el sector se planta ante la administración

Ingeniería mileurista: cuando diseñar un aeropuerto vale menos que un iPad

El sector de la ingeniería está en pie de guerra tras ver cómo se siguen haciendo subastas electrónicas condenadas por Bruselas o se adjudican estudios por menos de mil euros

Foto: Aeropuerto Adolfo Suárez en Madrid. (EFE)
Aeropuerto Adolfo Suárez en Madrid. (EFE)

Tener un delineante con dominio de programas de diseño 2D y 3D, Photoshop y Adobe, Sketchup, 3D Max-Autodesck o similares; un dibujante, una persona de administración, tres ordenadores, dos impresoras, un plotter, y experiencia mínima acreditable de cinco años en proyectos de decoración en edificaciones públicas.

Felicidades. Si cumple estos requisitos, puede competir por hacerse con el proyecto de diseño interior de las nuevas zonas de embarque del Aeropuerto de Gerona-Costa Brava, que cuenta con un plazo de ejecución máximo de tres meses (cualquier retraso se penalizará) y que consiste en proyectar una nueva zona de descanso de 100 metros cuadrados y otra de trabajo de 12 metros, ambas dotadas de todo tipo de conexiones para dispositivos móviles, sillones, mesas altas, lámparas y televisión; dos espacios que deberán estar vestidos con "materiales de alta calidad, resistencia, nulo o muy bajo mantenimiento y muy fácil de limpiar", dicta Aena.

Eso sí, el trabajo exige realizar un número indeterminado de entrevistas con Aena, en las que se deberán ofrecer recomendaciones de mobiliario o materiales "incluyendo muestras físicas cuando sea necesario", buscar opciones con diferentes proveedores de materiales, hacer la definición final del mobiliario, iluminación, acabados, materiales, detalles constructivos... y preparar presentaciones preliminares con plantas de distribución de espacios y bocetos para su revisión por parte de Aena.

Aena ha recurrido a las subastas electrónica a pesar de la nueva Directiva europea
Aena ha recurrido a las subastas electrónica a pesar de la nueva Directiva europea

¿El Presupuesto? Mil euros como máximo y todos los gastos indirectos se consideran incluidos en este precio. Si no hay bajas, sale una media de 333 euros al mes, dividos entre los tres profesionales que exige la empresa pública, resultan 111 euros por persona brutos, sin contar el coste que tiene para ellos desarrollar este trabajo.

Este ejemplo ha colmado el vaso de la paciencia de Tecniberia, patronal de las grandes firmas de ingeniería de España, que junto a Fidex, la otra gran asociación del sector, lleva años peleando con las Administraciones Públicas para que se reconozca la transcendencia del trabajo intelectual de estos trabajos, cuya devalución ha llegado a unos límites como el que arranca este artículo, donde elaborar el estudio del diseño interior de las nuevas zonas de embarque de un aeropuerto vale menos que el último iPad.

La nueva directiva europea, que modifica la Ley de Contratos del Estado, premia la calidad y pone coto a las subastas y a las bajas temerarias en los concursos

Los profesionales de la ingeniería confiaban en que la nueva directiva europea que modifica la Ley de Contratos del Estado pusiera coto a este tipo de contrataciones, esperanza que se convirtió en realidad cuando, el pasado abril, debido a que el Gobierno había sido incapaz de trasponer la norma dentro del plazo dictado por Bruselas, Hacienda se vio obligado a publicar, vía BOE, una serie de directrices a las Administraciones sobre cómo debían empezar a actuar a partir de esa fecha para adaptar la ley nacional a la regla comunitaria.

Entre otros aspectos, la nueva regla madre va dirigida a erradicar las subastas abusivas en la contratación con las administraciones, ya que Europa reconoce el valor del trabajo intelectual de los proyectos, lo que implica tener que valorar su calidad por encima del precio, y recomienda preponderarlo a la hora de adjudicar contratos de ingeniería.

Sector en armas

Sin embargo, la alegría ha durado poco en la casa del pobre, ya que el pasado 8 de junio, AENA adjudicó mediante subasta electrónica el proyecto de adecuación general de plataforma en el aeropuerto Tenerife Sur, presupuestado en 1,9 millones de euros y con un plazo de ejecución de 39 meses, que terminó siendo adjudicado con una baja del 53%.

Apenas cinco días después, Tecniberia presentó un recurso especial en materia de contratación "por entender que los intereses de sus asociados se han visto perjudicados", ya que desde la entrada en vigor de la directiva europea "no podrán ser objeto de subastas electrónicas determinados contratos públicos de servicios y obras que, al tener por objeto prestaciones de carácter intelectual, como la elaboración de proyectos de obras, no pueden clasificarse mediante métodos de evalución automatizados", señala Tecniberia en su recurso, en el que pide anular el procedimiento y volver a licitarlo por cualquier procedimiento compatible con la regla comunitaria.

El sector de la ingeniería denuncia que Adif puntua el 75% por precio y el 25% calidad
El sector de la ingeniería denuncia que Adif puntua el 75% por precio y el 25% calidad

El sector está con las espadas en alto ante una situación que, asegura, se ha llevado por delante a la mitad de las empresas de ingeniería del país, que han pasado de 3.000 a 1.500, y ha cercenado en un 60% la inversión pública desde que estalló la crisis, y eso que desde 2013 la cifra se ha ido incrementando todos los años hasta cerrar 2015 en 406 millones, tras haber quedado reducido a prácticamente nada en 2012, cuando el año se saldó con apenas 189 millones, frente a los más de 1.000 millones que se alcanzaron en 2007, según las cifras que maneja la patronal.

A esta situación de presupuestos públicos menguantes se ha unido el vacío de poder del Gobierno que arrastra el país desde diciembre, al tratarse de un Ejecutivo en funciones, lo que ha paralizado la licitación, según llevan meses denunciando desde el sector, con el agravante de que el poco trabajo que hay se continúa adjudicando con fuertes bajas, siguiendo criterios de subasta, donde se dinamitan los criterios de calidad. Un problema especialmente marcado en los concursos de Adif, donde el precio supone el 75% de la puntuación, frente al 25% de la solvencia técnica.

Las ingenierías sostienen que defender la calidad de los proyectos es la mejor vía para evitar los modificados que terminan disparando los precios de las obras, un endémico mal español que, entre otros puntos, quizás pueda explicarse porque el peso de la ingeniería de proyecto sobre la inversión total de las obras apenas representa el 5%, frente al 10% de nuestros comparables europeos.

Y es que, prima la ingeniería mileurista.

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