cierra la financiación de pedemontana-veneta

Sacyr será más italiana que española: dobla cartera con dos autopistas récord en 'la bota'

Tras cerrar una de las mayores emisiones de Europa, puede ya anotarse 12.000 millones de ingresos futuros de Pedemontana-Veneta, proyecto al que seguirán otros 12.250 millones de Roma-Latina

Foto: Sacyr ha cerrado la financiación de Pedemontana-Veneta con una de las mayores emisiones de Europa.
Sacyr ha cerrado la financiación de Pedemontana-Veneta con una de las mayores emisiones de Europa.

En cuestión de meses, Sacyr puede pasar a ser más italiana que española. La constructora presidida por Manuel Manrique cerró el miércoles una de las mayores emisiones de bonos de Europa, que le garantiza la financiación de la autopista Pedemontana-Veneta; y ultima los trámites para poner en marcha la vía de pago Roma-Latina, que se adjudicó el año pasado.

La suma de estos dos gigantes le permitirá anotarse una cartera de ingresos de 24.250 millones, cifra que prácticamente supone duplicar los 29.683 millones de euros que tiene actualmente y que convertirán al país transalpino en el primer mercado del grupo, por delante de España, en términos de ingresos futuros.

El impacto de Pedemontana-Veneta empezará a notarse el próximo año, ya que a pesar de ser el socio minoritario del consorcio SIS que se adjudicó esta concesión (posee el 49% frente al 51% de Fininc), Sacyr ha recibido las bendiciones de sus auditores para poder consolidarla en su totalidad por ser ella quien lleva los mandos de la gestión.

De hecho, la constructora ha dirigido todas las negociaciones con las aseguradoras y fondos de infraestructuras que han participado en la financiación de la autopista. Las primeras están detrás de la emisión de 1.221 millones de euros en bonos sénior, con vencimiento en junio de 2047 y cupón semestral al 5%; mientras que los segundos han aportado 350 millones de deuda 'mezzanine' a siete años y con cupón al 8%.

Además, el proyecto cuenta con subvenciones públicas a fondo perdido por 915 millones, y 430 millones de aportaciones de los socios. A partir de 2027, aquellos fondos con deuda 'mezzanine' que lo deseen podrán prorrogar su permanencia en la financiación del proyecto, con el mismo cupón al 8%, pero hasta un máximo de 213 millones, dinero que iría directamente a los bolsillos de Sacyr y Fininc para abordar nuevos proyectos.

La obra de los 162 kilómetros de esta autopista requiere una inversión de 2.566 millones, de los cuales ya se llevan ejecutados 826 millones, mientras que Roma-Latina exigirá otros 2.500 millones, es decir, estas dos vías suman más de 5.000 millones en trabajos de construcción, área cuya cartera total asciende actualmente a 4.338 millones.

Nuevo modelo de financiación

Además del impacto en cartera, estas dos concesiones tienen otra importante lectura: las nuevas vías de financiación que está abordando Sacyr. En línea con su estrategia de los últimos dos años de ir desligándose de la financiación bancaria, la constructora ha conseguido en Pedemontana-Veneta garantizarse la inversión con institucionales y un largo vencimiento a 30 años.

Las autoridades italianas se han comprometido a un pago fijo e independiente de la evolución del tráfico, que irá creciendo desde los 164 millones fijados para el primer año de explotación, el cual empezará a contar a partir de la finalización de las obras en 2020, hasta los 425 millones previstos en 2058, último ejercicio que Sacyr controlará esta carretera. De media, el pago anual será de 280 millones durante todo el periodo de vida de la concesión.

Gráfico del trazado de Pedemontana-Veneta.
Gráfico del trazado de Pedemontana-Veneta.

Esta fórmula permitirá a la compañía española ir pagando todos los ejercicios a los bonistas parte de la deuda, y repartirse el resto con Fininc vía dividendo. Además, conforme vaya amortizando compromisos financieros e incrementando la rentabilidad del proyecto, la compañía podría empezar a vender parte de su capital para captar recursos con los que abordar otros proyectos.

En paralelo a la construcción de estas estructuras financieras para sus grandes proyectos, Sacyr está analizando diversas opciones para rebajar en algo más de 200 millones su deuda neta y estar así en disposición de negociar con las agencias de calificación el 'rating' crediticio. De hecho, cuando concluya el arbitraje al que han llevado a Corsair para desbloquear la venta de Itínere, una parte de los aproximadamente 150 millones que podría obtener con esta desinversión irán destinados a este fin.

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