y el impulso de un programa de estas dimensiones para desarrollar un sector potente de sistemas de defensa con capacidad exportadora. Lo que supone resucitar la vieja idea que puso encima de la mesa el Gobierno de Zapatero de tener un campeón nacional en defensa. Para ello, cuenta ya con el exministro de Industria Miguel Sebastián en el consejo de administración de Indra.

Por ello, el Ministerio de Defensa quiere garantizar, mediante la firma de los correspondientes acuerdos de seguridad, la protección de los intereses esenciales de la defensa de España, así como la protección del proceso de capacitación industrial y tecnológico necesario. Garantizar el suministro y la libertad de uso por parte de la Administración frente a los intereses externos que puedan ejercer control o influencia sobre los mismos. Dicho de otro modo, el Gobierno cree que con Indra un escalón por encima de Airbus salvaguarda mejor los intereses del país y todo lo que tiene que ver con la inteligencia.

Por primera vez en la historia, España asiste al lanzamiento de un programa aeronáutico en el que el protagonista no es el avión, sino un sistema de gran complejidad en el que el reto tecnológico reside de un modo muy especial en la nueva generación de sensores inteligentes (radares, defensa electrónica, optrónica, etc.), plataformas autónomas, novedosos sistemas de comunicaciones, estaciones terrestres, almacenamiento y explotación masiva de datos en tiempo real, inteligencia artificial y soporte a la decisión, interfaces avanzadas y realidad aumentada para el piloto y los operativos terrestres así como nuevas capacidades electrónicas capaces de procesar el exigente entorno de datos e información planteado. Toda la disrupción digital y electrónica empaquetada en un sistema de combate complejo diseñado para responder al escenario de amenazas y al entorno operativo que se aproxima. Mucho poder como para dejarlo en manos de un tercero.

En menos de un año, el actual Ejecutivo ha reactivado programas de defensa paralizados por su antecesor, tales que el carro de combate VCR 8x8, la fragata F110, el submarino S80, la nueva generación de satélites de comunicaciones militares Spainsat NG o la modernización de los helicópteros Chinook, entre otros.

Pese a todo, el Gobierno pide colaboración con Airbus que, según comenta, será junto con Indra la empresa de referencia de este programa. Pero además de las cuestiones relacionadas con la defensa, ve en el programa FCAS una oportunidad para la adquisición de tecnologías de indudable utilidad para otros muchos sectores industriales nacionales, incluidas universidades y centros tecnológicos, ya que en la mayoría de los casos se desarrollarán tecnologías de carácter dual, y por lo tanto serán de aplicación no solo al sector de defensa, sino también a otros muchos sectores clave del tejido industrial nacional (energía, aeroespacial, transporte, medicina, telecomunicaciones, automoción, etc.).

Foto de archivo del CEO de Airbus, Guillaume Faury. (Reuters)
Foto de archivo del CEO de Airbus, Guillaume Faury. (Reuters)

A las críticas lanzadas por Airbus en los últimos días, España responde que dispone de empresas que han demostrado sobradamente su capacidad para participar en grandes consorcios europeos aportando valor y tecnologías de primer nivel. De hecho, el papel de Indra no significa que el programa no permita también un impulso a la industria aeronáutica nacional o al sector de los motores, que tendrán su correspondiente participación en la fase de producción y, aunque en menor medida, también en la de desarrollo.

Este conflicto se da tras diversas tiranteces entre el Gobierno y Airbus. El cambio de la dirección de los programas de aviones de transporte militar de Aribus —C295 y A400M— a Múnich hace unos años fue recibido como un mazazo por el Gobierno de España.

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