gran discusión en la reunión del pasado viernes

Consejo de alta tensión en Prisa: los Polanco y Amber se niegan a vender Santillana

El órgano de gobierno celebró un encuentro clave para discutir sobre la venta de la filial de educación, operación que puso de manifiesto las desavenencias internas

Foto: El presidente y el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián y José Luis Sainz, respectivamente, durante la junta general de accionistas de Prisa. (EFE)
El presidente y el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián y José Luis Sainz, respectivamente, durante la junta general de accionistas de Prisa. (EFE)

El consejo de administración de Prisa se reunió el pasado viernes para analizar la venta de Santillana a Rhône Capital por cerca de 1.500 millones de euros. Sin embargo, la división en el órgano de gobierno del grupo de comunicación se puso de manifiesto por la negativa de la familia Polanco y de Amber Capital a desprenderse del activo que aporta el 70% del beneficio operativo del 'holding'. Un contratiempo para la compañía dueña de 'El País' ante la presión de los acreedores.

Según informan fuentes próximas al accionariado de Prisa, la reunión sirvió para evidenciar las diferencias entre Juan Luis Cebrián, a favor de traspasar Santillana para recuperar la solvencia financiera, y varios de los accionistas más relevantes del grupo. Principalmente, Amber Capital, el inversor más crítico con el equipo gestor, propietario del 19% de las acciones, y la familia Polanco, que aún mantiene el 17,5% del capital. Los dos se opusieron a enajenar la filial de libros educativos para evitar que el grupo quede reducido a los negocios de radio y prensa tradicional, dos actividades castigadas por los cambios en los hábitos informativos de los usuarios y por la caída continuada de la publicidad.

Por su parte, Cebrián expuso que la nueva oferta de Rhône Capital, adelantada por El Confidencial el pasado 6 de septiembre, es la mejor opción para saldar de una vez por todas los problemas financieros de Prisa, que aún adeuda 1.546 millones de euros y tiene un vencimiento de 956 millones a finales de 2018 al que no puede hacer frente. Su tesis es que es mejor ser más pequeño, pero sano, que grande y enfermo, ya que el grave riesgo que corre el que ha sido el mayor grupo de comunicación de España es que los acreedores ejecuten las garantías y se queden con la compañía. Un peligro que Cebrián, cuyo mandato expira en diciembre de 2018, quiere eludir a toda costa.

La respuesta de Amber Capital fue proponer una ampliación de capital por al menos el 100% de las acciones actualmente en circulación. Es decir, por cerca de 243 millones de euros, la capitalización actual de Prisa, un aumento de fondos propios que se considera insuficiente para solucionar los problemas de deuda y que no tiene el respaldo de varios accionistas. Entre otros, Banco Santander (4%), CaixaBank (4,9%), HSBC (9%) y probablemente Telefónica (13%), que no quieren aportar más dinero.

Alcántara busca una salida

Postura similar a la de Roberto Alcántara, el magnate mexicano que entró en 2014 con la compra del 9% del capital. Alcántara ha visto cómo se han evaporado 80 de los 100 millones que apostó en Prisa hace ahora tres años y no está dispuesto a acudir a una nueva ampliación de capital.

Al contrario, su idea, según fuentes próximas al accionariado, es vender su paquete y cerrar este capítulo. Así se lo ha reconocido a varios de los socios. Una salida que de concretarse presionaría aún más a Cebrián. Actualmente, el principal respaldo del presidente de Prisa es el fondo de Qatar, que adquirió el 10% de las acciones en 2015.

Los acreedores, la mayoría de ellos fondos oportunistas internacionales, están a la espera de la decisión final del consejo de Prisa sobre Santillana

La propuesta de Amber de ampliar capital supondría 'de facto' que el fondo de capital riesgo tendría que lanzar una oferta pública de adquisición (opa) sobre la totalidad de Prisa, ya que, ante la negativa del resto de accionistas de referencia, sería el que más dinero tendría que suscribir. Por tanto, superaría con creces el 30% del capital, límite a partir del cual la ley del mercado de valores le obliga a lanzar una opa por la totalidad del capital.

Los acreedores, la mayoría de ellos fondos oportunistas internacionales, están a la espera de la decisión final del consejo de Prisa sobre Santillana. Si no vende la filial, iniciarán una reestructuración de la deuda que pasará inevitablemente por canjear parcialmente los créditos por capital, lo que les convertiría en los accionistas principales del grupo de comunicación. En ningún caso esperarán a que avance 2018.

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