memoria de supervisión bancaria 2015

El BdE cerca a la banca para que no cometa excesos con los resultados bajo mínimos

El supervisor advierte a la banca de que el objetivo de incrementar la rentabilidad no puede perseguir a costa de poner en riesgo la solvencia futura de la entidad

Foto:  El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)

El Banco de España (BdE) sabe perfectamente que la banca necesita ganar dinero. Y que necesita ser rentable. Pero no a cualquier precio ni costa de poner en entredicho el futuro de una entidad por la necesidad presente de generar beneficios como sea en un contexto tan complicado como el actual, en el que el negocio bancario se ve presionado por los bajos tipos de interés. Por eso, en la Memoria de Supervisión Bancaria en España 2015 que presentó este lunes, la entidad gobernada por Luis María Linde subraya que una de las prioridades supervisoras de 2016 consistirá en revisar "los modelos de negocio" de los bancos más relevantes para identificar "posibles problemas, como puedan ser la relajación de los estándares de concesión crediticia o el incremento excesivo del riesgo asumido en el proceso de búsqueda de rentabilidad". 

El BdE precisa que en 2016 tiene previsto "una revisión temática de los modelos de negocio de las entidades significativas dentro del Mecanismo Único de Supervisión (MUS)". Este grupo está compuesto por 14 entidades: Santander, BBVA, La Caixa, Bankia, Sabadell, Popular, Unicaja, Bankinter, Kutxabank, Ibercaja, Abanca, Liberbank, BMN y Banco de Crédito Social Cooperativo

El supervisor no duda en asegurar que esta función representa uno de los "principales retos a los que se enfrenta el Banco de España en el desarrollo de sus funciones supervisoras". El subgobernador de la entidad, Fernando Restoy, alude directamente a "la necesidad de continuar vigilando cómo las entidades de crédito ajustan su modelo de negocio para mantener niveles adecuados de rentabilidad, en un momento en el que los tipos de interés siguen en niveles históricamente reducidos y la actividad económica todavía no ha alcanzado el dinamismo necesario". Y añade: "El citado proceso de ajuste debería redundar en la obtención de resultados recurrentes de manera sostenible, respetando el apetito de riesgo de la entidad y evitando que la búsqueda de rentabilidad lleve a la asunción de riesgos excesivos". 

El BdE teme "la relajación de los estándares crediticios o el incremento excesivo del riesgo asumido en el proceso de búsqueda de rentabilidad"

De hecho, esta cuestión ya figuró entre sus actuaciones durante el pasado ejercicio. "La sostenibilidad del modelo de negocio de las entidades ha estado en el foco supervisor durante 2015, con una doble finalidad: i) evitar la asunción excesiva de riesgos, para compensar la reducida rentabilidad perjudicando la calidad de la cartera crediticia, y ii) evitar la reducción de costes centrada en las funciones de control, con el consiguiente impacto en el riesgo operacional".

No a cualquier precio

Consciente de que los tipos de interés van a continuar en los niveles actuales -los oficiales están en el 0% y los de la facilidad de depósito, en el -0,40%- al menos durante lo que queda de 2016 y todo 2017, el BdE teme que la banca sienta una mayor tentación de recurrir a prácticas más arriesgadas para generar beneficios. Y por eso en 2016 se ha propuesto "profundizar en las prioridades supervisoras identificadas el año anterior". 

De este modo, el supervisor lanza una seria advertencia a unas entidades sumamente presionadas en la actualidad para generar valor en un contexto marcado por esos bajos tipos, la ausencia de una demanda de crédito solvente, las mayores exigencias de capital y la llegada de nuevos competidores tecnológicos. En 2015, la rentabilidad sobre el capital (ROE) del sector se movió en el 5,5%, por debajo del coste de capital (COE), que las entidades calculan entre el 9% y el 10%. La banca asume que las entidades que no incrementen su rentabilidad verán comprometido su futuro, pero el BdE pretende evitar que esa necesidad de incrementar la rentabilidad degenere en una banca potencialmente insolvente más adelante. 

En este sentido, la propia Asociación Española de Banca (AEB) ya advirtió en abril de los efectos secundarios que puede generar la actual política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). "Este entorno actual de tipos puede además llevar inherente, para algunos bancos con problemas en su modelo de negocio, la tentación de una huida hacia adelante. Esto es, algunas entidades que se encuentren en esa situación pueden sentirse tentadas, dado el contexto actual, a asumir riesgo de crédito sin un adecuado control del mismo", expuso el presidente de la AEB, José María Roldán. Y añadió la necesidad de afinar la supervisión para prevenirlos: "Ante estos peligros, la respuesta adecuada no debe ser aumentar las exigencias a todo el sector (mediante, por ejemplo, medidas macroprudenciales), sino emplear los instrumentos tradicionales de supervisión para frenar esa inapropiada asunción de riesgos por aquellos bancos que no estén leyendo el mapa de riesgos de manera adecuada".  

Más retos

El Banco de España también menciona que, junto a la vigilancia de los modelos de negocio de las entidades, su función supervisora se detendrá en otros aspectos importantes en este 2016. Centrará su punto de mira en aspectos como la adaptación a las novedades regulatorias; la calidad de la inversión crediticia, "con un especial seguimiento de las exposiciones de algunos bancos a economías emergentes que presentan vulnerabilidades"; el seguimiento del riesgo y la liquidez de las entidades; o la realización de una prueba de resistencia en este ejercicio. 

Tras los notables cambios normativos de los últimos, el Banco de España no oculta que "sería deseable un período de cierta estabilidad regulatoria"

Desde una perspectiva mayor, y de nuevo junto a la necesidad de seguir de cerca la adapción de los modelos de negocio a las nuevas circunstancias, el BdE menciona tres retos en su labor supervisora en los próximos años. El primero, la aplicación de la nueva regulación bancaria surgida en los últimos años. "Los supervisores deben hacer cumplir este nuevo marco regulatorio de forma coherente y comprobar que en la práctica los resultados de su aplicación contribuyen a reforzar la solidez de las entidades y la estabilidad financiera", expone. Para lograrlo, reconoce que "sería deseable un período de cierta estabilidad regulatoria, durante el cual los posibles cambios se encaminasen fundamentalmente a simplificar y facilitar la aplicación homogénea de la regulación".

El tercer desafío se refiere al "fortalecimiento de la confianza de los clientes bancarios en las entidades de crédito, tras los evidentes daños reputacionales ocasionados por recientes casos de inobservancia o aplicación inadecuada de normas de conducta, sobre todo en materia de comercialización de productos financieros". Y el último de los retos concierne a la actividad supervisora, puesto que el BdE reclama "avanzar en la armonización de las prácticas supervisoras dentro de MUS". 

 

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