NEGOCIA DESPRENDERSE de su PARQUE 'OFFSHORE'

Iberdrola ultima la venta de sus gigantes marinos por unos 1.000 millones

Varios fondos de infraestructuras se han dirigido a la multinacional para comprarle algunos de los proyectos que ya le han sido adjudicados para desarrollar parques eólicos sobre el mar

Foto: Instalación de la subestación Andalucía II en el parque eólico marino East Anglia One. (Reuters)
Instalación de la subestación Andalucía II en el parque eólico marino East Anglia One. (Reuters)

Iberdrola quiere seguir con su rotación de activos, especialmente los de renovables, para captar dinero fresco con el que financiar sus próximas inversiones. Según han indicado distintas fuentes, la compañía eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán está en negociaciones avanzadas para vender parte de su cartera de parques eólicos marinos u ‘offshore’. La operación, pendiente de definir los activos de los que se va a desprender, va a oscilar entre los 700 y los 1.000 millones de euros, según otras fuentes conocedoras de las conversaciones.

Estas fuentes indican que varios fondos de infraestructuras se han dirigido a la multinacional española con sede en Bilbao para comprarle algunos de los proyectos que ya le han sido adjudicados para desarrollar parques eólicos sobre el mar. De hecho, solo en Alemania, Iberdrola tiene tres activos en marcha en los que tiene previsto invertir unos 2.500 millones de euros. Uno de ellos es Wikinger, definido como “un emblema para Iberdrola” y que fue inaugurado en octubre de 2018 con un gran despliegue mediático y de autoridades locales.

Otras fuentes señalan que Iberdrola podría vender una participación por debajo del 50% en Wikinger, situado en el mar Báltico y en el que invirtió 1.400 millones para ponerlo en operación. El parque, con una potencia de 350 MW, recibe un precio regulado de 190 euros por cada megavatio y hora durante los próximos 11 años y medio, frente a los 60 megavatios/hora del mercado alemán. Un precio fijo muy atractivo para fondos de infraestructuras que buscan rentabilidad segura a medio y largo plazo.

Además, Iberdrola se ha adjudicado mediante subastas otros dos proyectos eólicos marinos en Alemania, conocidos como el Baltic Eagle, de 476 MW, y el Winkinger Süd, de 10 MW de potencia. En total, este complejo sumará una capacidad instalada de 836 megavatios y necesitará una inversión total de 2.500 millones. Por ello, la eléctrica está dispuesta a vender una participación minoritaria pero relevante de Wikinger para financiar las otras dos instalaciones, más las que tiene en desarrollo en Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

El primero de ellos, el West of Duddon Sands, con 389 MW, lo levantó en el Mar del Norte en 2014, con la colaboración de la multinacional Orsted y una inversión de 1.600 millones de libras esterlinas. Pero el mayor es el East Anglia, también en aguas británicas y en plena construcción con una capacidad de 714 MW. Entrará en funcionamiento en 2020, tras destinar 2.500 millones de libras. Este, junto a otros tres proyectos que Iberdrola desarrolla en la misma área, conformarán un complejo de 2.800 MW en la zona.

Los otros que tiene son el Saint-Brieuc, ubicado en la costa de la Bretaña francesa, con una potencia instalada de 496 MW, y el llamado Vineyard Wind, que se desarrollará en Massachusetts, con una potencia instalada de 800 MW. No obstante, este último proyecto, que se construirá en alianza con el fondo danés Copenhagen Infraestructure Partners (CIP), está teniendo problemas para recibir las autorizaciones medioambientales, lo que ha puesto en problemas su construcción.

Problemas con los pescadores

De hecho, Iberdrola, a través de Avangrid, su filial estadounidense, advirtió el pasado 18 de julio de que si no recibe en las próximas cuatro semanas la declaración final de impacto ambiental, el proyecto podría estar en riesgo. La Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM, por sus siglas en inglés) ha aplazado su decisión tras las quejas de unos pescadores que exigen que la construcción del parque marino se haga más lejos de la costa.

La eléctrica española ya tiene cerrada la financiación bancaria para desarrollar esta instalación marina, que le va a suponer una inversión de unos 2.800 millones de dólares (unos 2.400 millones de euros). Pero el acuerdo con los bancos se dará por extinguido si no obtiene las autorizaciones pertinentes en un plazo fijado. El objetivo es que el parque esté completamente operativo en 2022.

En Estados Unidos, Iberdrola dispone de proyectos de eólica marina en construcción o en cartera que totalizan 7.300 MW de capacidad. Además de este proyecto en aguas de Massachusetts, el grupo energético tiene la posibilidad de promover, para el año 2027, otros tres grandes proyectos de eólica marina: alrededor de 2.000 MW adicionales en la primera fase de Vineyard Wind, otros aproximadamente 2.000 MW en la segunda fase de Vineyard Wind y alrededor de 2.500 MW en Kitty Hawk (Carolina del Norte).

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