difícil situación en el sector

Ni cantidad ni precio: los tipos negativos condenan al negocio bancario al 0%

Rentabilidades negativas, euríbor negativo, tipos oficiales negativos... El extraordinario panorama financiero actual complica hasta el extremo la actividad de las entidades

Foto: Fachada del Banco de España. (EFE)
Fachada del Banco de España. (EFE)

La fórmula es sencilla. Tan sencilla, que casi cuesta entender que sea tan sensible para un sector tan poderoso como es el bancario. Pero es que es la base de su existencia, de la actividad a la que se dedican los bancos españoles con su maquinaria comercial habitual. Esa fórmula consta de dos elementos: cantidad y precio. Y ahora tiene desesperado al sector, porque, según fuentes financieras, le empuja hacia una rentabilidad al 0% con su negocio de siempre. 

La cantidad alude al volumen de crédito; el precio, al interés que cobra la entidad por ese crédito. Multiplicando ambas variables, se obtienen los ingresos de las entidades por una de las palancas fundamentales de su negocio: prestar. Aplicando la misma fórmula a la otra parte del negocio, a la de captar dinero, a los depósitos, y al interés que paga por ellos, se logran los costes en los que incurren por financiarse mediante esta vía. Restando los costes por captar a los ingresos por prestar se llega a la esencia de la banca comercial y de sus resultados: el margen de intereses, es decir, el dinero que ganan por captar y prestar dinero. Para ganarlo, la clave no reside en prestar mucho más volumen del que se capta, ya que eso desequilibra su balance y representa un riesgo potencial, sino en prestar a un interés superior al que se paga por el dinero que se capta. Es decir, el secreto del margen está en el precio.

"El sector no podía esperar mucho de la cantidad de crédito que puede dar. Pero es que los tipos negativos condenan también al precio, lo reducen a la nada"

La combinación de cantidad y precio preocupa tanto al sector ahora por una amenaza extraordinaria: los tipos de interés negativos. "La atención se está fijando en que el euríbor a 12 meses ya está en negativo por su impacto en las hipotecas. Pero es que el euríbor a 3 y a 6 meses, que sirven de referencia para muchos préstamos a empresas, llevan tiempo por debajo del 0%. Y así las entidades no tienen forma de ganar dinero", comentan fuentes financieras. "Los tipos negativos se comen el margen. Cambia completamente el negocio bancario y afecta a todo el sector", apunta igualmente Miguel Ángel Bernal, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

La radiografía que se realiza, al basarse precisamente en esa fórmula, es muy sencilla. "El sector no podía esperar mucho de la cantidad, porque la economía española se tiene que desapalancar más y el nuevo entorno regulatorio obliga a las entidades a ser cautas, de ahí que el volumen de crédito no pueda crecer demasiado. Pero es que los tipos negativos condenan también al precio, lo reducen a la nada", exponen esas mismas fuentes. Otro experto en el sector bancario que pide no ser identificado precisa: "Hemos introducido en nuestros modelos todo lo que está pasando en este contexto: los tipos negativos, las curvas de rentabilidades... y lo que nos sale es un margen de intereses al 0%". 

En este sentido, influye que el descenso de los costes de captar dinero ya se ha apurado al máximo. De hecho, en los últimos meses se ha alimentado del trasvase de los depósitos a plazo, que pagan más intereses, hacia los depósitos a la vista, que pagan menos. Es decir, ese coste difícilmente puede seguir bajando a un ritmo lo suficientemente alto como para compensar la caída de los ingresos.

En su último Informe de Estabilidad Financiera, de noviembre de 2015, el Banco de España (BdE) ya precisaba que el margen de intereses de la banca por su negocio en España había crecido un 4,2% en el primer semestre de 2015 gracias, fundamentalmente, a que los costes financieros habían caído un 35,6%, un descenso que había compensado el retroceso del 17,1% registrado en los ingresos financieros. O lo que es lo mismo, el margen crecia, pero no por la vía más deseada y la que concede más recorrido al negocio, la de los ingresos, sino por la que se tiene más a mano y la que tiene un límite más claro, la de los costes. 

