encarga una encuesta sobre la reputación

El consejo de Telefónica cierra filas con Pallete tras una tensa reunión por la bolsa

El presidente de la operadora expuso a los asistentes cómo han mejorado los ingresos, el resultado neto y la deuda desde su llegada tras la envenenada herencia de Alierta

Foto: Imagen de archivo de Jose María Álvarez-Pallete. (EFE)
Imagen de archivo de Jose María Álvarez-Pallete. (EFE)

José María Álvarez-Pallete sale reforzado tras los últimos envites en un momento clave para Telefónica. El presidente de la operadora tuvo que afrontar una dura reunión en el consejo de administración del pasado mes de septiembre, donde varios de los asistentes le pidieron explicaciones por la situación actual en bolsa y la imagen de la compañía entre los inversores. El resultado fue que, tras explicar qué ha hecho con la herencia recibida de César Alierta, su antecesor, los consejeros cerraron filas en torno al primer ejecutivo, pero le exigieron un plan para mejorar la percepción de los ‘stakeholders’.

Pallete expuso con detalle la Telefónica que recibió de Alierta y lo que ha hecho en los dos años y medio que lleva como presidente, según fuentes próximas a los consejeros. El número uno de la operadora explicó que cuando fue nombrado primer ejecutivo, el 8 de abril de 2016, los ingresos de la compañía se habían reducido en 5.000 millones en los tres últimos ejercicios. La cifra de negocios había pasado de los 57.000 millones de 2013 a los 52.000 millones con los que se despidió el aragonés.

En este periodo de tiempo, el OIBDA de Telefónica bajó en casi 4.000 millones, desde los 19.073 hasta los 15.118 millones, mientras que el beneficio neto se había encogido, desde los 4.953 millones de 2014 a los 2.364 millones de 2016. Además, la deuda, la verdadera losa de la compañía de telecomunicaciones, había crecido desde los 45.381 hasta los 48.595 millones. Una situación que le obligó, nada más llegar, a anunciar un recorte del 50% del dividendo apenas tres meses después de que Alierta asegurara ante los analistas que la retribución a los inversores se mantendría estable en los 0,75 euros por título durante los siguientes 10 años.

Aquel 26 de febrero de 2016, Alierta, con Pallete y Ángel Vilá, el actual consejero delegado, a su lado, aseveró que la acción de Telefónica estaba "tirada" de precio y dijo no entender por qué la gente no estaba comprando los títulos de la operadora. "Algo no está funcionando", enfatizó el entonces presidente de Telefónica, añadiendo que las acciones ya subirían, "porque las cosas caen por su propio peso". La cotización se movía ese día a 7,87 euros, un 13% por encima del cambio actual.

Con ese mapa heredado del que fue su mentor y con quien trabajó codo con codo, Pallete aseguró a los consejeros que, desde que tomó las riendas de forma oficial, los ingresos se han mantenido constantes y que hubieran subido a tasas de casi dos dígitos si no fuera por el efecto negativo de la depreciación de las divisas. El OIBDA, por su parte, ha mejorado en más de 1.000 millones, y el beneficio neto, en cerca de 800. Dos años y medio en los que, sobre todo, ha conseguido reducir la deuda neta en 5.000 millones, lo que ha permitido al grupo abaratar de forma significativa sus costes de financiación.

Ante esta exposición, algunos de los consejeros le preguntaron cómo era posible que, pese a esta sustancial mejora de la gestión, la acción hubiera caído cerca de un 20% desde su llegada y que la capitalización de la multinacional haya adelgazado hasta apenas 35.607 millones, desde los 106.000 que llegó a alcanzar 10 años atrás. Pallete justificó la caída de Telefónica por la presión regulatoria en Europa y los obstáculos a las operaciones de concentración y fusión en el sector, así como a las facilidades a los nuevos competidores digitales. Pero los asistentes le exigieron que, además de quejarse en público contra Bruselas, la compañía tome medidas para poner en valor los números actuales.

Sede de Telefónica en Madrid. (Telefónica)
Sede de Telefónica en Madrid. (Telefónica)

Plan de actuación antiopa

La reacción de Pallete ha sido rápida. Según han confirmado otras fuentes, Telefónica ha encargado una encuesta de reputación para conocer qué se está haciendo bien y qué mal desde el ámbito de la comunicación corporativa, para implementar una estrategia a corto plazo. La firma que va a llevar a cabo este sondeo es Villafañe & Asociados, empresa controlada por Justo Villafañe. A la par, Pallete ha dado orden de intensificar las relaciones con los analistas y los inversores de la compañía para explicar mejor y con una mayor periodicidad la situación financiera y operativa.

Según distintas fuentes, la reunión del consejo de septiembre ha servido al presidente para activar un plan de cara al exterior para mejorar la percepción de los accionistas, los empleados, los proveedores y los medios de comunicación. El presidente está consultando con sus asesores más cercanos, como Laura Abásolo, directora financiera, y María García Legaz, jefa de su gabinete, si realizar ya un Investor Day ante el colectivo de los analistas bursátiles o hacer antes una convención de directivos para detallar la nueva hoja de ruta que está elaborando el equipo de estrategia junto con McKinsey.

Otras fuentes matizan, no obstante, que la preocupación por el futuro de la compañía no se ha resuelto debido a que, precisamente por la fuerte caída en bolsa, la compañía está a tiro de opa de cualquier competidor mundial. En 2013, la estadounidense AT&T ya sondeó la posibilidad de absorberla, y la pasada primavera un gigante chino mantuvo contactos para saber si el Gobierno español autorizaría la adquisición.

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