17.500 MILLONES de INMUEBLES ADJUDICADOS

Santander revisa la morosidad del Popular y la eleva al 20% frente al 14,9% anunciado

El Santander ha elevado la morosidad del Popular hasta el 20% frente al 14,91% anunciado por la entidad en el primer trimestre. La cobertura será del 61% tras las nuevas provisiones

Foto: El exconsejero delegado del Popular Ignacio Sánchez-Asiaín. (EFE)
El exconsejero delegado del Popular Ignacio Sánchez-Asiaín. (EFE)

Banco Popular era conocido en el mercado por sus artimañas para ocultar la morosidad desde que tuvo que pasar a dudosos buena parte de sus créditos refinanciados en 2013. Los últimos resultados presentados como banco independiente hacían un ejercicio de reconocimiento de la realidad que elevaba esta tasa hasta el 14,91%. Aun así, se quedaba muy lejos de la realidad: según ha informado su comprador, Banco Santander, la mora real asciende al entorno del 20% si se toma como denominador de esta tasa solo el crédito (como hacen todos los bancos) y no el total del activo (como hacía Popular). Ahora bien, con las provisiones anunciadas en su compra, de 7.900 millones, la cobertura alcanzará el 61% de esa cantidad.

Es habitual en las adquisiciones de entidades intervenidas o nacionalizadas que el comprador aflore toda la morosidad oculta que encuentre para 'hacer limpieza' y así poder echar la culpa de los problemas a la herencia recibida y apuntarse el mérito de la mejora posterior. En el caso del Popular, este afloramiento puede ser incluso mayor en los próximos meses, habida cuenta del poco tiempo que ha tenido el banco que preside Ana Botín para revisar en profundidad los secretos del Popular y de la alegría con la que esta entidad había usado las refinanciaciones y otros métodos para esconder la mora.

La presidenta del Santander, Ana Patricia Botín, en la presentación de la compra del Popular. (EFE)
La presidenta del Santander, Ana Patricia Botín, en la presentación de la compra del Popular. (EFE)

El Santander, que incluyó estas cifras en una estimación de beneficio para el grupo de 3.600 millones en el primer semestre, sí coincide con los inmuebles adjudicados anunciados por Ignacio Sánchez-Asiaín, el consejero delegado de Emilio Saracho: 17.500 millones, cuando en mayo la entidad insolvente hablaba de 17.727 millones. Lo que cambia es la cobertura, que, con las nuevas provisiones del Santander, pasará del 38,5% al 63%. De este modo, el valor neto de provisiones (al que puede vender los ladrillos el Santander sin incurrir en pérdidas adicionales) se reducirá a 6.500 millones. Curiosamente, para la gestión de esta cartera, el comprador pretende resucitar el viejo proyecto 'Sunrise' de Ángel Ron, un banco malo que pretende sacar de balance, para lo que está buscando socios.

¿Cómo llegó la morosidad al 20%?

Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el Popular se embarcó en una estrategia de contener como fuera la morosidad a base de refinanciaciones (la “patada adelante”) constantes de clientes insolventes, tanto empresas como particulares. “Imaginemos una familia con una hipoteca de 150.000 euros; se le daba una segunda hipoteca en 2009 o 2010 en la que se metían los intereses (el 8%) y las comisiones de la refinanciación, y como tampoco la podía pagar, luego se le daba una tercera, con una carencia hasta 2013… y si ya no podías darle más hipotecas porque la ley te obligaba a retasar la casa (y había perdido mucho valor), le dabas una póliza de crédito a dos años aunque no fuera una empresa”, relata un empleado del Popular.

El expresidente del Banco Popular Ángel Ron. (EFE)
El expresidente del Banco Popular Ángel Ron. (EFE)

“El resultado era que la deuda de 150.000 acababa siendo de 400.000 o 500.000 cuando no quedaba más remedio que meterla en mora. La familia la firmaba porque así no perdía la casa y, total, no iba a poder pagar ni siquiera la deuda inicial. Eso se ha hecho en miles de casos”, añade esta fuente. "En cuanto a los promotores, una deuda de cuatro millones podía acabar en 12, incluso se les daba dinero para seguros y abogados; y cuando no se podía refinanciar más, se creaba una empresa ficticia en la que el promotor era avalista y con el nuevo crédito se pagaba el viejo”, según otro empleado del área de refinanciaciones.

En todas estas operaciones, los intereses (que se pagaba el Popular a sí mismo, puesto que el cliente no devolvía nada de su dinero) se incluían en los márgenes y beneficios del Popular de esos años, que a su vez servían para calcular los bonus de los directivos. Esta estrategia empezó a derrumbarse con la nueva norma del Banco de España para provisionar las refinanciaciones en 2013.

El traspaso de la supervisión bancaria al BCE significó una vigilancia mucho más estricta de la bola de nieve de los activos tóxicos, por más que el banco tratara de disfrazar su ratio de mora. Para colmo de males, la política de tipos cero para salir de la recesión hundió los márgenes de todo el sector, con lo que el Popular se quedó sin beneficio para dotar las provisiones necesarias. En varios años, podría haberlo conseguido, pero el supervisor europeo no le ha dado más tiempo. Tras la inspección de dos meses que desveló El Confidencial, comprobó la inviabilidad de la entidad en solitario y precipitó su subasta, que no logró atraer interés por la magnitud del problema y el riesgo de litigios. El desenlace es de todos conocido.

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