March blinda a sus grandes familias del ataque político contra las sicavs
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operativa ante el 26-J

March blinda a sus grandes familias del ataque político contra las sicavs

La entidad ha empezado a fusionar las sicavs controladas por familias dentro de sus tres mayores vehículos, Torrenova, Bellver y Lluc, fórmula que evita la amenaza post 26-J

Foto: Sede Banca March (Fotografía de archivo)
Sede Banca March (Fotografía de archivo)

"Por circunstancias particulares de diversa índole, deja de tener sentido tener sicavs familiares". Con esta lapidaria frase, Banca March está explicando a sus clientes la decisión que ha tomado de empezar a fusionar algunos de estos vehículos, todos ellos en manos de grandes patrimonios, con sus tres grandes sicavs institucionales: Torrenova, Bellver y Lluc.

La entidad de origen mallorquín ha seguido la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque y, ante la clara amenaza que se abre para estos vehículos tras el 26-J, ya que todos los partidos se han pronunciado a favor de modificar su fiscalidad, ha optado por blindar a sus principales patrimonios, ofreciéndoles fusionar sus sociedades familiares dentro de estas tres grandes sicavs.

De este modo, consiguen escapar de la espada de Damocles que pende sobre sus cabezas, ya que las tres sicavs elegidas por March cumplen todos los requisitos para ser consideradas auténticos vehículos de inversión colectiva, comparables a cualquier efecto con los fondos de inversión.

Tal y como aparece en una carta enviada a clientes a la que ha tenido acceso este medio, esta operativa ya está en marcha en el caso de Mulinsar, vehículo del exvicepresidente de BBVA José Domingo Ampuero, miembro de la burguesía empresarial vasca, con un dilatado currículo profesional.

Esta sicav, que contaba con un patrimonio de 28,5 millones al cierre del primer trimestre, será absorbida por Torrenova, vehículo que a su vez verá incrementado su patrimonio proporcionalmente. Aunque los consejos de administración de estas dos sociedades aprobaron su fusión el pasado febrero, ha sido esta misma semana cuando se ha hecho oficial, dando el pistoletazo de salida a un movimiento generalizado dentro de March.

"Es probable que a lo largo de los próximos meses se realicen más fusiones entre sicavs familiares con Torrenova, Bellver o Lluc, por lo que los clientes accionistas de las sicavs institucionales recibirán dichas notificaciones", adelanta la entidad mallorquina en la comunicación enviada a sus clientes.

Cara y cruz de las sicavs

Torrenova es la mayor sicav de España, con un patrimonio de 1.270 millones y 5.530 accionistas; Cartera Bellver suma un patrimonio de 444,24 millones y 2.923 socios, y Lluc cuenta con 190,2 millones y 1.469 accionistas. Estas cifras las equiparan a los fondos de inversión, ya que al sumar más de 500 partícipes pueden realizar traspasos a cualquier otro vehículo de inversión colectiva sin tributar, además de beneficiarse de su privilegiado tratamiento en el Impuesto de Sociedades.

En cambio, las sicavs familiares incumplen la razón de ser de estos vehículos, al estar controladas, tanto en la gestión como en el accionariado, por un único patrimonio. Para revestir de legalidad esta situación, estos vehículos cuentan con los famosos 'mariachis', accionistas que les ayudan a cumplir la norma de sumar al menos 100 socios, pero que en realidad son hombres de paja, puestos en la mayoría de los casos por las propias entidades gestoras.

Aunque en defensa de este tipo de sociedades debe recordarse que todas ellas cotizan en el MAB -Mercado Alternativo Bursátil- y están obligadas tanto a vender como a comprar acciones a todo aquel que se lo pida, la realidad es que funcionan como brazos inversores de familias concretas, sin vocación alguna de ser un vehículo de inversión colectiva.

El exvicepresidente de BBVA José Domingo Ampuero ha dado el pistoletazo de salida con la integración de su sicav familiar, Mulinsar, dentro de Torrenova

Es contra ellas contra las que, se espera, vayan las nuevas normativas que prometen aplicar los partidos políticos tras las elecciones generales, escenario que ha llevado a algunos patrimonios a plantearse llevarse tanto su fortuna como su residencia fuera de España, una drástica decisión frente a la que March está ofreciendo una solución donde todo queda en casa.

Lo que todavía está por ver es si estos patrimonios, que en sus sicavs familiares se garantizaban el control de la gestión, podrán ahora influir de alguna manera en las políticas de inversión de Torrenova, Bellver y Lluc, o si, sencillamente, ven esta opción como una manera de trasladar su fortuna a auténticos vehículos de inversión colectiva y, desde aquí, empezar a moverla a diferentes fondos de inversión, pero sin tener que tributar por las plusvalías latentes que acumulan.

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