quiebra del banco popular

Crimen perfecto en el caso del Banco Popular: hay víctimas, pero no culpables

Para el ministro de Economía, los únicos causantes de la quiebra del Banco Popular han sido los propios gestores de la entidad. Nadie más. Ni el regulador ni el supervisor

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos (d), acompañado del presidente de la comisión de Economía del Congreso, Arturo García-Tizón. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos (d), acompañado del presidente de la comisión de Economía del Congreso, Arturo García-Tizón. (EFE)

Cine de terror en el Congreso. El diputado Montero (Unidos Podemos), explica el caso Banco Popular como una metáfora de 'El sexto sentido', la célebre película de Bruce Willis en la que el pequeño Cole Sear ve gente muerta caminando como gente normal. Al ministro De Guindos, sin embargo, el caso no solo le recuerda a 'Los otros', la película de Amenábar, sino que habla de zombis para explicar lo ocurrido con la sexta entidad financiera de España. Pero, en realidad, el guion más parecido es el de Frederick Knott que Hitchcock llevó al cine en 'Crimen perfecto'. Hay un cadáver —el Banco Popular—, pero no hay culpables.

Al menos, eso es lo que puede interpretarse después de las tres horas largas que el ministro de Economía destinó a explicar la crisis del Popular. ¿Quién es el responsable de la caída del Banco Popular? Para Luis de Guindos, el ministro de Economía, los únicos causantes de su quiebra han sido los propios gestores del banco. En ningún caso, el Gobierno. Ni tampoco los reguladores o el auditor. Ni la CNMV por no haber suspendido la cotización del Popular en plena debacle de los títulos. Ni mucho menos, los supervisores del BCE.

De Guindos solo admite que el sistema de resolución de los bancos —nacido hace menos de tres años— hay que perfeccionarlo. En particular, en lo que se refiere a clarificar mejor la diferencia entre solvencia y liquidez. Y de hecho, en la próxima reunión del Eurogrupo, España llevará una propuesta para dotar de mayores fondos a la Junta Única de Resolución (JUR), para que una entidad no tenga problemas de liquidez que la lleven al cierre definitivo.

Los recursos de los que dispone hoy la JUR son escasos, y en todo caso insuficientes para evitar que la retirada masiva de depósitos —como ha sucedido con el Popular— convierta un problema de liquidez en uno de solvencia.

De Guindos anunció ante la Comisión de Economía del Congreso que el ICAC ha pedido explicaciones al auditor, pero ha recordado que PwC, ya en las cuentas de 2016, desveló que el Banco Popular tenía un déficit importante de provisiones para tapar el agujero inmobiliario y se puso “muy duro” con el banco. Hay que tener en cuenta, según De Guindos, que ya en 2012 la entidad no superó las pruebas de resistencia practicadas por Oliver Wyman, en el proceso de reestructuración, en las que se detectaron necesidades de capital por algo más de 3.200 millones de euros en el escenario adverso. Necesidades que el banco cubrió con una ampliación de capital de 2.500 millones y con otras actuaciones con impacto de recursos propios.

Sin embargo, dos años más tarde, en 2014, la entidad sí aprobó la evaluación global practicada por el Banco Central Europeo, que incluía un análisis de la calidad de los activos y la realización de test de estrés. Tanto en el escenario base como en el estresado, se identificó un exceso de capital de 206 puntos básicos sobre el mínimo requerido, confirmando así que el banco estaba bien capitalizado, admitió el ministro de Economía. Dos años después, en 2016, el Popular también superó las pruebas realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA, según las siglas en inglés), que llegó a la conclusión de que su capital se deterioraría hasta el 6,6% en el escenario más adverso, siempre por encima del 5,5% exigido.

Según Guindos, “yo no me he dedicado a vender bancos, y si lo he hecho, he sido un mal vendedor”. El ministro contestaba de esta forma a los diputados Saura (PSOE) y Alberto Montero (Unidos Podemos), que acusan al Gobierno de haber dicho que el Banco Popular era solvente, cuando no lo era. Como se sabe, De Guindos llegó a decir que Bankia —que forma parte del sector público— estaría interesada en la compra del Popular, lo que muchos analistas interpretaron como una especie de liebre para que otras entidades entraran en la operación.

Crimen perfecto en el caso del Banco Popular: hay víctimas, pero no culpables

Según la diputada Oramas, “los ciudadanos se fiaron del Ministerio de Economía y del Banco de España”, y esa es una responsabilidad del Gobierno. Como la venta del Popular por un euro, algo que, según el diputado Montero, ha sido un “pelotazo” que ha dado el Banco Santander, a lo que el ministro De Guindos respondió que “menudo pelotazo” que va a obligar al comprador a levantar 7.000 millones de euros en el mercado para hacer la ampliación de capital.

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