Queda amparada por las condiciones

Reynés incluye en el convenio de Naturgy a los trabajadores externalizados

Sindicatos y empresa firman por unanimidad de la mesa negociadora la incorporación de la nueva empresa Naturgy IT, compartida con IBM, al convenio colectivo de la eléctrica

Foto: El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)

Fumata blanca entre Naturgy y los sindicatos. Tras varias semanas de demora de la reunión que habían solicitado los representantes de los trabajadores, la mesa se ha sentado a negociar. Y en el primer encuentro, las partes han firmado por unanimidad la incorporación de la empresa de nueva creación Naturgy IT —sociedad que ha creado la eléctrica junto con IBM para externalizar una serie de servicios 'non core'— al convenio colectivo de la multinacional, con lo que el personal externalizado queda amparado por las condiciones que mantenía previamente, tal y como destaca en un comunicado interno al que ha tenido acceso El Confidencial el sindicato UGT.

Este acuerdo contempla una parte de las exigencias de los sindicatos. Los representantes de los trabajadores mantendrán reuniones en las próximas semanas de cara a lograr un acuerdo de garantías más amplio. Según explican fuentes sindicales, la nueva Naturgy IT es un 75% de la empresa energética y un 25% de IBM. Los trabajadores buscan la firma de Naturgy para que puedan mantener sus condiciones laborales y el convenio de la antigua Gas Natural Fenosa en caso de que en el futuro la empresa deje su participación por debajo del 50% y la compañía esté controlada por un tercero.

Desde la llegada del nuevo presidente, Francisco Reynés, a la empresa en 2018, los sindicatos habían mostrado su preocupación por su situación laboral, dado el fuerte ajuste de costes anunciado por la directiva entrante. En esta hoja de ruta, se incluyó la externalización de hasta 20 áreas de la compañía a filiales compartidas con terceros para dar los servicios que la empresa considera no estratégicos.

Esto es lo que se ha denominado Proyecto Lean. Es ahí donde los sindicatos mostraron mayor preocupación, dado que entendieron que al externalizarse parte de la plantilla podían peligrar sus condiciones vigentes. Por ello, solicitaron una reunión con la nueva directiva para tratar de asegurarse el mantenimiento de las condiciones laborales contempladas en el convenio de Naturgy.

La situación alcanzó un máximo de tensión a principios de abril, cuando varios sindicatos se manifestaron en la sede central de la compañía en Madrid. En dicha convocatoria, solicitaban un acuerdo de garantías. No obstante, la movilización no estuvo respaldada por todos los sindicatos, aunque sí por el mayoritario USO.

Sea como fuere, la reunión se ha demorado hasta esta semana, en que los trabajadores han arrancado a la nueva directiva el compromiso de mantener a los externalizados bajo el paraguas laboral (salario, antigüedad, etc.) que tenían en la matriz. Así, la directiva mantiene la paz social que está teniendo hasta ahora, una ventaja para Reynés y su equipo que el sindicato USO señaló que dispondrían si se avenían a firmar en acuerdo de garantías para los trabajadores afectados por la externalización.

Los temores parten del plan de ajustar 500 millones de euros de costes anuales para el año 2022, momento en que finaliza el Plan Estratégico puesto en marcha ahora hace un año. Bajo esta premisa, Naturgy recortó la plantilla en más de 2.000 trabajadores en 2018 gracias a prejubilaciones y bajas incentivadas de los empleados de más de 55 años. A ellos se han sumado otros 350 empleados más que han salido en el inicio de 2019.

Además de apretarse el cinturón por la vía de los costes laborales, el nuevo equipo está revisando otros gastos. Sin ir más lejos, todo lo que tiene que ver con costes inmobiliarios. Tal y como adelantó El Confidencial, la firma ha decidido vender su parte del edificio de la Barceloneta que compartía con Colonial y reubicar a 700 trabajadores en otro edificio de la avenida Diagonal de Barcelona.

En esta misma línea, Reynés planea que ante la reducción de plantilla pueda ir abandonando otros costosos edificios, como su actual sede principal en la avenida San Luis de Madrid. Los planes pasan por reubicar a la plantilla (1.300 empleados) en su sede de avenida de América para dejar de pagar el alquiler del histórico cuartel general de Unión Fenosa, tal y como avanzaba este jueves 'Expansión'. A esto hay que añadir los planes de desinversión internacional, que pretenden pasar de los actuales 30 países en los que Naturgy está presente ahora mismo a tan solo 10 regiones.

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