La sequía, fuente de gran parte de sus caídas

Los resultados de Iberdrola, Gas Natural y Endesa se derrumban a mínimos en España

La actividad liberalizada de la eléctrica vasca registra su peor beneficio desde 2010 en España, la catalana da su beneficio más bajo en una década y Endesa firma su peor año desde su vuelta al Ibex

Foto: La sequía es uno de los factores que han influido en el mal comportamiento de las eléctricas. (EFE)
La sequía es uno de los factores que han influido en el mal comportamiento de las eléctricas. (EFE)

Los resultados de las tres grandes compañías eléctricas en España han retrocedido a mínimos en 2017. Los negocios de generación y comercialización en el territorio nacional han arruinado una gran parte de su ebitda y beneficio neto. La baja producción hidráulica derivada de la sequía, los márgenes en comercialización o el peor desempeño en el negocio del gas, además de algunas circunstancias particulares y puntuales de cada una de ellas, han debilitado sus cuentas en los primeros nueve meses de año como no ocurría en muchos años. Esto está provocando dificultadas para alcanzar los objetivos comprometidos con los inversores para este 2017, lo que les está obligando a encajar malabarismos contables.

Gas Natural, el peor dato en una década

Así, Gas Natural Fenosa ha registrado su beneficio neto más bajo en una década. Para ver un resultado neto inferior a los 793 millones logrados este año, hay que irse hasta 2007, pese a que la compañía ha ido aumentando su tamaño en estos 10 años. La eléctrica catalana se ha visto castigada por la fuerte caída de la generación hidráulica, la desconsolidación de su negocio en Italia, un mayor coste de la electricidad suministrada a sus clientes por el repunte del precio mayorista de la luz, los desastres naturales en Chile, Moldavia, Puerto Rico y México, o su negocio de gas, que ha sufrido una débil demanda y una mayor oferta de lo habitual. El ebitda de la compañía es el más bajo desde 2010.

Todo lo anterior lo compensa con mejoras en su actividad en Latinoamérica. De cara a final de año, la compañía prevé mantener sus objetivos gracias a la inclusión de extraordinarios, como el cobro de impuestos diferidos por consolidación fiscal en Chile, las plusvalías de su venta de activos en Italia y un plan de eficiencias que ya ha entrado en vigor pero que su consejero delegado, Rafael Villaseca, no ha detallado a los analistas. Todo esto permite a la firma mantener el dividendo.

Endesa, el peor dato desde su reordenación

También ha caído a mínimos Endesa. La firma ha obtenido el beneficio más bajo desde 2104, momento en el que regresó al Ibex como una compañía circunscrita al territorio nacional y ya sin sus activos latinoamericanos, que consolidan desde entonces como parte de la matriz italiana, Enel. Aunque logra mejorar sus ingresos por la mayor contribución de sus plantas térmicas de carbón y otras fuentes de generación, sus resultados se ven lastrados por el mayor coste mayorista de la electricidad que comercializa. Así, Endesa logró un beneficio en los nueve primeros meses de 2015 de 1.206 millones de euros. En 2016, elevó esta cifra hasta los 1.305 millones. Sin embargo, a cierre de septiembre de 2017, el beneficio ha retrocedido hasta los 1.085 millones de euros, un 18% menos que en el año anterior.

Iberdrola, el peor dato en la España liberalizada

La situación es algo más benévola para Iberdrola, dada su diversificación internacional. De hecho, sus activos americanos, además de un fuerte extra financiero por el cobro del megadividendo de la fusión de Gamesa con Siemens, le han permitido aumentar sus beneficios este año. No obstante, su ebitda cae en más de 300 millones de euros.

La principal razón esgrimida por la compañía es la baja producción hidráulica en España, cuyo impacto es de 400 millones de euros negativos en 2017 en su resultado de explotación. Iberdrola ha producido un 58% menos con sus centrales hidráulicas, fruto de la sequía reinante en España. Esto le ha llevado a registrar su peor beneficio en España en su negocio liberalizado desde 2010: 329 millones de euros, cuando un año antes ganó 609 millones. El resto de años, las cifras fueron también sustancialmente superiores.

Otro factor que ha contribuido negativamente a sus números es la menor eolicidad, lo que permite a la eléctrica disponer de menor energía cuyo coste de producción es cercano a cero, dado su importante parque de generación con molinos eólicos. Esto le obliga a producir con otras tecnologías, como los ciclos combinados de gas, mucho más costosos.

Pese a que esto es uno de los principales problemas para la compañía, también tiene dificultades que lastran sus cuentas en el Reino Unido. De hecho, la partida de generación y clientes es el único segmento de la compañía que ha entrado en pérdidas (-98,4 millones de euros). En generación, le afecta el cierre de su central de carbón en Longannet. En comercialización, le impactan la caída del margen de la electricidad y el empeoramiento en el negocio del gas, tanto por márgenes como por volúmenes.

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