el papel del jeque al Qubaisi y los merino

Las millonarias comisiones que están detrás de la venta de Torre Cepsa a Amancio Ortega

Un jeque detenido por corrupción, dos empresarios españoles convertidos en 'lobbistas' de lujo y un aviso al Sepblac. Esta es la otra historia de la venta de Torre Cepsa

Foto: El jeque Al-Qubaisi ha vendido la Torre Cepsa a Pontegadea.
El jeque Al-Qubaisi ha vendido la Torre Cepsa a Pontegadea.

Una consulta a la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) antes de verano estuvo a punto de echar por tierra la millonaria operación que el hombre de negocios abudabí Kadhem Al Qubaisi, junto a unos empresarios españoles, los hermanos Merino Enseñat, había diseñado tres años antes con la Torre Cepsa como premio.

Una transacción que tiene todos los ingredientes para escribir una novela negra: un jeque árabe que se aprovecha de su posición para sacar beneficio propio de los contratos que firma su país, unos amigos de la infancia convertidos en 'lobbistas' de lujo, el hombre más rico del mundo intentando quedarse con un gran rascacielos, un banco quebrado vendiendo una joya arquitectónica por la mitad del precio que pagó y una investigación internacional por blanqueo, corrupción y malversación.

Khadem Al-Qubaisi. (Reuters)
Khadem Al-Qubaisi. (Reuters)

Esta es la otra cara de la venta de Torre Cepsa, rascacielos que ha terminado en manos de Amancio Ortega gracias a la oferta de 490 millones de euros que, a través de Pontegadea, ha hecho a Muscari Property, dueña del edificio durante apenas unos minutos.

La trama se resume así: a finales de 2013, esta sociedad firmó una opción de compra con Bankia para adquirirle el inmueble, diseñado por Norman Foster. En paralelo, IPIC, el fondo soberano de Abu Dabi que dirigía el jeque, acordó trasladar ahí la sede de Cepsa, petrolera de su propiedad y en cuyo sillón presidencial se sentaba (no podía ser otro) el propio Al Qubaisi.

Desde esta privilegiada posición, el jeque facultó el contrato de alquiler de la petrolera a un precio fuera de mercado por aquellas fechas, del entorno de 28 euros el metro cuadrado, según confirman fuentes conocedoras, cuando, en la vecina Torre de Sacyr, PwC había firmado una renta un 35% inferior, y con el agravante de que el rascacielos estaba por entonces vacío, y la petrolera tuvo que habilitarlo desde cero, quedando ligada a él por un periodo de ocho años, prorrogable por otros siete.

Torre Cepsa.
Torre Cepsa.

Este jugoso arrendamiento es, precisamente, el azucarillo que ha permitido endulzar la posterior venta y, con ella, cargar de millones tanto a Al Qubaisi como a sus hombre de confianza en España, los Merino Enseñat, cuyo papel de intermediarios también les ha valido una jugosa remuneración. Amigos desde que coincidieron en la infancia en un elitista colegio europeo, estos empresarios han sido las manos y los ojos del jeque en nuestro país, tanto en la adquisición de Cepsa como durante la compleja negociación de venta de la torre, y hasta en el momento de la firma final.

El jeque articuló toda la trama a través de la sociedad Muscari Property que, como adelantó El Confidencial, es la verdadera tenedora del derecho de compra del rascacielos. En paralelo, los Merino crearon a finales de 2013 las empresas Muscari Develpment BV Sucursal en España, y Royal Arrow. En esta última, figuran como administradores Ramón Merino y el empresario Felipe Oriol, otro ilustre apellido de la oligarquía empresarial española y accionista de Corpfin Capital Real Estate.

La rama española

Los Merino, junto a Corpfin Capital, han sido los encargados de dirigir todo el proceso de venta, una operativa orquestada cuando el rascacielos todavía era propiedad de Bankia, y que despertó el apetito de todos los grandes inversores que tienen sus ojos puestos en el mercado inmobiliario español. Sin embargo, muchos de ellos terminaron tirando la toalla ante la complejidad de la venta, una madeja creada tanto por la estructura societaria y operativa como por las elevadas expectativas de precio de todos sus protagonistas, según han confirmado varios interesados.

La prometida comisión a cada uno de los participantes elevaba el precio de la transacción hasta cerca de 500 millones de euros, ya que la ganancia para Al Qubaisi y sus socios iba a venir por la diferencia entre el precio al que ejecutaban la opción de compra y el de su posterior venta. Firmas que han participado en las conversaciones han asegurado a El Confidencial que la comisión de los Merino y Corpfin ronda el 10% de esta plusvalía, ganancia que puede superar los 100 millones de euros, ya que Bankia ha vendido el rascacielos por menos de 400 millones, según las mismas fuentes, y Pontegadea lo ha comprado por 490.

Aunque la entidad ha declinado decir el importe exacto de la venta, las mismas fuentes señalan que podría estar en línea con los 360 millones en que está valorada, lo que arrojaría una comisión cercana a los 13 millones de euros para los intermediarios, y una ganancia de cerca de 100 millones para el jeque árabe. Un dinero que estuvo cerca de esfumarse el pasado verano, cuando se alertó a Sepblac sobre la dudosa procedencia de los fondos con que Al Qubaisi iba a abordar la operación.

El pasado agosto, según adelantó 'The Wall Street Journal', el otrora prestigioso hombre de negocios fue arrestado en Abu Dabi por su presunta implicación en un fraude multimillonario relacionado con el fondo soberano de Malasia 1MDB, detención que llegó un mes después de que el emirato le prohibiera salir del país y le bloqueara la libre disposición de todos su bienes, poniendo en jaque así toda la operación.

Pero la lluvia de comisiones que había en juego agudizó el ingenio a la misma velocidad que corría el reloj y se aproximaba la fecha de vencimiento de la opción de compra: este recién estrenado mes de octubre. Con el Seplac vigilando con lupa el origen del dinero y el proceso abierto en Abu Dabi, los Merino cobraron el doble de importancia, ya que son la extensión en España de Al Qubaisi y quienes tenían todos los poderes para orquestar la estructura financiera que ha permitido cerrar la transacción.

Como publicó 'Cinco Días', Muscari ha podido cerrar la compra gracias a un crédito exprés de Bankinter, lo que garantiza la limpieza del origen de los fondos, y al uso de apoderados ligados a las ramas societarias españolas de esta operación, Royal Arrow y Muscari Development. Inmediatamente después de ejecutar la opción de compra, con apenas minutos de diferencia, se cerró el acuerdo con Pontegadea, y se puso el broche de oro a una compleja trama que ha regado de millones a todos sus protagonistas.

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