El BdE ya manifiesta en ese Informe los síntomas que ahora, ya con los tipos en negativo, presionan aún más. "El efecto precio sobre el margen de intereses consecuencia de los tipos de interés medios aplicados a los activos y pasivos ha sido negativo, debido a la ya muy reducida remuneración media del pasivo, donde el margen de maniobra es cada vez menor y, en menor medida, al aumento de la competencia por el lado del activo. Así, en los últimos meses, la caída de los tipos marginales de las nuevas operaciones de activo ha sido algo mayor que la de los tipos de las nuevas operaciones de pasivo", expone. Y continúa: "La sostenibilidad del margen de intereses en situaciones donde existe un diferencial de tipos tan reducido depende en buena medida de la existencia de un nivel de actividad suficientemente elevado, algo que en la actualidad no sucede. De hecho, el impacto de la actividad (efecto cantidad) también ha sido negativo en el último año, aunque de menor magnitud absoluta que el año anterior".

En resumen: ni precio ni cantidad. Y desde noviembre la tendencia se ha acentuado, sin que existan señales de que va a cambiar. En todo caso, irá a más, puesto que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ya se ha comprometido a aplicar más medidas de estímulo monetario en la reunión del 10 de marzo. Las entidades están en guardia ante la posibilidad de que el BCE siga progresando en la rebaja de los tipos de depósito, que están en el -0,30%, o de que incluso siga los pasos de Suecia o Japón y se atreva directamente a poner los tipos oficiales en negativo -una alternativa menos probable que la primera-. Cualquier medida agudizará el desgaste al que ya aludía el Banco de España y agravará los problemas de la banca tanto a corto plazo, porque reducirá o anulará su rentabilidad, como a medio plazo, porque prolongará durante más tiempo unas condiciones negativas para su negocio. 

"Que los bancos no sean rentables ni ganen dinero no es bueno para ellos, pero es que tampoco lo es para la recuperación económica", se avisa desde el sector

Según el BdE, en el primer semestre de 2015, la rentabilidad sobre el capital o los recursos propios de las entidades (ROE) por su negocio en España se situó en el 5%. Aunque, por tanto, ha dejado atrás las tasas negativas de 2011 y 2012, sigue estando claramente por debajo de la media registrada en la década previa a la crisis, próxima al 15%. Y, sobre todo, continúa por debajo del coste de capital (COE), que se mueve entre el 8% y el 10%, según los datos del BCE. "Los bancos siguen destruyendo valor y tendrán muy difícil dejar de hacerlo en un contexto como el actual. Que los bancos no sean rentables ni ganen dinero por su negocio no es bueno para ellos, pero es que tampoco es bueno para la recuperación económica", se avisa desde el sector. 

Aferrándose a los otros resortes

Esta realidad obligará a las entidades a recurrir al resto de sus recursos para conseguir por otras vías los beneficios que no logrará por su negocio de siempre. Y en el sector se citan tres alternativas principales. 

La primera, las menores provisiones. "Sabemos que por la parte de arriba de la cuenta de resultados no tenemos nada que hacer. Pero tenemos otros resortes. Como el ladrillo. No está entrando ningún activo problemático y, en cambio, lo estamos limpiando y eso nos libera muchas provisiones", aseguran fuentes de una entidad española en referencia a que el saneamiento del sector inmobiliario será fundamental para sostener los beneficios y la rentabilidad en 2016. 

La segunda, los ingresos por comisiones. Sobre todo, los procedentes de la comercialización de productos de valor añadido, como los fondos de inversión. Sin embargo, este terreno se ha complicado por la convulsión con la que ha comenzado el año en los mercados financieros, unos sobresaltos que ahuyentan a los ahorradores de los productos que requieren un mayor riesgo. 

Y la tercera, los menores costes. Con los ingresos en tensión, el sector tiene asumido que la defensa de la cuenta de resultados pasa por emprender una nueva ronda de recortes de costes. La duda reside en si lo aplicará cada entidad por sus propios medios... o si se derivará de unas fusiones estimuladas precisamente por la baja rentabilidad y la necesidad de reducir los costes.  

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