por el error en el cálculo de los viajeros

El consorcio español del AVE a la Meca prevé unas pérdidas de al menos 1.000 millones

Renfe y Adif consideran que las estimaciones de viajeros que se hicieron cuando se ganó el contrato para la Marca España están infladas como mínimo en un 30%

Foto: La arena cubre un tramo del AVE Medina-La Meca. (El Confidencial)
La arena cubre un tramo del AVE Medina-La Meca. (El Confidencial)

A falta de menos de un año para que entre en funcionamiento la primera línea del AVE entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina, las empresas españolas que forman parte del consorcio que se adjudicó el proyecto de 6.700 millones de euros empiezan a temblar. Según los cálculos internos llevados a cabo por Renfe, Adif e Ineco, las compañías que se encargarán de la operación y del mantenimiento del servicio ferroviario, las pérdidas esperadas serán de al menos 1.000 millones de euros, debido a los importantes errores en el cálculo del número de viajeros.

Fuentes próximas al consorcio Al Shula, formado por las sociedades públicas Renfe, Adif e Ineco, más las privadas OHL, Cobra (ACS), Dimetronic, Inabensa, Indra, Imathia, Consultrans, Copasa y Talgo, aseguran que en reciente consejo de administración se puso de manifiesto el ingente problema al que en breve tendrán que hacer frente si finalmente se cumplen los plazos y el tramo Medina-KAEC-Yeda se pone en marcha en el primer trimestre de 2017. En la citada reunión, la ferroviaria controlada por el Estado planteó que las estimaciones de viajeros que se hicieron cuando se firmó el mayor contrato de la historia empresarial de España no se cumplirán ni de lejos.

Los cálculos iniciales hablaban de que unos 60 millones de pasajeros al año usarían el AVE que une las ciudades santas de La Meca y Medina. Unos números que ahora se consideran sobredimensionados en al menos un 30%. Esta es la pérdida esperada en la parte del contrato referida a la gestión de los trenes y el mantenimiento, que asciende a 3.250 millones, de los 6.700 millones del total del proyecto. Aunque se trata solo de una previsión, dado que la concesión tiene una duración máxima de 12 años y es muy difícil afinar los números en un periodo de tiempo tan largo, lo que tiene claro el consorcio es que el déficit esperado es de cuanto menos 1.000 millones.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, visita las obras en 2014. (EFE)
La ministra de Fomento, Ana Pastor, visita las obras en 2014. (EFE)

La cuestión es que Renfe y Adif quieren que el desfase se pague de forma proporcional por todos los integrante de la 'joint venture', en base a una de las frases más repetidas en los contratos: “Los miembros que componen el mencionado consorcio responden solidariamente de las obligaciones del mismo”. Pero OHL y ACS, que está representada a través de Cobra, no quieren saber nada de este agujero, puesto que solo participan en la construcción de la red ferroviaria, en la primera parte del contrato (3.500 millones), con apenas responsabilidades en alguna parte de la catenaria de la vía del AVE.

Si finalmente la cuenta recae sobre Renfe y Adif, las dos empresas públicas tendrían que apuntarse anualmente unas pérdidas estimadas de 81 millones al año, lo cual llevaría con total seguridad a ambas compañías a registrar números rojos. Unas minusvalías que posteriormente irían contra las cuentas del Estado, que cuando consiguió el contrato en 2011 en competencia con un consorcio francés celebró la adjudicación como la gran victoria de la Marca España. Estos 81 millones de euros por los 12 años del contrato de operaciones elevarían el déficit a 972 millones.

Otras fuentes internas del consorcio son incluso más pesimistas y sostienen que la desviación entre el cálculo preliminar y la realidad puede incluso ser del 50%, especialmente en los primeros ejercicios de puesta en funcionamiento, si la economía de Arabia Saudí sigue golpeada por el desplome del precio del petróleo. En ese caso, las pérdidas se dispararían hasta los 1.600 millones. De hecho, Standard's & Poor's (S&P) ha rebajado dos escalones el nivel de solvencia del país por la caída del crudo y su “impacto duradero” en los presupuestos nacionales. En concreto, la agencia de 'rating' indicó en febrero que el Gobierno saudí tendrá un déficit del 13% sobre el PIB, debido a la disminución del 16% de los ingresos. Una situación que ha llevado a las autoridades locales a vender divisas, lanzar un plan de ajuste y preparar la privatización de varias de sus joyas de la corona, como la energética Aramco.

Un problema muy español

Una coyuntura que ha llevado al Gobierno saudí a rechazar el pago a las empresas españolas de ningún tipo de compensación económica en los primeros contactos. Sí hubo acuerdo en diciembre del pasado año cuando Arabía Saudí solicitó una modificación de la parte del contrato relativa a la construcción para adelantar la entrada en marcha de la primera línea, que fue asumida por el consorcio para mostrar su buena voluntad y su disposición a colaborar con un país con el que España ha tenido una vinculacion muy cercana debido a la proximidad con la Casa Real.

El problema con Riad es muy similar al que España ha tenido ya en varias de las líneas del AVE que han sido construidas y que han sido claramente deficitarias porque son usadas en una proporción muy inferior a la prevista. Según reconoció Gonzalo Ferré, el presidente de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias de España (Adif), para que los 3.700 kilómetros de alta velocidad que tiene el país -la segunda mayor red del mundo, tan solo por detrás de China, 19 veces más grande que España- fueran rentables, se necesitaria doblar los 24 millones de viajeros actuales. Hay líneas como el AVE entre Barcelona y París que directamente están en concurso de acreedores. 

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