los expertos piden tener esto en cuenta

La ineficiencia energética en los hogares más pobres cuestiona la eficacia del bono social

Las clases sociales más vulnerables son las que menos energía ahorran. Esto provoca que en muchos casos el sistema de ayudas públicas pierda sentido a la hora de atajar la pobreza energética

Foto: Foto de archivo de una manifestación contra la pobreza energética. (EFE)
Foto de archivo de una manifestación contra la pobreza energética. (EFE)

La pasada semana una mala práctica energética estuvo a punto de acabar en tragedia. Cinco miembros de una misma familia acabaron en el hospital con pronóstico reservado tras intoxicarse con una barbacoa después de inhalar el humo que desprendía. Encendieron la parrilla de su casa para intentar calentarse.

La falta de eficiencia energética en los hogares de las personas más vulnerables pone en el foco la eficacia de las ayudas promulgadas por el Gobierno a través del bono social.

Las estadísticas reflejan que la clase social está directamente relacionado con la eficiencia de los hogares. Es decir, cuanto mayor nivel de vida y poder adquisitivo, mayor también es el grado de buenas prácticas desde el punto de vista del ahorro energético y la eficiencia. Según apunta un informe publicado por la Fundación Naturgy, las personas más pobres son también las que hacen un peor uso de la energía.

En su estudio, uno de los grandes problemas del parque de viviendas es que más del 70% fueron construidas antes de 1978, que fue cuando entró en vigor la obligación de aislar térmicamente las casas. Y gran parte de esos pisos son habitados actualmente por personas en situación vulnerable.

Manifestación contra la pobreza energética. (EFE)
Manifestación contra la pobreza energética. (EFE)

Una voluntario que colabora con Cruz Roja y Cáritas en campañas de ayuda para evitar la pobreza energética asegura que se encuentran situaciones de un gran descontrol. En su trabajo sobre el terreno en un barrio humilde de Madrid han encontrado viviendas que ante la llegada de frío abren el horno para calentar la casa o utilizan el secador del pelo, lo que supone un enorme gasto energético de escaso resultados calorífico respecto a las mejores prácticas.

Además, las deficientes envolventes de los edificios (mal aislamiento en cierres de ventanas, etc.) provoca un alto grado de pérdidas de eficiencia, lo que dispara el gasto en la factura.

Por ello, muchos expertos creen que de nada sirve que las Administraciones Públicas y compañías comercializadoras sufraguen una parte del recibo eléctrico y gasístico de los colectivos más vulnerables si primero no se ataja el gasto innecesario que estos hacen. Un consultor experto en regulación energética de una de las 'Big Four' pone el acento en esta situación y cuestiona que las ayudas no estén vinculadas en nada a la eficiencia energética, lo que lo convierte en muchos casos en medidas sin eficacia ninguna que además, muchos ven como una medida cargada de tintes electoralistas. "De nada sirve pagar una parte de la factura si esta es mucho más elevada por los malos hábitos energéticos y los deficientes aislamientos", argumenta.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, interviene en la sesión de control al Gobierno del Senado. (EFE)
La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, interviene en la sesión de control al Gobierno del Senado. (EFE)

Pese a ello, tanto la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, como el secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, han hecho hincapié en repetidas ocasiones sobre todo lo que tiene que ver con la eficiencia energética. Sin embargo, tanto el bono social eléctrico como el térmico, de inminente implantación, no tienen una vinculación entre la cuantía a entregar a los más vulnerables y la situación de consumo personal.

Para Margarita de Luxán, directora del estudio impulsado por la Fundación Naturgy, "se vislumbra la posibilidad de sacar a algunas personas de la vulnerabilidad o pobreza energética mejorando sus condiciones de vida y la habitabilidad de sus viviendas con la aplicaciones de medidas concretas. Son soluciones de aplicación sencilla cuyos resultados se detectan de manera inmediata desde su instalación".

Naturgy, que sufrió las consecuencias de la muerte de una anciana en Reus en 2016, está liderando ahora acciones para paliar este problema. La antigua Gas Natural Fenosa financiará las mejoras de las viviendas de colectivos vulnerables en materia de rehabilitación, equipamiento y eficiencia energética. La compañía ha lanzado un fondo solidario con el que se puede colaborar a partir de un euro. Por cada euro que aporte la gente, también empleados y clientes de la compañía, Fundación Naturgy pondrá otro. La iniciativa comenzará en Galicia, Madrid y Cataluña y posteriormente se extenderá a más comunidades.

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