POR EL CONTRATO CON LA LIGA ITALIANA

Roures y su inversor chino meten en pérdidas a Mediapro y la endeudan en 920M

La productora audiovisual, en fase de salida a bolsa, registra números rojos por el deterioro de activos y la provisión por el contrato para hacerse con la liga italiana de fútbol

Foto: El empresario y socio-gestor de Mediapro, Jaume Roures. (EFE)
El empresario y socio-gestor de Mediapro, Jaume Roures. (EFE)

2018 fue un año excepcional para Mediapro. En todos los sentidos, buenos y malos. La conocida productora de televisión, cine y gestora de derechos deportivos vivió un cambio accionarial relevante, con la entrada del grupo chino Orient Hontai, que compró el 53% del capital por 1.562,57 millones de euros. A la par, la compañía dirigida por Jaume Roures y Tatxo Benet multiplicó por más de cuatro veces el endeudamiento del grupo, que cerró en pérdidas por el conflicto con la liga italiana. Unas cifras que se conocen a las puertas de la salida a bolsa.

Según fuentes financieras, Mediapro cerró el pasado año con unas pérdidas de 45,80 millones provocadas por la provisión del adelanto de 64 millones para hacerse con los derechos de la Serie A, la primera división italiana, contrato por el que dio un anticipo de 52 millones y que ahora discute en los tribunales. “Estamos negociando actualmente su recuperación”, explica la compañía, que añade que su política ha sido siempre la prudencia. “Preferimos provisionar y luego recuperar. Lo hemos hecho, por ejemplo, durante todo el conflicto con Prisa”, aseveran para enfatizar el largo litigio con el dueño de ‘El País’, cuya sentencia final y favorable se conoció hace dos meses.

Sin tener en cuenta este impacto, Mediapro hubiera conseguido aumentar su beneficio neto hasta los 159 millones, desde los 127 millones de 2017. Por su parte, el beneficio bruto de explotación o ebitda, la métrica que se suele utilizar para valorar este tipo de compañía, se situó en 168,62 millones de euros, con un descenso del 10,87%, por la citada provisión. Sin ella, el grupo, que tiene una plantilla de más de 6.000 personas, hubiera ascendido a 220 millones, según explica la multinacional, por lo que hubiera crecido un 16,27%.

Los ingresos netos fueron de 1.907,07 millones, un 18,3% más respecto a los 1.611 millones de 2017, lo que prueba, según Mediapro, la positiva evolución de las cuentas. Para el grupo, que pretende salir a bolsa entre finales de este año y principios de 2020, el último ejercicio no es comparable por los gastos en que incurrió derivados de la venta del 53% del capital a Orient Hontai y por los costes de la refinanciación.

Porque el nuevo máximo accionista de la productora aprovechó su entrada en el capital para cargar de deuda a su matriz al firmar un nuevo crédito sindicado de 920 millones de euros. Una línea de crédito —que sustituyó al préstamo anterior de 200 millones— con vencimiento en 2024 y dividida en tres tramos. El precio acordado por Mediapro oscila entre el 3,75% de una póliza de crédito de 60 millones y el 7,5% de un tramo subordinado de 180 millones. La media es del 4,5% de la parte —300 millones— que tiene que amortizar en 2024 y el ‘bullet’ (un solo pago al final del crédito) de 380 millones en 2025.

La nueva financiación, facilitada por 40 inversores, principalmente Deutsche Bank, Citi y Goldman Sachs, tuvo unas comisiones asociadas de 87,88 millones en concepto de aseguramiento y de la emisión de deuda bajo par. Por lo tanto, el importe neto abonado fue de 816 millones. Adicionalmente, Mediapro pagó por la formalización del préstamo 15,60 millones, que contabilizó como menor valor del préstamo.

Mediapro también explica como motivo significativo de estos resultados la amortización del fondo de comercio generado en la compra, que tuvo un impacto contable, pero no en la caja del grupo. El fondo de comercio o diferencia entre el valor real y el pagado por la compañía ascendió a 811 millones tras aplicar un deterioro de determinados activos y pasivos por 396,87 millones. Porque de los 1.562,57 millones pagados por Orient Hontai, 925,29 millones fueron los recibidos por los vendedores iniciales y los restantes 479,32 millones fueron a parar a los accionistas —la multinacional WPP, Roures y Benet—, que los reinvirtieron en la nueva sociedad matriz de Mediapro. Los 165,88 millones adicionales fueron depositados en una cuenta especial y se irían abonando una vez comprobados determinados riesgos del grupo.

Desde la compañía argumentan que el ejercicio 2018 no es comparable dados los acontecimientos excepcionales descritos anteriormente. Por ello, fuentes financieras implicadas en la salida a bolsa sostienen que los resultados operativos, descontados los impactos extraordinarios, permiten mantener el objetivo de conseguir una valoración de unos 3.000 millones de euros para 2020. Otras fuentes discrepan de este optimismo y ponen como ejemplo el reciente estreno bursátil de Wanda Sports, la empresa socia del Atlético de Madrid, que se ha hundido un 50% en apenas una semana de cotización.

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