Nueva Ley de Contratos del sector público

Fomento se acuerda de las ingenierías y los modificados a dos meses de las elecciones

Pastor ha solicitado reunirse con la patronal de las ingenierías, la hermana pobre del sector, a la que apenas se ha tenido en cuenta en la legislatura y que tiene en su mano acabar con los modificados

Foto: La ministra de Fomento, Ana Pastor, en unas obras del tren de Alta Velocidad. (EFE)
La ministra de Fomento, Ana Pastor, en unas obras del tren de Alta Velocidad. (EFE)

Cuando el final de la legislatura llama a la puerta, los movimientos se aceleran dentro de los ministerios. Al ya clásico 'rally' de inauguraciones de obras, las postrimerías de cada mandato se caracterizan también por una discreta labor de reuniones con todo tipo de grupos de poder y 'lobbies' que, en demasiadas ocasiones, han adolecido de falta de cariño durante el resto del mandato.

En estos últimos cuatro años, uno de esos colectivos huérfanos del calor ministerial ha sido el de la ingeniería, un sector duramente castigado por la crisis económica, como todos los relacionados con la construcción, pero con el agravante de que, en su caso, estamos hablando del hermano pobre de las infraestructuras. 

Precisamente, una de las reclamaciones que el sector, a través de sus patronales Tecniberia y Fidex, ha tratado de hacer llegar a la ministra de Fomento, Ana Pastor, durante los últimos cuatro años han sido las nefastas consecuencias que tiene para la economía del país la precariedad en la que operan, mensaje que, sin embargo, el Gobierno ha declinado escuchar durante dos años.

Según ha podido confirmar El Confidencial con fuentes sectoriales, a pesar de estar trabajándose actualmente en la Nueva Ley de Contratos del Sector Público, a pesar de haber sido invitada en reiteradas ocasiones a diversos encuentros y a pesar de haber habido importantes cambios institucionales, como el nombramiento de Juan Ignacio Lema como nuevo presidente de Tecniberia, Pastor ha sido un folio en blanco en la agenda de citas del sector en el último año y medio.

Visita a las obras del tramo de la Variante de Aranda de Duero (Burgos). (EFE)
Visita a las obras del tramo de la Variante de Aranda de Duero (Burgos). (EFE)

Hasta la pasada semana, en la que, para auténtica sorpresa de las patronales, la ministra solicitó una reunión con Tecniberia, encuentro que sirvió de puesta de largo de Lema ante Pastor, aunque llegara con retraso, y de toma de conocimiento de las reclamaciones del sector ante la nueva Ley de Contratos del Estado, piedra filosofal que las ingenierías piden utilizar como revulsivo para mejorar su situación y, con ella, uno de los grandes lastres del país, los modificados.

Porque, precisamente, uno de los eslabones rotos de la larga cadena de errores que convierten a España en el campeón europeo de los modificados, triste honor que lleva a encarecer las obras hasta el doble y el triple de lo inicialmente presupuestado, es el irrisorio peso que tienen los trabajos de ingeniería sobre la inversión total, cuando esta labor previa a la entrada de las grúas y las tuneladores, bien hecha, puede evitar muchas de las sorpresas que aparecen cuando los proyectos ya están en marcha y que terminan encareciendo tanto las obras.

En España, el peso de la ingeniería apenas es el 5% de la inversión total de una obra, frente al 10% de sus comparables europeos. Equipararse ahorraría un 20%

Según las estimaciones del sector, el peso de la ingeniería de proyecto sobre la inversión total de las obras apenas representa el 5%, una cifra parecida a la los países en vías de desarrollo y muy alejada del 10% de nuestros comparables europeos. Lo grave de estos cinco puntos de diferencia es que son en gran parte responsables de que luego las obras se encarezcan. La propia Eurostat ha indicado que la inversión en ingeniería en España está muy por debajo del resto de países de Europa, incluidos los del Este.

El sector estima que con solo incrementar en dos puntos porcentuales la inversión en ingeniería se lograrían ahorros superiores al 20% en los costes que surgen a posteriori, mensaje que han hecho llegar a la ministra y que defienden abordar por dos caminos.

El primero, detallando en los Presupuestos Generales qué parte de la inversión en infraestructuras va a labores de ingeniería, para que así quede en evidencia el bajo peso del sector y, por tanto, dónde están el grueso del fallo y los excesos de los modificados. Por otro, premiando la calidad como criterio de selección en los concursos, en vez de ir a precio, como ocurre ahora, lo que está generando unas bajas medias de entre el 50% y el 60% que han arruinado un sector cuya facturación ha caído un 35% en los últimos cinco años, y que desde 2009 ha visto desaparecer casi 1.200 empresas y 23.000 empleos.

Un tren AVE de la compañía Adif. (Reuters)
Un tren AVE de la compañía Adif. (Reuters)

La ministra ha tomado el guante y ha prometido analizar las reivindicaciones del sector, que también está muy activo contra el elevado volumen de negocio que se concede a la ingeniería pública Ineco, que este año ha llegado a hacerse con el 60% de los contratos de Adif, un elevado peso que desde el propio organismo se justifica por estar en año electoral y, por tanto, por la necesidad de acelerar las obras.

Como dictan las mínimas reglas protocolarias, la ministra se ha comprometido a estudiar las reclamaciones del sector, con la idea de detallar la inversión en ingeniería como principal candidata a obtener frutos. Se trata de la menor de sus peticiones y, por tanto, la que a priori parece más fácil cumplir, pero en el fondo es como el Caballo de Troya, ya que al ponerse en evidencia el bajo coste en ingeniería de proyecto, salen a la luz las vergüenzas de adónde se va el dinero de las obras, y sus recurrentes modificados.

Porque, en la ingeniería, como en todo en la vida, lo que no se proyecta a priori, se acaba pagando a posteriori. Y hacerlo antes siempre sale más barato.

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