LA FUSIÓN INDRA-ITP NO ES SUFICIENTE

Dassault pide a Airbus más socios españoles (y alemanes) para el futuro Eurofighter

El grupo francés, socio minoritario en el consorcio con Airbus que desarrolla el FCAS, quiere ampliar la nómina de proveedores. España puede crear un polo industrial en torno a los sistemas

Foto: La maqueta del futuro caza europeo FCAS. (Reuters)
La maqueta del futuro caza europeo FCAS. (Reuters)

El tiempo vuela y el proyecto de futuro sistema de combate aéreo (FCAS, en sus siglas en inglés) que sustituirá al actual caza de combate europeo Eurofighter está cogiendo velocidad de crucero. Tras la firma oficial en el Paris Air Show en junio por parte del ministerio de Defensa de la incorporación de España al grupo de naciones fundadoras del proyecto, junto a Francia y Alemania, las dos compañías impulsoras del programa están atrayendo socios industriales. Airbus y el grupo francés Dassault (que viene fabricando con gran éxito el caza Rafale) están justamente ahora configurando ese panel de proveedores. Y España tiene una gran oportunidad industrial, al mismo tiempo que un reto clave que superar para aprovecharla: contar con empresas que puedan aprovecharla y desarrollarla.

Dassault pretende que, como fruto de las cargas de trabajo que se deriven hacia las tres naciones fundadoras, haya empresas potentes que se sumen al programa. Especialmente en Alemania y España. Con ello, de alguna manera, se evitaría que la subcontratación sea asumida por la propia Airbus en los dos países fuera de Francia, país en el que los dos socios tienen sus instalaciones clave. En este sentido, el grupo galo Thales, el gran grupo tecnológico y de Defensa del país vecino, tendrá un papel protagonista. Y, a semejanza de él, Dassault está solicitando a Airbus incluir otras empresas de peso procedentes de los otros dos países.

Según diversas fuentes conocedoras de esas negociaciones, la futura empresa nacida de la fusión entre Indra e ITP (une tecnologías de Defensa y aeronáutica con la fabricación de motores civiles y militares) es un candidato claro. La fusión ha sido de hecho espoleada por Airbus en España para contar con al menos un nombre de peso que incorporar al programa FCAS. Ambas empresas ya son, junto a Airbus, las tres principales que desde España participan en el actual Eurofighter, del que España ha adquirido 87 unidades por 11.500 millones de euros. Indra fabrica tarjetas electrónicas; ITP, parte del motor, en concreto las toberas de los dos propulsores; y Airbus España, una de las alas (en Getafe).

Airbus y Dassault están desarrollando durante este año y el próximo, para entregar luego a los tres gobiernos, un estudio de concepto del futuro sistema que incluirá aviones tripulados de varios tipos (el propio nuevo caza, aviones de reabastecimiento y logísticos) no tripulados, instalaciones en tierra y también buques. Lo que sí ha dejado claro Airbus es que no habrá varias líneas de ensamblaje final del FCAS, sino solo una para racionalizar costes.

A la busca de candidatos

Adicionalmente, y desde junio coincidiendo con el Paris Air Show, ambas empresas presentaron también una propuesta industrial para desarrollar los primeros modelos demostradores a escala real. En el marco de esta propuesta, los dos socios avanzaron que van a buscar en Europa y fuera de ella la colaboración de start-up, pymes e instituciones de investigación especialmente en el ámbito del software, para sumar innovación a FCAS. En el caso de Alemania, según las mismas fuentes, será la exfilial de Airbus vendida al fondo KKR, Hensoldt, quien aspira a lograr contratos relevantes. Está especializada en radares, óptica electrónica y aviónica (sistemas embarcados), áreas en las que también opera Indra.

Pero, más allá de Indra que participada en un 20% por el Estado español (Sepi), se abre un gran vacío. "España tiene hoy, como ocurrió en la década de los '90 con la incipiente fibra de carbono como material aeronáutico, una gran oportunidad para desarrollar un polo de conocimiento en torno a sistemas embarcados y radares. Pero hace falta una voluntad clara por parte del Gobierno, como la que se dio en los 90 logrando que España sea hoy un país referencia mundial en aeroestructuras de fibra de carbono", explica una de las fuentes consultadas.

Un Eurofighter de la fuerza aérea alemana. (Reuters)
Un Eurofighter de la fuerza aérea alemana. (Reuters)

Pero la cuestión es qué empresas están preparadas para entrar como socios industriales y financieros -asumiendo riesgos de desarrollos tecnológicos-, y aprovechar esta oportunidad. Nombres como los de Sener (antiguo dueño del 50% de ITP), GMV o Aernnova (que está pujando por plantas de Bombardier en Irlanda), entre otros, suenan como candidatos a ser socios de primer nivel. Contratistas directos con Airbus-Dassault, tanto para sistemas como para elementos de fuselaje. Pero nada está claro aún.

Además de Indra, ITP y Airbus España, en nuestro país hay 300 pymes que trabajan para el actual Eurofighter, según datos del ministerio de Defensa. En ese caladero es donde, cada uno por motivos diferentes, Dassault y el ministerio que dirige Margarita Robles quieren identificar esos potenciales candidatos a implicarse con determinación en el programa FCAS. En el programa Eurofighter, cuyo coste estimado es una cuarta parte del que tendrá el FCAS (en torno a 100.000 millones de euros), España ha captado hasta ahora en retorno industrial más del 50% de su inversión (los 11.500 millones citados). Lo que da idea, en términos económicos, de la enorme opción de negocio del futuro sistema de combate europeo.

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