negocia con varios compradores

Grupo Villar Mir recupera el control de la Quinta Torre y rompe lazos con Corestate

El 'holding' de la familia Villar Mir ha decidido abandonar el marco de colaboración que selló en 2015 con el fondo suizo para desarrollar conjuntamente el nuevo rascacielos

Foto: Proyecto de la futura Quinta Torre, que albergará al Instituto de Empresa.
Proyecto de la futura Quinta Torre, que albergará al Instituto de Empresa.

Fue el 3 de febrero de 2015 cuando el fondo suizo Corestate aterrizó en España de la mano de Grupo Villar Mir, 'holding' junto al que, en esa fecha, selló una alianza dirigida a crear una gran plataforma de proyectos inmobiliarios conjuntos, con un horizonte de vida de 10 años.

Apenas un mes después, nació la firma Iberian Corestate, participada al 50% por los dos socios, cuyos lazos se estrecharon todavía más en octubre de ese mismo año, cuando el grupo español vendió a su nuevo aliado el 49% del capital de Icono Torre Vida, sociedad que se había hecho con el derecho de concesión para promover y explotar durante 75 años la Quinta Torre.

Sin embargo, el matrimonio no ha llegado a dar los frutos esperados y, tras intensas negociaciones, las dos partes han acordado abandonar su acuerdo de colaboración para el futuro rascacielos, decisión que permite a Grupo Villar Mir retomar el control absoluto del proyecto, ya que Corestate, aunque solo había adquirido el 49% de las acciones de Torre Vida, se había reservado el 50% de los derechos económicos.

Según ha confirmado El Confidencial con varias fuentes conocedoras, detrás de esta decisión se esconde la falta de consenso respecto a la estrategia de actuación, ya que Corestate quería participar activamente en la gestión, mientras que Grupo Villar Mir prefería reservarle el papel de socio financiero. Desde el 'holding' propietario de OHL e Inmobiliaria Espacio, han declinado hacer comentarios.

A estas diferencias se suma el cambio de escenario que se ha visto en el sector inmobiliario español, en general, y en el entorno de la Quinta Torre, en particular, donde los mayores inversores que operan en España han mostrado su interés por adquirir uno de los grandes rascacielos que tiene Madrid. Así, Merlin se ha hecho con la Torre PwC; Grupo Emperador, con Torre Espacio, y Pontegadea, con Torre Cepsa.

Suma y sigue, porque a este apetito inversor se añade el traslado de varias compañías a los cuatros rascacielos que conforman esta área, y el acuerdo sellado con el Instituto de Empresa para instalar su campus universitario en la Quinta Torre, por un periodo de 20 años, prorrogable por otros 55 ejercicios.

Con estas nuevas cartas, Grupo Villar Mir está convencido de poder encontrar un nuevo socio que ponga sobre la mesa una cifra superior a los 240 millones que Corestate anunció que iba a invertir en la promoción del edificio, y tiene abierto un proceso activo de búsqueda, que prevé cerrar en la segunda quincena del próximo mes de enero.

Como reconoció el propio Juan Miguel Villar Mir, Hispania es una de las firmas que han mostrado interés por entrar en este proyecto, aunque fuentes del mercado señalan que hay otros dos competidores mejor posicionados, entre los que podría estar Axire. Sin embargo, desde la empresa dirigida por Luis López de Herrera-Oria niegan esta posibilidad.

En principio, la idea es vender una participación accionarial del 49%, el peso que tenía hasta ahora Corestate, aunque las dos partes han dejado la puerta abierta a que el fondo suizo pueda quedarse con alguna participación minoritaria, lo que podría llevar a rehacer todo el esquema de propiedad, pero siempre respetando la máxima de que Grupo Villar Mir siga siendo el primer accionista.

Proyecto faraónico

La Quinta Torre se levantará sobre una superficie de 33.500 metros cuadrados, que seguirán siendo de titularidad pública, pero cuya explotación ha adjudicado el Ayuntamiento de Madrid a Icono Torre Vida durante los próximos 75 años, a cambio del pago de un canon anual de cuatro millones de euros.

Con una edificabilidad máxima de 70.000 metros cuadrados, el futuro complejo destinará dos tercios de su superficie (50.000 metros cuadrados) a IE Campus, que tendrá capacidad para acoger a 3.500 alumnos. La institución académica está participando activamente en todo el proyecto, que ha sido diseñado por los estudios Fenwick Iribarren y Serrano-Suñer Arquitectura; mientras que OHL se encargará de la construcción.

La Quinta Torre constará de un rascacielos de 165 metros de altura y dos espacios horizontales en la base, que se desplegarán a sendos lados del edificio, cuyos usos se repartirán entre el Instituto de Empresa, Quirón Salud y una zona de restauración y comercial.

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