el grupo cooperativo, sin interés en carbonell

Dcoop y Unicaja recomponen relaciones en paralelo al deterioro de Deoleo

El grupo cooperativo y el primer banco andaluz, segundo socio de Carbonell, dejan atrás sus diferencias tras la venta de Deoleo en 2014. Las pérdidas de 64 millones se 'comen' la ampliación

Foto: Recolección de aceitunas en Córdoba. (Dcoop)
Recolección de aceitunas en Córdoba. (Dcoop)

El sector del aceite, sus actores clave y estrategias han cambiado sustancialmente desde 2014, cuando el que entonces era un líder mundial (Deoleo) fue vendido al fondo británico CVC. Cuatro años después, es el candidato frustrado de aquella venta, el gran grupo cooperativo andaluz Dcoop, quien lidera el mercado del aceite tanto en producción (unas 225.000 toneladas espera manejar de parte de sus olivareros este año) como en comercialización en el primer mercado no mediterráneo, EEUU, por delante precisamente de Deoleo. Y creciendo en marca propia y marca blanca en España.

La cada vez mejor relación entre la cooperativa malagueña y Unicaja, la primera entidad financiera andaluza y a la sazón segundo accionista de Deoleo (11%), no está pasando desapercibida entre distintos actores del sector. Una relación que los dos paisanos malagueños vieron deteriorarse tras apoyar Unicaja la opción de CVC en 2014. Pero eso ya es agua pasada, ya que al tiempo transcurrido se suma el relevo en la cúpula de la entidad financiera (Manuel Azuaga la preside tras salir Braulio Medel del cargo y pasar a liderar la Fundación Unicaja). Mientras, Antonio Luque ha sumado el carácter ejecutivo a la presidencia que ya ostentaba de Dcoop, y ha dejado el consejo de Cajamar para centrarse al cien por cien en el desarrollo del grupo.

Deoleo no acaba de encontrar su sitio y su deterioro financiero parece imparable: ha cerrado a inicios de mes una ampliación de capital de 25 millones (a la que han acudido CVC y Unicaja, fundamentalmente) que le permite liberar créditos por otros 25 millones pero que queda ya neutralizada por los números rojos de 64 millones de enero a septiembre (un 1.086% más que un año antes, por los problemas del negocio en EEUU e Italia). Esta débil situación económica ha hecho que las miradas vuelvan a girarse hacia Dcoop como único candidato factible para que CVC pueda desinvertir (pagó 220 millones por la mitad de la empresa y hoy ya posee el 56% tras la ampliación). Un grupo del tamaño de Deoleo tiene un encaje difícil en el sector, solo un gran operador podría digerirlo.

Pero la firma con sede en Antequera no tiene "a día de hoy" interés en Deoleo. "No queremos ni oír hablar de Deoleo, ni sentarnos a hablar con nadie sobre su futuro, le deseamos que le vaya lo mejor posible porque cuanto mejor les vaya a ellos, mejor le irá al conjunto del sector aceitero". Es lo único que accede a contestar Luque cuando se le consulta por su visión del envasador de Carbonell o Koipe y si ante su delicada situación se plantea reintentar alguna operación. "Estamos centrados en muchos otros frentes muy importantes, como aceituna de mesa, almendra, industrialización de leche de cabra o vino, no me ocupo ni un minuto de Deoleo a día de hoy", sentencia. Otra cosa es lo que depare el futuro.

Estrategias dispares

Consultadas otras fuentes del sector aceitero español, señalan que en estos cuatro años se ha constatado que el consumo de aceite está dejando de estar vinculado a las grandes enseñas tradicionales y el propio producto ya es la principal marca de sí mismo. "Carbonell es hoy, por ejemplo, una marca valorada entre un consumidor de edad adulta que acepta pagar por ella un plus respecto a otras. Los distribuidores lo tienen constatado, pero el nuevo consumidor más joven no se siente concernido por esa visión. Esto abre el abanico a nuevas marcas, nuevos actores, para ganar protagonismo tanto en mercados maduros —España o Italia— como en nuevos, donde no tienen ninguna 'mochila' de referencias", argumentan.

Precisamente Deoleo está tratando de recorrer el camino inverso, invertir en promoción (principal objetivo de los 50 millones en fondos de la ampliación más la liberación de créditos) y en reposicionar sus marcas como prémium. Tanto las españolas como las internacionales (Bertolli, Carapelli y Sasso). Al mismo tiempo, está aligerando su integración vertical para centrarse en la fase de comercialización, en detrimento del envasado (cerró o vendió plantas el pasado año, aunque mantiene dos relevantes en España e Italia) y la producción de aceite (vendió el Proyecto Tierra a Sovena).

CVC ha elevado su peso al 56% tras la ampliación y aún no se sabe qué han hecho Unicaja (la más proclive a acudir) y Kutxabank. CaixaBank ya dijo no

El problema clave está en los más de 600 millones de mochila de deuda que se antoja muy difícil de repagar con los márgenes muy justos que está generando su negocio. Las fuentes sectoriales señalan que, en la práctica, Deoleo sigue adelante por el respaldo de su accionista mayoritario. De hecho, y tras la negativa de CaixaBank a acudir, aún no se sabe oficialmente qué han decidido finalmente sus otros socios financieros (Unicaja y Kutxabank) respecto a la ampliación de capital ya cerrada (aún no han actualizado sus participaciones a la CNMV). La entidad malagueña era la única proclive a cubrir su parte (2,5 millones) pese a acumular minusvalías de unos 170 millones en el grupo aceitero.

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