compromete los objetivos para este año

El peor otoño hidráulico: la sequía pone en jaque las cuentas de las eléctricas este 2017

La producción con agua de octubre y noviembre es la más baja de toda la serie histórica, lo que amenaza los resultados de las eléctricas en este año, tras la debilidad mostrada hasta septiembre

Foto: Embalse de Eiras (Pontevedra).
Embalse de Eiras (Pontevedra).

No solo los agricultores se desesperan cuando miran al cielo y ven que la lluvia no llega. En los despachos de grandes empresas del Ibex-35, la falta de chubascos también es motivo de amargura, dado que la sequía está marchitando sus resultados.

Los datos ofrecidos por Red Eléctrica esta semana revelan que la producción hidráulica de octubre y noviembre es la más baja de toda la serie histórica, que data de 1990. Nunca la producción ha sido tan baja en un periodo de dos meses. Teniendo en cuenta que la ausencia de agua ha provocado un considerable deterioro en las cuentas de Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa hasta septiembre, el alargamiento de la sequía hasta el úlitmo mes del año no augura nada bueno para sus intereses.

Los peores 60 días de la historia

Entre octubre y noviembre, la producción hidráulica se quedó alrededor de los 1.700 mWh, menos de la mitad que en 2016 (3.546 mWh). Solo en 1995 y 2008 bajó de los 3.000 mWh, lo que demuestra que el otoño de 2017 está siendo desastroso para la generación de electricidad desde fuentes hidráulicas.

La falta de agua embalsada y el ínfimo nivel de caudal de los ríos, que está provocando problemas incluso para el consumo humano, ha dejado completamente estancada esta tecnología.

De ahí que hace semanas los productores con minihidráulica, agrupados en la patronal renovable APPA, lanzaran un SOS, ya que temen que muchas plantas no lleguen al mínimo exigido para cobrar primas. Y aún así, esto es solo una parte, el resto está cobrando sustancialmente menos por la baja generación.

Suma de la producción hidráulica en octubre y noviembre desde 1990. Fuente: Red Eléctrica de España
Suma de la producción hidráulica en octubre y noviembre desde 1990. Fuente: Red Eléctrica de España

Por eso, las eléctricas sufrirán sus consecuencias hasta final de año a no ser que se produzca el milagro y la lluvia se desate en diciembre.

Iberdrola ya señaló en su última presentación de resultados que estaba somatizando un impacto de 400 millones de euros en su ebitda por la falta de desempeño de sus turbinas accionadas con agua. Cabe destacar que de los 20.000 megavatios de hidráulica instalados en España, la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez-Galán es propietaria de casi 10.000, es decir, la mitad.

Fuentes de la compañía ya reconocieron a principios de noviembre que sería imposible cerrar el año en los términos esperados al inicio del mismo. La 'utilitie' firmó sus números más pobres de la presente década en la parte de generación y comercialización, lastrada fundamentalmente por tener que cubrir la falta de hidráulica con otras tecnologías cuyos costes de producción son más caros, como los ciclos combinados de gas, o directamente comprando del mercado mayorista, en niveles un 12% superiores a los del año pasado.

El siguiente más impactado por la falta de hidráulica es Endesa. La compañía presidida por Borja Prado tiene un problema estructural, ya que su parque de generación es inferior a toda la demanda de comercialización que tiene que atender. Este desfase se hace más amplio en la medida que sus 4.657MW hidráulicos no funcionen. De ahí que la compañía se vea obligada ahora a hacerse con activos de generación. Endesa lleva tiempo sondeando el mercado con el objetivo de comprar.

Hasta septiembre ganó un 18% menos que el año anterior y firmó sus peores nueve meses anuales desde su reordenación, en 2014, cuando Enel la dejó como una filial circunscrita al territorio español.

El tercero en discordia, que llega apurado al final de 2017 es Gas Natural Fenosa. Aunque dispone de menos generación hidráulica (casi 2.000MW), también sufre en sus cuentas el efecto de la sequía. De hecho, la compañía dirigida por Rafael Villaseca ya advirtió que hasta septiembre tuvo un impacto de 110 millones en ebitda por "factores anormales": 60 millones menos por la contracción de la hidráulica y el efecto decalaje que esto provoca entre generación y comercialización en 2017.

Vista del embalse de Eiras, que se encuentra a menos del 30% de su capacidad. (EFE)
Vista del embalse de Eiras, que se encuentra a menos del 30% de su capacidad. (EFE)

El final de año se le está atragantando a la eléctrica de origen catalán. De hecho, tras presentar los peores números en una década para los nueve primeros meses del año, la firma ha tenido que tirar de movimientos extraordinarios para cumplir con sus accionistas.

A mediados de noviembre, Gas Natural Fenosa se vio forzada a desprenderse de su negocio de gas en Colombia para garantizarse los resultados de 2017, después de anunciar que la venta de su negocio en Italia y las capturas por un plan de eficiencias no podrán computarse antes de 2018, como pretendía en un primer momento. Prueba de lo anterior es que 350 millones del cobro de esta venta se harán antes de que finalice el año.

Para Renta 4, el precio pagado por esta operación es de 7,3 veces ebitda, está por debajo de su valoración. Según este banco, la operación llega con "un múltiplo ajustado por el que no se está pagando prima de control, está en línea con participaciones sin control de operaciones similares por lo que nos parece algo bajo el precio pagado".

La sequía también afecta a la regulación

Por si todo lo anterior fuera poco, la sequía seguirá castigando a las eléctricas en 2018 por la regulación. El borrador que prepara el Ministerio de Energía para regular la interrumpibilidad excluye el pago por disponibilidad del que gozaban las plantas hidráulicas. El ramo que dirige Álvaro Nadal considera que la falta de agua actual hará que la posibilidad de tirar de esta fuente como respaldo del sistema en la primera mitad del año que viene no servirá y ha decidido reducir a cero el pago por este servicio.

Las eléctricas discrepan de este razonamiento y entienden que el nivel hídrico ya ponderaba en su nivel de disponibilidad y aunque ahora sea bajo, consideran que es demasiado reducirlo a la nada. Desde los despachos de las eléctricas del Ibex, tendrán que seguir mirando al cielo a ver si de una vez por todas llega la tormenta.

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