acelera el plan de saneamiento

Popular negocia la venta de Targobank y pone en el mercado 480 millones de fallidos

Emilio Saracho acelera la enajenación de activos para tranquilizar al Banco Central Europeo y limpiar el balance de activos provisionados con muchas pérdidas

Foto: El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)

Emilio Saracho sigue analizando todas las alternativas posibles para sanear Banco Popular y sacarlo de la mayor crisis de la historia. La entidad presidida por el exbanquero de JP Morgan ha encargado al banco de negocios IREA la venta de una cartera de créditos fallidos por 480 millones de euros que está siendo ofrecida a inversores oportunistas especializados en comprar préstamos a derribo. Además, ha iniciado conversaciones con Banque Crédit Mutuel para desprenderse del 50% que tiene en Targobank.

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Fuentes financieras han confirmado ambas operaciones, cuyo objetivo es aliviar el balance mediante la reducción de provisiones y obtener fondos para mejorar la solvencia del Popular. Se trata de la cartera individual de mayor tamaño que el banco saca a subasta desde finales de 2012, cuando traspasó créditos concedidos a inmigrantes por 1.143 millones de euros a Lindorf y Anacap. El asesor seleccionado para este proceso es IREA, el banco de negocios especializado en operaciones inmobiliarias y hoteleras, que en diciembre de 2016 participó en la compraventa de dos carteras de créditos problemáticos por 620 millones.

Una de ellas, de 220 millones, con garantías del sector hotelero, la adquirió Apollo, que fue asesorado por IREA, mientras que Popular contó con los servicios de Bank of America Merrill Lync. Otra, de 418 millones, con el colateral de promociones inmobiliarias, fundamentalmente residenciales, con 750 viviendas, fue vendida a Blackstone con la intermediación de IREA en nombre del banco presidido por Emilio Saracho. Este bróker inmobiliario es el asesor de cabecera de Sareb en la liquidación de sus portfolios de fallidos.

Dado el estado de estas carteras, Popular no espera obtener muchos ingresos por la venta de este conjunto de préstamos con un nominal de 480 millones. Pero sí le servirá para sanear su balance y liberar provisiones, por lo que reducirá sus dotaciones y le liberará capital. Unas operaciones, en cualquier caso, de goteo que no suponen una solución relevante para una entidad a la que se estima un déficit de fondos propios aproximado de 4.000 millones de euros.

Agustín MarcoAgustín Marco

Por ese motivo, y una vez descartada ahora la realización a corto plazo de una ampliación de capital, Saracho ha dado orden de vender activos por los que pueda conseguir dinero fresco. Con este objetivo, ha dado el encargo a UBS de traspasar el estadounidense TotalBank, para el que tiene un principio de acuerdo con el chileno BCI, el mismo que adquirió la deficitaria filial americana de Bankia. La operación ronda los 500 millones. Por otra parte, ha contratado a Bank of America Merrill Lynch para encontrar un comprador por el 50% de WiZink, la división de tarjetas de crédito por la que podría obtener 1.000 millones.

Un banco en pérdidas

El último movimiento es el inicio de las negociaciones para vender el 49,98% de Targobank, la entidad de banca comercial constituida en 2010 tras el acuerdo con Crédit Mutuel. La entidad financiera gala, que había comprado el 5% del Popular mediante una ampliación de capital y un trozo de autocartera por 300 millones, ha formalizado a Saracho su intención de ejercer la opción de compra preferente que está en vigor desde 2015. Targobank partió con una red de 125 sucursales, que tenía 2.000 millones en préstamos y 1.700 millones en recursos de clientes. La plantilla ascendía a 610 empleados.

Sin embargo, la evolución de este banco no ha sido la esperada por ninguno de los dos socios. Hasta el punto de que Popular tuvo que realizar el pasado año un saneamiento de 240 millones por su participación del 49,98% en Targobank. La filial perdió 143,6 millones de euros como consecuencia de las provisiones no recurrentes, por lo que Popular tuvo que anotarse, además del deterioro del fondo de comercio, unos números rojos de 71 millones.

Crédit Mutuel ya dio un paso en diciembre de 2015 para tomar el control de la sociedad compartida —más Targoinmuelbes— cuando ejerció la opción de compra que tenía por el 1% en Targobank SA. Tras esta operación, la institución francesa pasó a dominar el consejo de administración al darle derecho a tener un asiento adicional en el órgano de gobierno. Los directivos franceses quieren revertir la situación, dados los pésimos resultados tanto de la inversión en el capital con Popular —han perdido más del 90% de lo invertido— como de su alianza en banca comercial. Actualmente, el grupo español tiene valorado en libros su 49,98% en 126,37 millones de euros tras el saneamiento del fondo de comercio de 240 millones.

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