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50 sucursales en madrid

Botín inicia el cierre de oficinas del Popular e impone nuevos objetivos a la plantilla

Ana Botín ha decidido pisar el acelerador para sacar la mayor rentabilidad posible a la inversión de un euro con que se hizo con el banco intervenido por las autoridades europeas

Foto:  Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

Tras cerrar el plan de bajas incentivadas y forzosas para 1.100 empleados de Popular y de Santander España, Ana Botín ha decidido pisar el acelerador para sacar la mayor rentabilidad posible a la inversión de un euro con que se hizo con el banco intervenido por las autoridades europeas. Según han confirmado distintas fuentes, Santander ha ordenado ya el cierre de las primeras oficinas del Popular, al tiempo que ha impuesto un riguroso sistema interno para medir la productividad por empleado. El objetivo es aumentar las ventas y animar a la plantilla a salir a la calle a buscar clientes.

Las mismas fuentes indican que Santander ya ha acordado el cierre de las primeras 50 sucursales del Popular en Madrid y que se solapan con las que ya tenía el banco comprador. La clausura se llevará a cabo después de Semana Santa y es el inicio de la integración de la red de sucursales del Popular con la del Santander. El proceso está previsto que se agilice a partir del próximo mes de junio y que esté finalizado en enero de 2019, momento en que está previsto que desparezca la marca ‘Banco Popular’.

Para esa fecha, Santander confía en haber deshecho el acuerdo para la utilización de los cajeros automáticos que actualmente impide a sus clientes sacar dinero de las oficinas del Popular sin pagar una comisión, lo que impide formalmente la fusión de ambos bancos en España. Los terminales son actualmente propiedad de una empresa conjunta con Crédit Mutuel, el histórico socio francés que compró en 2010 el 5% de la entidad por 300 millones y que creó una filial al 50% llamada Targobank. La sociedad gala recompró esa participación antes de la quiebra del Popular, de cuyo consejo de administración salió dos días antes de anunciarse la quiebra técnica y la venta al Santander.

Por ello, Botín considera indispensable recuperar la titularidad de esta red de unos 2.400 terminales de cara a acelerar la integración total de las oficinas del Popular y las del Santander, que inicialmente estaba prevista que se pusiera en marcha justo dentro de un año. Fuentes oficiales de la institución han negado que haya ningún plan para reestructurar ya la red del Popular. Otras fuentes internas del banco señalan que se trata de los ajustes habituales de cada año. Pero los representantes de los sindicatos se temen que la entidad inicie en apenas unos meses un gran expediente de regulación de empleo (ERE) —el que se acaba de firmar se limitaba a los trabajadores de los servicios centrales— que podría afectar a cerca de 4.000 asalariados de la red comercial.

Máquina de producir

Mientras tanto, Rami Aboukhair, el máximo responsable del negocio de los dos bancos en España, ha puesto ya deberes a la plantilla del Popular. En concreto, ha implantado una herramienta para medir la contratación de productos por empleado realizada a través de la red de oficinas. Según han confirmado fuentes oficiales del Santander, este sistema permitirá tener un informe a nivel global, territorial, regional, por oficina, por trabajador, por cliente y por producto de lo que se vende en las sucursales, mediante un seguimiento diario, semanal, mensual y trimestral.

El objetivo último es incrementar la producción por empleado, unificar la información referente a la contratación de productos realizada en los establecimientos y conocer al detalle cuál es la aportación de los distintos gestores a las ventas. Para ello, cada trabajador deberá rellenar un programa en el que detalle qué vende, a quién y con qué frecuencia, de tal manera que los directores podrán hacer un análisis pormenorizado de la productividad personal. Unos números que servirán para valorar el trabajo de cada gestor, de cada director y de cada responsable regional y territorial, y cuantificar la remuneración variable.

Según un documento interno, Santander considera que "la producción es el resultado de la correcta gestión realizada, nos explica la actividad comercial que se está desarrollando en la oficina y su análisis nos permitirá poner en marcha medidas como organizar la actividad de los gestores, priorizar la actividad, seguir los objetivos de producción e impulsar comercialmente a toda la plantilla".

Una declaración de intenciones que desde Popular se entiende como una vuelta de tuerca para endurecer las condiciones laborales y hacer una selección natural de los empleados que se podrán ver afectados por el siguiente plan de ajuste.

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